Palace Fesol cierra tras más de un siglo: adiós a la casa de arroces de cinco generaciones
El restaurante de la calle Hernán Cortés, que nació como ultramarinos en 1909 y bautizó una actriz, sirvió sus últimas comidas el domingo 27 de septiembre.
Valencia pierde uno de sus templos del arroz en la ciudad. El restaurante sirvió sus últimas comidas el domingo 27 de septiembre después de más de un siglo de historia.
De ultramarinos a «palacio de la alubia»
La historia arranca en 1909, el año de la Exposición Regional.
Rafael Muñoz y Rosa Quiles abrieron entonces una tienda de ultramarinos bajo el nombre de Casa Rosa, donde vendían sobre todo productos de su Pedralba natal. Según las fuentes, el surtido incluía embutidos, aceites y vinos de la zona.
Con el tiempo, el mostrador empezó a servir almuerzos, y los guisos de alubias blancas, los fesols, ganaron tanta fama entre el vecindario que el negocio cambió de naturaleza y de nombre.
Cinco generaciones
La Guerra Civil obligó a cerrar el local hasta el final de la contienda.
A la vuelta, la hija mayor de la familia, Rosa Muñoz, tomó las riendas y lo trasladó varias veces hasta su ubicación actual.
En los años 70 asumió el relevo la tercera generación, formada por las hermanas Ibáñez Muñoz e Isidro Sanmiguel, que además reformó el local.
En su web, la familia se presentaba como la quinta generación dedicada a perfeccionar sus platos.
Ya en Hernán Cortés, 7, el restaurante se presentaba como el primero de su categoría en España con cocina abierta, y sumó una taberna para ofrecer desayunos, almuerzos y aperitivos.
En 2014 el Gremio Nacional de Hostelería lo reconoció como una de las catorce sagas familiares de más historia y tradición del país.
Por su mesa pasó medio mundo
Por su comedor desfilaron Gregory Peck, Lola Flores, Gila, Concha Velasco, Antonio Ozores, Manolo Escobar y, más recientemente, el cineasta Stephen Frears. Sus paredes y su web, aún lucen cientos de fotografías de famosos, toreros y burguesía valenciana.
Las recetas que le dieron fama
- Paella valenciana. Era el plato estrella, con una versión vegana como curiosidad.
- Arròs amb fesols i naps. Un guiño a la legumbre que le dio nombre. Junto al rossejat y el arroz al horno, la prensa gastronómica lo situaba entre los mejores de la capital.
- Otros arroces y fideuás, además de gazpacho marinero y carnes y pescados del día.
- Entrantes y postres. En una carta de 2015 aparecían el tomate con bonito casero, los calamares a la romana, el arroz meloso de foie y boletus, la tarta de manzana con vainilla y la crema de cítricos.
Un cierre que va más allá de un local
Las casas de comidas tradicionales trabajan con márgenes ajustados y plantillas pequeñas, en una ciudad con enorme competencia.
Con Palace Fesol se va también una forma de entender la restauración: producto de mercado, arroz en su punto y una familia detrás de cada servicio.
Ana SánchezRedactora licenciada en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera con más de tres años de experiencia en diferentes áreas y medios de comunicación de la Comunidad Valenciana.








