SP Berner, Paulowsky y ALPLA: quién convierte el reciclaje del plástico en negocio real
Las cuentas de SP Berner, Paulowsky, ALPLA, Suminco y ASPLA revelan qué empresas ya convierten el reciclaje del plástico en beneficios
La industria española del plástico está entrando en una fase nueva. Durante años, la conversación giró alrededor del volumen, el precio de la materia prima y la capacidad de fabricar más barato. Ahora aparece una pregunta distinta: quién es capaz de reciclar, reutilizar material y reducir impacto ambiental sin romper su cuenta de resultados.
SP Berner es el caso más claro de reciclaje integrado con escala industrial ya que factura 146,2 millones de euros, obtiene 17,5 millones de resultado de explotación y declara más de 20.000 toneladas de plástico postconsumo y postindustrial recicladas en su planta del grupo.Manufacturas Paulowsky juega en otra liga de tamaño, pero enseña márgenes muy altos. Con 7,1 millones de ventas, gana 2,0 millones de resultado de explotación y 1,6 millones de beneficio neto. Por su parte, Suminco, dentro del entorno ALPLA, muestra el reverso de la transición ya que crece hasta 49,3 millones de ingresos, pero todavía pierde 963.000 euros.
El análisis se apoya en cuentas oficiales depositadas y datos financieros de origen oficial disponibles a través de Infonif, lo que permite comparar sociedades y distinguir entre marcas, filiales y empresas del mismo grupo. En sectores industriales poco transparentes, como el plástico reciclado, esa trazabilidad es clave para saber quién factura, quién invierte, quién gana margen y quién convierte el discurso ambiental en resultados.

Fuente: Infonif
SP Berner: cuando el reciclaje ya forma parte del modelo
SP Berner es el caso más sólido. No solo declara una estrategia ambiental, sino que la vincula directamente con su actividad industrial. La sociedad indica que tiene implantado un sistema de gestión ambiental conforme a la norma UNE-EN ISO 14001 y que contribuye a la conservación del medioambiente mediante el reciclaje de residuos plásticos. Lo más relevante es que afirma reciclar más de 20.000 toneladas anuales de plásticos postconsumo y postindustrial en la planta de reciclado del grupo ubicada en Torrente.
Ese dato cambia el enfoque. SP Berner no aparece como una fabricante que compra sostenibilidad fuera, sino como una compañía que incorpora el reciclaje a su propia cadena productiva. La memoria explica que el plástico reciclado se convierte en materia prima de alta calidad y vuelve al proceso de producción para fabricar productos innovadores y sostenibles. Esa circularidad tiene valor ambiental, pero también valor industrial: asegura suministro, reduce dependencia de materia prima virgen y permite vender productos con un atributo cada vez más demandado por grandes clientes.
Además, las cuentas acompañan. En 2024, SP Berner mantuvo una cifra de negocio de 146,2 millones de euros, prácticamente estable frente a 2023, pero elevó el resultado de explotación hasta 17,5 millones, desde 13,0 millones. El beneficio neto pasó de 10,1 a 13,4 millones. Si se suma la amortización, el EBITDA se sitúa en torno a 26,9 millones, con un margen EBITDA aproximado del 18,4%.
Por ello, SP Berner no solo recicla; recicla con rentabilidad. Su flujo de caja operativo alcanzó 25,0 millones de euros en 2024, mientras los pagos por inversiones fueron de 8,4 millones. Eso significa que el negocio genera recursos suficientes para sostener inversión industrial sin tensionar excesivamente el balance. Además, cerró el ejercicio con 17,0 millones de tesorería y un patrimonio neto de 111,4 millones.
Para separar sostenibilidad real de discurso, no basta con mirar mensajes corporativos. La utilidad de Infonif en este tipo de estudios está en cruzar información ambiental con cuentas oficiales: cifra de negocio, resultado de explotación, beneficio neto, inversiones, deuda, tesorería y patrimonio neto. En SP Berner, esa lectura permite ver que el reciclaje integrado convive con rentabilidad y generación operativa.
Paulowsky: pequeña escala, mucho margen y una compra que dice bastante
Manufacturas Paulowsky aporta un enfoque distinto. No tiene el tamaño de SP Berner ni de ALPLA, pero sí una característica muy relevante: su propia memoria recoge que su actividad incluye la fabricación y comercialización de artículos de materias plásticas, así como la recuperación de materias primas de plástico. Además, en diciembre de 2024 alcanzó un acuerdo con UBE Corporation Europe para que esta adquiriera el 60% del capital social, integrándola dentro del grupo UBE.
Ese movimiento no es menor. Cuando una multinacional industrial toma el control de una empresa valenciana especializada en plásticos reciclados o recuperación de materias plásticas, el mensaje es claro: el reciclaje empieza a ser un activo estratégico, no una actividad periférica.
Las cifras de Paulowsky son pequeñas, pero muy expresivas. En 2024 facturó 7,06 millones de euros, frente a 5,69 millones un año antes. El resultado de explotación subió a 2,02 millones, desde 1,35 millones, y el beneficio neto alcanzó 1,57 millones, frente a 1,02 millones en 2023. El margen operativo ronda el 28,6%, muy por encima del que muestran compañías de mayor tamaño.
La clave está en que Paulowsky no parece crecer a costa de debilitar el balance. Su patrimonio neto asciende a 5,74 millones, la tesorería alcanza 1,72 millones y la deuda bancaria total -sumando corto y largo plazo-ronda los 757.000 euros. Esto deja una posición financiera neta positiva si se comparan deuda bancaria y tesorería.
También hay inversión detrás. El inmovilizado material pasa de 3,46 a 5,62 millones, lo que refleja más capacidad industrial o actualización de activos. Para una compañía de 7 millones de ventas, ese salto es relevante. El reciclaje, cuando se hace de verdad, necesita maquinaria, instalaciones, tratamiento, control de calidad y capacidad logística. Paulowsky demuestra que esa inversión puede convivir con margen alto.
El caso Paulowsky muestra por qué es importante analizar por sociedad y no solo por marca. A través de información oficial accesible en Infonif, el NIF permite identificar la compañía concreta, revisar sus cuentas y comprobar que la recuperación de materias primas plásticas no es solo un posicionamiento comercial: en 2024 aparece acompañada de crecimiento de ventas, beneficio y una posición financiera saneada.
La cautela está en la información ambiental. El modelo de información medioambiental de las cuentas PYME no ofrece indicadores completos de emisiones, consumo energético o agua. Por tanto, Paulowsky es muy útil para hablar de rentabilidad del reciclaje y recuperación de materias plásticas, pero no permite una comparación ambiental tan rica como SP Berner.
Suminco: el coste industrial de reciclar
Suminco, sociedad vinculada a ALPLA Recyclingholding GmbH, representa el lado más exigente de la transición. Su actividad declarada es la fabricación de plásticos en formas primarias, y eso la sitúa en una parte clave de la cadena: la materia prima.
En 2024, Suminco elevó su cifra de negocio hasta 49,3 millones de euros, frente a 34,8 millones en 2023. La mejora es fuerte. También pasa de un resultado de explotación negativo de 6,3 millones a un resultado positivo de 357.000 euros. A simple vista, la dirección mejora. Pero el resultado neto sigue siendo negativo: 963.000 euros de pérdidas.
La explicación está en una estructura todavía pesada. Los gastos financieros superan 1,4 millones, el flujo de caja operativo fue positivo en 1,68 millones, pero los pagos por inversiones alcanzaron 3,70 millones. Además, la tesorería al cierre apenas figura en 581 euros, mientras la financiación con empresas del grupo es elevada: 21,55 millones a largo plazo y 7,83 millones a corto plazo.
Suminco no cuenta una historia de fracaso. Cuenta una historia de transición industrial dura. Mejora ventas, reduce pérdidas, recupera resultado operativo positivo y mantiene inversión, pero todavía no convierte esa mejora en beneficio neto.
ALPLA Ibérica: músculo en envase, pero el reciclaje hay que leerlo con Suminco
ALPLA Ibérica sirve para completar el mapa. Es fabricante de envases y embalajes de plástico, con Suminco como sociedad dominante directa. En 2024 facturó 156,4 millones de euros, obtuvo 10,0 millones de resultado de explotación y cerró con 6,36 millones de beneficio neto.
Su EBITDA aproximado, sumando amortización al resultado de explotación, supera los 20 millones, lo que refleja una compañía industrial rentable. Pero aquí hay que ser prudentes: las cuentas individuales de ALPLA Ibérica no explican el reciclaje con el mismo detalle que SP Berner. Por eso, editorialmente conviene tratarla como parte del bloque ALPLA/Suminco: ALPLA aporta escala y envase; Suminco, la lectura específica de materia prima y reciclaje.
Este tipo de análisis es posible porque la información societaria y financiera de Infonif permite acceder a balances, cuentas de pérdidas y ganancias, patrimonio neto, deuda, tesorería, actividad declarada y evolución de resultados de empresas españolas. Para quienes forman parte de la comunidad Premium de Infonif, esta información completa facilita construir estudios sectoriales como este: comparar compañías no cotizadas, detectar diferencias de margen y comprobar si una estrategia -en este caso, el reciclaje del plástico- tiene reflejo real en la cuenta de resultados.
Plásticos Españoles
Plásticos Españoles –ASPLA– es el gigante financiero de la comparativa. En 2024 registró 287,7 millones de euros de cifra de negocio, 19,3 millones de resultado de explotación, 14,3 millones de beneficio neto y 34,6 millones de flujo de caja operativo. También presenta un patrimonio neto de 209,8 millones y un activo total de 260,4 millones.
Además, en su balance aparece una partida de subproductos, residuos y materiales recuperados de 1,41 millones, frente a 1,40 millones el año anterior. Es un dato útil, porque muestra que existen materiales recuperados en balance. Pero no basta para construir una tesis fuerte de reciclaje comparable a SP Berner o Paulowsky.
La diferencia es clara: Plásticos Españoles enseña músculo financiero, pero sus cuentas individuales no son las que mejor explican el compromiso ambiental con datos físicos. Para reforzar el caso habría que acudir a documentación corporativa del grupo Armando Álvarez, especialmente si se quiere incorporar iniciativas como plantas de reciclaje o estrategias de circularidad. Con las cuentas individuales, su papel más sólido es otro: mostrar que las grandes fabricantes tienen recursos para financiar la transición, aunque no siempre la expliquen con el mismo detalle ambiental.
Quién está convirtiendo mejor el reciclaje en cuenta de resultados
La comparación deja una jerarquía bastante nítida. SP Berner es el caso más equilibrado: recicla con datos físicos, integra ese material en producción y mantiene rentabilidad alta. Paulowsky es el caso más rentable en términos relativos: pequeña escala, margen operativo muy elevado y atractivo corporativo demostrado por la entrada de UBE. Suminco es el ejemplo de transición industrial todavía exigente: crece y mejora, pero la deuda de grupo, la inversión y los costes financieros pesan.
ALPLA Ibérica aporta escala rentable en envases, aunque el reciclaje se entiende mejor al analizarlo junto a Suminco. Plásticos Españoles aporta tamaño y generación de caja, pero requiere información de grupo para sostener una tesis ambiental más fuerte.
En resumen, no es que una sea «más verde» que otra. La conclusión es más financiera: el reciclaje ya empieza a dividir a la industria entre quienes lo convierten en margen, quienes todavía lo financian como inversión y quienes tienen escala suficiente para hacerlo, pero deben explicarlo mejor con datos ambientales comparables.
En esa fotografía, SP Berner parte hoy como el caso más claro. Paulowsky aporta el hallazgo más interesante por rentabilidad y operación corporativa. Suminco recuerda que la circularidad industrial no siempre entra en beneficios desde el primer día. Y Plásticos Españoles enseña que el músculo financiero existe, aunque el relato ambiental necesita más granularidad.
Rafa DasíGraduado en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera, con especialización en información económica y financiera del tejido empresarial valenciano. Encargado del contenido diario y de la gestión de las distintas plataformas de Economía 3, así como presentador del pódcast Las 5 claves.







