Del brunch al almuerzo valenciano: la fiebre de comer tarde en España
Huevos benedictinos, tortitas y té: el brunch conquista a media España. Pero en la Comunitat el "desayuno a media mañana" ya venía inventado, y se llama esmorzaret.
Son las doce y media de un domingo. No has desayunado y aún falta para comer. La solución tiene nombre y viene con acento inglés: el brunch.
Los típicos huevos benedictinos que se derraman en cámara lenta, las torres de tortitas, los bowls de açaí de colores imposibles y una mimosa que hace que el domingo pinte mejor.
Lo que empezó como una rareza importada es hoy uno de los grandes planazos de fin de semana en España. Aunque, si eres de la zona de la Comunitat Valenciana, puede que este hecho te sea más que familiar, ya que el almuerzo valenciano es su pariente autóctono.
Desayuno más almuerzo, la fórmula que lo explica todo
Empecemos por lo básico, porque la propia palabra lo cuenta todo. Brunch es la mezcla de breakfast y lunch; es decir, desayuno y almuerzo en una sola comida. Ni una cosa ni la otra: lo mejor de ambas, servido en esa franja entre el desayuno que queda lejos y la comida que aún no toca.
Y que nadie se engañe, el invento no lo sacó Instagram. La palabra nació en Inglaterra a finales del siglo XIX y se atribuye al escritor Guy Beringer, que en 1895 la empleó en un artículo titulado «Brunch: A Plea» en la revista Hunter’s Weekly. Viene del desayuno de caza británico y se popularizó en Estados Unidos en los años 30.
¿Por qué ahora?
El brunch ha llegado en el momento justo, porque nuestra forma de comer se ha vuelto del revés. El clásico esquema de desayuno, comida y cena pierde fuelle frente a un patrón más fragmentado, con momentos intermedios como la media mañana, el brunch o la media tarde ganando peso, empujados por vidas más flexibles, el teletrabajo y las ganas de cuidarse.
Y el desayuno de siempre ya no es el de siempre. Más de la mitad de los españoles dice haber cambiado su desayuno en la última década: más fruta, yogur y tostadas con cosas nuevas, y menos bollería.
Cada vez salimos antes de casa: un 40% reconoce que sale a comer, beber o socializar más temprano, y un 32% piensa pisar menos bares de noche, según el informe de Bacardí. Traducción: el sábado noche pierde terreno frente al domingo mañana.
Esto genera no solo un cambio de horarios y estilos de vida si no también un cambio en las ofertas gastronómicas. Los pedidos de desayuno y brunch a domicilio se dispararon un 464% en 2021 en España según Just Eat, y la cadena Brunchit facturó 5,7 millones en el primer semestre de 2025, con la vista puesta en rozar los 13 millones y llegar a 20 locales.
Y ¿quién se suma a la fiebre del brunch?: cada vez más gente
El brunch ha dejado de ser cosa de cuatro modernos. Los consumidores ya lo tiene metido en su rutina habitual, junto a otros momentos como el aperitivo. Y todos comparten el mismo chip: aquí no se viene solo a comer, se viene a pasarlo bien.
Es justo lo que pide el comensal de hoy. Ya no busca solo comer bien, sino vivir una experiencia, en un modelo que premia las mesas compartidas, los espacios flexibles y una buena carta de cócteles, vinos por copa y opciones sin alcohol.
¿Que cabe en la mesa?
Aquí no hay reglas: dulce y salado conviven sin dramas. El rey indiscutible es el huevo benedictino —pochado con crema holandesa—, que no falta en ninguna carta que se respete. A su alrededor, tortitas y gofres, bowls de açaí, bagels, tostadas de aguacate sobre masa madre, bollería recién hecha, yogur con granola y fruta.
Y para beber, de todo. Café de especialidad, tés, zumos, smoothies… y los cócteles de media mañana, que son medio secreto del invento. L
as mimosas, los bloody marys, los martinis de espresso y los bellinis son compañía habitual, en una comida que va de la mañana tardía al mediodía y muchas veces se alarga hasta media tarde. Cada vez más, como no podía ser de otra manera, de adaptan a todo tipo de clientes: opciones veganas, vegetarianas y sin gluten. Aquí no se deja fuera a nadie.
El almuerzo valenciano: el «brunch» que ya exitstía
Y ahora, el giro de guion. Mientras media España descubría el brunch, en la Comunitat Valenciana llevaban siglos practicando su propia versión: l’esmorzaret.
Es la comida de media mañana propia de esta zona mediterránea, y sus defensores lo tienen claro: no es un desayuno tardío, no es un aperitivo y no es un brunch; es toda una cita social con nombre propio, horario propio y cultura propia.
¿Y el menú? Nada de aguacate. El almuerzo valenciano tiene sus reglas: una picaeta para abrir boca, con cacaus, olives i tramussos, un buen bocadillo grande, su bebida y el cremaet para rematar.
Los bocadillos son contundentes, con longaniza, morcilla, carne de caballo, lomo o sobrasada, y tienen clásicos con nombre propio como el «blanc i negre» (longaniza y morcilla) o la brascada (ternera, jamón y cebolla).
Y el broche: el cremaet, invento de tierras castellonenses que no debe confundirse con el carajillo, con su café flambeado con ron, canela, piel de limón y una cantidad de azúcar que espantaría a cualquier dietista.
De norte asur: donde probar el mejor brunch
Coge servilleta, que empieza el recorrido por los mejores locales de nuestro país:
Madrid
El más loco es, sin discusión, el del Hard Rock Hotel: el restaurante tiene forma de interior de guitarra española y el brunch te lo sirven dentro de la funda de una guitarra, con jamón ibérico, salmón ahumado, bollería, huevos benedictinos, arepitas o poke, y barra libre de zumo de naranja.
Barcelona
El origen de la fiebre y casa madre de Brunch & Cake. La ciudad esta repleta de propuestas, con mucho peso de lo healthy y lo vegano, huevos benedictinos, bowls y una estética de diez pensada para triunfar en redes.
Valencia
Aquí conviven las dos escuelas. Para el brunch, Ruzafa es la zona cero: Bastard Coffee tiene hasta cuatro tipos de huevos benedictinos con tarta casera incluida y Brunch Corner deja elegir entre versión inglesa o española.
Y para almuerzo del de verdad, templos como Pelayo Gastro Trinquet, Bar Mistela o el Bar Cremaet del Mercado de Colón elevan el esmorzaret a categoría de liturgia.
Bilbao
A tiro de piedra del Guggenheim, Sua San tira de carta healthy con tres versiones de huevos Benedictine —salmón; espinacas y pavo; o paletilla ibérica—, bagels y buen surtido dulce, siempre con reserva previa.
Sevilla
En Sevilla, el Hotel Alfonso XIII monta uno de los buffets de brunch más completos de la ciudad.
Esto no es una moda pasajera
El brunch ha echado raíces en cómo comemos y tiene el viento a favor con cadenas creciendo, hoteles apuntándose y cartas cada vez más creativas por toda España.
Mientras tanto, el almuerzo valenciano sigue ahí, recordándonos que lo de parar a media mañana para juntarse alrededor de una buena mesa no lo inventó nadie ayer.
Llámalo brunch, llámalo esmorzaret: reserva mesa, deja el despertador tranquilo prepárate para un planazo gastronómico.
Ana SánchezRedactora licenciada en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera con más de tres años de experiencia en diferentes áreas y medios de comunicación de la Comunidad Valenciana.









