Los servicios sostienen más de dos tercios del PIB, pero avanzan a dos ritmos
Las actividades profesionales y la información y comunicaciones se encuentran entre las ramas más dinámicas, mientras el inmobiliario avanza con mayor lentitud. En julio, la facturación de los servicios españoles aumentó un 5,1%, pero su producción real solo lo hizo un 0,9%
La economía española es, fundamentalmente, una economía de servicios. Estas actividades representan más de dos tercios del PIB, pero bajo una misma etiqueta conviven realidades muy diferentes. Tecnología, consultoría, transporte, hostelería, inmobiliario o servicios administrativos no avanzan al mismo ritmo. Los últimos datos muestran además una brecha significativa: las empresas del sector facturan bastante más que hace un año, mientras el crecimiento de su producción real es mucho más moderado.
Hablar del sector servicios como un único bloque resulta cada vez menos útil para entender qué está ocurriendo en la economía española.
Una empresa de software, un hotel, una consultora, una inmobiliaria y un operador logístico forman parte de los servicios. Sin embargo, sus ritmos de crecimiento, estructuras de costes, necesidades de empleo y capacidad para aumentar precios son totalmente diferentes.
La magnitud del sector explica por qué importa distinguirlos. Según la publicación ‘España en cifras 2026’ del Instituto Nacional de Estadística (INE), los servicios representaron el 68,4% del PIB español en 2025, muy por encima de la industria, con un 14,2%; la construcción, con un 5,3%; y el sector primario, con un 2,7%.
Sin embargo, esa enorme economía terciaria está creciendo a distintas velocidades.
La revisión más reciente de la Contabilidad Nacional muestra que el valor añadido de los servicios aumentó un 2,5% en términos reales durante 2025. Por debajo de esa cifra agregada aparecen diferencias que alcanzan varios puntos porcentuales entre unas ramas y otras.
Profesionales y tecnología, entre los servicios que más avanzan
Las actividades profesionales fueron uno de los grandes motores del sector durante 2025.
Su valor añadido creció un 7,2% en volumen, muy por encima tanto del conjunto de los servicios como del crecimiento del PIB español, que finalmente se situó en el 2,6% tras la última revisión del INE. En esta rama se incluyen actividades profesionales, científicas y técnicas vinculadas, entre otras, a servicios jurídicos, consultoría, ingeniería, arquitectura, investigación, publicidad y otras actividades especializadas.
El segundo comportamiento especialmente significativo se encuentra en información y comunicaciones, que avanzó un 4,9%.
Se trata de una rama donde confluyen telecomunicaciones, programación, consultoría informática, tratamiento de datos y otros negocios vinculados a la digitalización. Su crecimiento ayuda a entender un cambio estructural en la demanda empresarial: una parte cada vez mayor de la inversión de las compañías pasa por software, datos, ciberseguridad, automatización y servicios digitales.
Por detrás se situaron las actividades financieras y de seguros, con un crecimiento del 3%, y el gran bloque de comercio, transporte y hostelería, que avanzó un 2,6%.
La fotografía cambia de forma considerable en otras actividades. El valor añadido de las actividades inmobiliarias apenas aumentó un 0,3% en volumen durante 2025, mientras que administración pública, sanidad y educación crecieron un 1,3%. Las actividades artísticas, recreativas y otros servicios registraron incluso una caída del 0,7%.
Por tanto, el crecimiento de la economía de servicios no está repartido de forma homogénea.
Mientras determinadas actividades intensivas en conocimiento y tecnología crecen claramente por encima de la economía española, otras ramas presentan incrementos mucho más modestos.
Las empresas facturan un 5,1% más, pero producen solo un 0,9% más
Los datos mensuales añaden otro elemento relevante. En julio de 2026, la cifra de negocios de los servicios de mercado aumentó un 5,1% interanual en términos corregidos de efectos estacionales y de calendario. Sin embargo, respecto a junio la facturación retrocedió un 0,7%.
Cuando en lugar de medir euros facturados se analiza la producción en términos de volumen —es decir, descontando el efecto de los precios mediante diferentes índices oficiales— la fotografía resulta mucho más moderada.
El Índice de Producción del Sector Servicios aumentó únicamente un 0,9% interanual en julio y cayó un 1% respecto al mes anterior. El ritmo anual se redujo además en 1,4 puntos respecto al registrado en junio.
La diferencia es relevante: facturación: +5,1% y producción real: +0,9%.
No puede concluirse que toda la distancia entre ambas cifras responda únicamente a aumentos de precios, porque también intervienen la composición de la actividad y las características de cada rama. Pero sí muestra por qué conviene diferenciar entre crecimiento nominal del negocio y crecimiento real de la actividad.
Una empresa puede facturar más porque presta más servicios, porque sube sus precios o por una combinación de ambos factores.
Para medir la evolución real del sector, el INE utiliza precisamente el Índice de Producción de los Servicios, que deflacta los indicadores de actividad mediante referencias de precios como el IPC, los precios de servicios, los industriales o los hoteleros según cada actividad.
En julio, además, la diferencia dentro del propio mercado era significativa: la producción del comercio disminuyó un 1,8% interanual, mientras que el resto de servicios aumentó un 2,2%.
El empleo, por su parte, seguía creciendo. El número de ocupados en los servicios de mercado aumentó un 1,2% interanual en julio, aunque el ritmo fue una décima inferior al registrado en junio.
Europa muestra la misma brecha entre actividades
La divergencia no es exclusivamente española. Los últimos datos disponibles de Eurostat muestran que en junio la producción de servicios disminuyó un 0,3% respecto a mayo en la eurozona, aunque permaneció un 1,5% por encima del nivel de un año antes. En el conjunto de la Unión Europea, el descenso mensual fue del 0,2%, mientras el avance interanual también alcanzó el 1,5%.
Y, de nuevo, las diferencias entre actividades fueron importantes. Concretamente, Información y comunicación fue una de las ramas más dinámicas. Su producción aumentó un 0,8% mensual en la eurozona y se encontraba un 5,2% por encima de junio de 2025. También destacó transporte y almacenamiento, con un avance interanual del 3%.
Frente a ellas, la hostelería mostraba una evolución más débil: pese a crecer un 0,1% respecto al mes anterior, su producción era un 1,4% inferior a la de un año antes.
Las actividades inmobiliarias bajaron un 1% mensual y un 0,3% interanual. Los servicios administrativos y auxiliares retrocedieron un 0,4% tanto respecto a mayo como frente al año anterior. Las actividades profesionales, científicas y técnicas cayeron un 0,7% en el mes, aunque todavía crecían un 0,8% interanual.
La información y las comunicaciones aparecen así como uno de los pocos grandes grupos capaces de crecer con intensidad tanto en España como en el conjunto europeo.
La Comunitat Valenciana crece por debajo de la media en facturación
El comportamiento tampoco es igual entre territorios. Los datos del INE muestran que todas las comunidades autónomas aumentaron la cifra de negocios de sus servicios de mercado en julio respecto al mismo mes de 2025. Sin embargo, la amplitud de las diferencias vuelve a ser notable.
País Vasco encabezó los incrementos con un 8,8%, seguido de la Comunidad de Madrid, con un 6,4%, y Castilla-La Mancha, con un 5,7%.
La Comunitat Valenciana aumentó un 2,8%, dos puntos por debajo del incremento del 4,8% registrado por la serie original en el conjunto nacional. Solo Baleares, Extremadura y Navarra anotaron incrementos inferiores.
El dato no permite por sí solo determinar qué actividades explican esa diferencia regional, pero sí muestra que la evolución de los servicios tampoco está siendo homogénea territorialmente.
Madrid, con una elevada concentración de servicios profesionales, tecnología, consultoría y actividades corporativas, presenta una estructura muy diferente a la de comunidades con mayor peso turístico o comercial. Y esa composición sectorial importa cada vez más.
No todos los servicios generan el mismo crecimiento
España seguirá siendo previsiblemente una economía dominada por los servicios. La cuestión relevante para empresas y responsables económicos no es únicamente cuánto crece el sector, sino qué tipo de servicios están creciendo.
No tiene las mismas consecuencias económicas que el avance proceda de software, ingeniería y servicios profesionales que de hostelería, comercio o actividades inmobiliarias.
Los primeros suelen ser negocios más intensivos en conocimiento y capital humano cualificado; otros presentan mayor dependencia de empleo, consumo presencial, activos físicos o evolución inmobiliaria.
Los últimos datos apuntan, al menos por ahora, hacia una economía terciaria a dos velocidades.
Las actividades profesionales y la información y comunicaciones destacaron claramente durante 2025. El transporte mantiene también tasas relevantes en Europa. En cambio, inmobiliario, determinados servicios administrativos y algunas actividades vinculadas al ocio presentan un comportamiento mucho más moderado.
A ello se añade una señal que merece atención como es el hecho de que en España la facturación de los servicios continúa creciendo bastante más deprisa que su producción real.
Gemma JimenoLicenciada en CC de la Información por la Universidad del País Vasco, Gemma Jimeno se incorporó a ECO3 Multimedia, S.A., en 1998 como Redactora y ha participado activamente en el desarrollo de diferentes líneas de negocio. Desde hace años desempeña las funciones de Editora de los contenidos informativos, de los diferentes productos editoriales de E3 Media.









