El divorcio Universidad/Empresa es una realidad

El divorcio Universidad/Empresa es una realidad

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Pere Soriano (Florida Universitària). – El divorcio Universidad/Empresa es una realidad porque históricamente se ha hecho muy poco por construir esa relación y, en estos momentos, no parece que vaya a ser fácil avanzar ahí, porque la empresa vive un momento de absoluta convulsión y no es mejor el panorama en el ámbito educativo.

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Pero si hablamos de empleabilidad, no olvidemos que quien genera el empleo es la Empresa, no la Universidad. Las universidades somos responsables de preparar a una persona para acceder al empleo, pero quien crea y distribuye el empleo es la empresa. Y en nuestro caso, además, tenemos un sistema empresarial de pymes, en su mayoría muy jóvenes en el tiempo, que en las últimas décadas han tenido que ir superando situaciones muy complicadas: ciclos económicos cambiantes en los 70, los 80, los 90 y esta última crisis de 2007, integración en la Unión Europea y el Sistema Monetario Europeo, convulsiones financieras, etc.

Hay una primera constatación: los dos estamentos de los que depende de una u otra forma la empleabilidad de la población -la escuela y la empresa-, no están hoy, ni han atravesado en los últimos tiempos, por su mejor momento.

Por otra parte, el modelo productivo español también ha sufrido un cambio drástico: en la segunda mitad de los 80, el 27 % de nuestro PIB aún estaba vinculado a la producción industrial, que hoy apenas supone el 12 %. En 25 años, 15 puntos de PIB han pasado de la industria a los servicios. Y este proceso, que no tiene retorno, hace que muchos de los empleos destruidos sean difícilmente recuperables.

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Pere Soriano (Florida Universitària)

Y en el ámbito educativo, desde la Unión Europea se nos indica claramente que debemos ir hacia una Europa del Conocimiento. No estamos hablando ya de habilidades y/o competencias, sino de formar a las personas en determinados perfiles; que sean capaces de procesar y destilar la información y de resolver problemas. Eso es lo que se está buscando.

Como ya se ha apuntado, dentro de diez años es probable que el 25 % de las actuales profesiones no existan y, si lo que buscamos es la empleabilidad del alumnado, desde la Universidad debemos dar un cambio radical en metodologías, aplicaciones didácticas, etc. Pero, sobre todo, en otro ámbito: el aula y el laboratorio deben dejar de ser el único espacio formativo para incorporar a la empresa.

Para que esto sea posible, la empresa debe dejar de ser un agente pasivo y creerse y actuar como agente activo; debe asumir su responsabilidad como generadora de formación. Y los actuales docentes debemos perder esa especie de falsa legitimidad de que solo nosotros somos capaces de enseñar, porque somos los titulados. El nuevo modelo formativo debe descansar en dos pies: el aula y la empresa.

Desde Florida estamos avanzando en este modelo y las personas que hoy están aquí representan lo que estamos empezando a hacer. César participó en nuestro Global Futurizer de Valencia LAB y ha visto como alumnos de diferentes titulaciones son capaces de generar ideas y con Juan Manuel hemos firmado la puesta en marcha de una agencia de viajes/escuela, que empezará a funcionar el curso que viene; los alumnos estarán aprendiendo desde la realidad del trabajo diario. Y no es casualidad que una empresaria como Cristina sea coach de nuestros alumnos en una titulación absolutamente de vanguardia como es el grado Leinn.

Debemos superar la idea de “formar para la empresa” y empezar a pensar en “formar con la empresa” y eso nos va a exigir grandes cambios a todos.

La empresa, agente formador

– El convertir a la empresa en agente formativo es muy interesante, pero empresas como Royo Group y empresarios como Juan Manuel Baixauli no son lo habitual. Teniendo presente que bastante más del 90 % de las empresas de este país son pymes o micropymes, ¿cómo podemos conseguir esto?

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César Taboas (Royo Group)

César Taboas (Royo Group).- La empresa como agente social tiene mucho que decir. Es un tema que no sé si tiene que liderarlo la Administración o la empresa, pero está claro que debemos cambiar. Y en ese cambio, la empresa debe comprometerse y ser mucho más permeable, tiene que haber mucho más acercamiento Universidad/Empresa. En Royo Group estamos buscando personal para el Área de Mantenimiento, que tenga buena formación en el proceso de transformación de la madera y que maneje con soltura alemán e inglés, porque las empresas proveedoras de mi sector son alemanas y nos resulta muy difícil encontrar personas con ese perfil.

Cristina Serrano (Grado Leinn – ValenciaLAB).- ¿Qué pasaría si a un técnico de tu empresa le ofreces que aprenda dos idiomas? ¿Cómo crees tú que lo encajaría?

J.M. Baixauli (Grupo Gheisa).- Yo me he visto en esos casos y cuando se trata de formación, ofrezco que la mitad sea en horario laboral y la otra mitad en tiempo libre, porque si el empleado se va, se lleva ese conocimiento; por eso propongo que compartamos el coste y no todo el mundo acepta.

Pere Soriano (Florida Universitària).- Hay análisis del sistema educativo español que apuntan una excesiva especialización en algunos sectores, pero nos faltan matriceros, técnicos medios y superiores, etc. Hace unos 4-5 años, el total de alumnos que en España estudiaba alguna titulación relacionada con Medicina, superaba al número de estudiantes de todos los grados superiores de Alemania y hoy sabemos que, salvo que se produzca un cambio drástico, en 2020 necesitaremos técnicos superiores que no vamos a ser capaces de formar.

Precisamente por esto la presencia de la empresa en el sistema educativo es absolutamente necesaria, a pesar de las complicaciones que encierra esta propuesta. No se trata de cargar a la empresa con la responsabilidad de la modernización de los procesos formativos, pero tiene que implicarse en este reto.

Los profesores podemos y debemos ir más a las empresas; existen las prácticas de los alumnos, pero no existen las de los profesores. Y las empresas pueden y deben venir mucho más a los centros formativos. Las prácticas en la empresa deben configurarse de un modo más activo y más dinámico.

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