Crisis coronavirus

NAO apunta hacia un modelo laboral de medición por objetivos y productividad

Desde la gestora de fondos valenciana, se estima que las compañías que dispongan de un balance saneado saldrán fortalecidas

Pablo Serratosa y Pablo Cano. | E3

La gestora de fondos valenciana NAO Sustianable Asset Management sigue capeando la crisis provocada por el COVID-19 dentro de su estrategia sectorial y la entrada en compañías con baja deuda. La gestora tiene en su cartera una representación significativa en compañías del entorno del reciclaje, la tecnología y las energías alternativas y sostenibilidad, sectores que unidos a posiciones en empresas de distribución, alimentación y farmacéutico están permitiendo que sus crecimiento negativo se sitúe por debajo de la media del sector.

Desde NAO, Pablo Cano, apunta que la actual crisis, “es temporal, pero no es comparable a las crisis recientes, el frenazo económico se puede comparar al de una guerra, pero con un componente peligroso añadido, la deuda corporativa, del cual el fondo siempre ha querido huir y eso nos va a llevar a una inédita transformación del mundo”.

Las inversiones del fondo, que preside Pablo Serratosa y liderada por Pablo Cano, siempre han esquivado a aquellas empresas con un determinado nivel de endeudamiento y “esa iniciativa estratégica es la que nos permite que nuestras perspectivas de recuperación sean positivas porque consideramos que las compañías con balance saneado saldrán fortalecidas de la crisis”, señala el responsable de la empresa.

En opinión de Cano, existe actualmente un impacto en la demanda de bienes de consumo, donde la población ha dejado de consumir y las empresas retrasan sus decisiones de inversión. En paralelo, la oferta también se ha paralizado debido al cierre de la gran mayoría del sector productivo, provocando entre ambos un shock en el crédito, “generando la caída más intensa de la historia, ni en la crisis de 1929 se había tardado tan poco tiempo en caer un 20%”.

De cara al futuro, desde el fondo valenciano, se perciben cambios en distintos aspectos. Así, la implantación del teletrabajo conllevará un impulso en la digitalización de la sociedad y a reorientar los modelos laborales, en aquellos sectores que lo permiten, a la consecución de objetivos y no a la contabilización de horas presenciales, lo que redundará en la productividad, menor necesidad de superficie de oficinas y mayor conciliación de la vida familiar.

Quedará demostrado también que será obligatorio reordenar las cadenas de proveedores de las empresas, apostando por una mayor diversificación geográfica, cierta desglobalización, permitiendo que muchas cadenas de suministro vuelvan a occidente y un claro auge de la impresión 3D.

En este sentido, Cano también señala “un posible cambio en el liderazgo mundial, con China a la cabeza y con crecimientos de países como Corea del Sur que ha sido el único en afrontar la situación correctamente gracias al uso eficiente de la tecnología. Europa está colapsada y EE.UU. está afrontando la crisis con muchas dificultades, debido a la ausencia de protección social y sanidad pública, lo que puede provocar una vuelta al debate de una renta básica universal”.

Por último, los mercados financieros asumirán un escenario donde la liquidez, el crédito y la renta variable se habrán visto altamente afectada. “Los déficits fiscales que se van a generar y los balances de los bancos centrales, provocarán la continuidad de los tipos de interés muy bajos. Por su parte, las decisiones políticas tendrán más importancia que hasta el momento, sin descartar intervenciones o nacionalizaciones de grandes empresas y una subida de impuestos que afecte al ritmo de crecimiento”, indica Cano.

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