Los espumosos de vanguardia se hacen en bodegas Bocopa

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Consejo Rector de la cooperativa

Marina Alta, de Bodegas Bocopa, es un lema/marca que, tras una arriesgada y exitosa campaña publicitaria logró poner en el mapa nacional los vinos de Alicante. De eso hace más de veinte años y la firma no ha hecho más que crecer, haciendo valer esa notoriedad para mantener una línea de calidad refrendada cada año por multitud de premios y reconocimientos. Aquí nadie se relaja y la apuesta actual pasa por vinos modernos para el nuevo consumidor, donde destacan los charmat, vinos espumosos de burbuja natural, bajo la marca Marina Espumante.

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Fue en los años de la Olimpiada de Barcelona y de los fastos del Quinto Centenario del descubrimiento de América, cuando por todo el país, Alicante volvió a asociarse a vinos. La culpa la tuvo una bodega, Bocopa, protagonizando una arriesgada carrera por hacerse un hueco en el mercado nacional, deshacerse de viejos prejuicios respecto a la comercialización de los vinos tradicionales de Alicante y conseguir lo que entonces parecía un sueño pero que hace tiempo es una realidad sólida, con una bodega consolidada, que vende la mitad del vino de su Denominación de Origen y que exporta un 40 % de su producción a más de 30 países.

2015-sept-Bodegas-Bocopa-Marina-AltaEl vino que se lanzó en una formidable campaña de comunicación es el blanco Marina Alta, el más vendido de su bodega y, probablemente, la etiqueta más vendida cada año de todas las que se elaboran en la Comunidad Valenciana. Para muchos españoles que escuchaban el Carrusel Deportivo, fue la primera vez que oían la relación entre vinos de calidad y Alicante, si bien es cierto que la España de entonces tenía mucha menos cultura vitivinícola y el mercado del embotellado se repartía entre media docena de regiones.

Hoy, en una carta de cualquier restaurante español a más de 500 kilómetros de Alicante, si hay un vino de esta provincia es, casi seguro, uno de Bocopa o, directamente, Marina Alta. Si es que no están el resto de las referencias de la bodega, con las que tan fuerte están pegando.

Una historia de éxito

Detrás de este trayecto hay un proyecto claro, el que iniciaron seis cooperativas en Petrer, formando una mayor, de segundo grado, llamada Bocopa; y un visionario, Gaspar Tomás, el enólogo que al año de la creación de la bodega fue llamado para llevar la dirección técnica y, con su formación y habilidad comercial, poco después se convirtió en el director general que ha mantenido la firma hasta hoy. Estabilidad en el mando poco frecuente en el siempre proceloso mar del cooperativismo.

La clave estuvo en contagiar su confianza en el proyecto a los socios de las seis bodegas asociadas –Cañada, Castalla, Ibi, La Romana, Petrel y Sax–, y que los frutos comenzaron a recogerse pronto, con una imparable trayectoria, pues de dos trabajadores en 1987 ha pasado a un equipo de 40 personas.

2015-sept-Bodegas-Bocopa-Gaspar-Tomas-director-generalPero de lo que más orgulloso está Gaspar Tomás, sin embargo, es de haber conseguido ganar el valor añadido al vino que buscaba aquella unión de cooperativas y que hoy medio millar de cooperativistas vean negocio en sus viñas y marcas de calidad en el mercado, cuando entonces solo se movían graneles al albur de los precios de cualquier comarca o país lejano.

Hoy Bocopa es una bodega reconocida regularmente en los certámenes nacionales e internacionales, añada tras añada sin bajar la guardia. Pero, además, ha recogido otros premios, como los que entrega nuestra revista. A su Trayectoria Empresarial 2014, y en 2005 a la Innovación Empresarial. Este último, por cierto, perenne en sus etiquetas.

Los últimos, el Baco de Oro al Señorío de Benidorm 2014, un vino que podríamos llamar de encargo, en colaboración con el Ayuntamiento de Benidorm, que pone el nombre de la ciudad en medio mundo. Por no hablar de las seis medallas que acaban de recibir en el Challenge International du Vin, celebrado hace un par de meses en Burdeos, tres de ellas para los espumantes, la última apuesta de la bodega.

Apuesta por el método Charmat

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Los vinos espumosos están de moda. O mejor, nunca han dejado de estarlo, pero en nuestro país había ciertos prejuicios que centraban los clientes en los champanes franceses, los cavas y, ya lejos en la percepción de calidad que no en el consumo, los vinos con más o menos aguja, con burbujas más o menos naturales…

En el caso del champán y el cava, los vinos base realizan la segunda fermentación en botella y, tras el degüelle, salen al mercado. Las otras opciones suelen ser vinos gasificados. Pero en Bocopa han querido explorar una vía menos conocida por el gran público, la que inventó Eugène Charmat hace 99 años y que lleva su nombre: realizar esa segunda fermentación en depósitos de acero inoxidable en vez de botella a botella.

La inversión para realizar los vinos charmat ha sido realmente cuantiosa, pero ha dado sus frutos en estos cinco últimos años.

El proceso abarata la elaboración y permite mayor control y uniformidad en el resultado final respecto a los cavas y champanes pero, sobre todo, una gran calidad respecto a los vinos de aguja o gasificados artificialmente, porque aquí la burbuja es natural, la que genera el propio vino en su segunda fermentación.

Si a eso añadimos una estética rompedora, con clase, que se acerca a los champanes y cavas más modernos, y que encima defiende las variedades locales de Moscatel o Monastrell, tenemos un vino de éxito, que defiende la tierra y que mira sin complejos un mercado joven, que quiere vinos para beber frescos y de calidad asequible.

2015-sept-Bodegas-Bocopa-Marina-EspumanteAhí están los Marina Espumante, el blanco a base de Moscatel, que le da ese toque dulce que pide el cliente y que además se realiza con baja graduación, 7 grados. Y para los que buscan algo más seco está el Marina Espumante Brut, ya de 10 grados, fácil de beber pero con más cuerpo, porque el Moscatel va acompañado de Chardonnay y de Merseguera, una auténtica curiosidad, porque es una uva autóctona que está recuperándose tímidamente, tras haber ido desapareciendo porque no se creía en sus posibilidades. En Bocopa, sí.

Los otros dos Marina Espumante son el Red (tinto) y el Rosado, ambos de Monastrell, la variedad alicantina tinta por excelencia, que en esta bodega han demostrado que se puede conducir con éxito en los vinos frizzantes. Los aromas de frutos rojos de la variedad, de sotobosque y chicle, están vivos entre las burbujas, para sorpresa del que se acerque a este vino con prejuicios.

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