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El turismo valenciano es competitivo pero debe mejorar la cualificación profesional de sus trabajadores

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Mejorar la gestión turística tanto por parte de la Administración como por las entidades que lo integran, recuperar el asociacionismo con el fin de conseguir un lobby fuerte en la materia, invertir tanto en mejorar la cualificación de los trabajadores como en las infraestructuras hoteleras para que no se queden obsoletas, segmentar el turismo en diferentes áreas y conseguir la implantación de la formación dual, son algunas de las cuestiones abordadas durante la mesa de debate organizada por Florida Universitària y Economía 3

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¿Es competitiva la Comunidad Valenciana como ofertante de des tinos turísticos? o ¿cuáles son sus debilidades o fortalezas? han sido algunas de las cuestiones que se han tratado durante la mesa de debate organizada por Economía 3 y Florida Universitària y en la que han participado Óscar Carrión, director técnico del Máster en Dirección de Restaurantes de la Universidad de Alicante y Florida Universitària; Juan Carlos Sanjuán, propietario de Casual Hoteles; Carlos de Selva, director del Hotel Primus Valencia; y Carlos Gómez, coordinador del Área de Turismo, Hostelería y Ocio de Florida Universitària.

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Óscar Carrión, de la Universitat de València

Según Óscar Carrión, “cada vez somos más competitivos en el modelo de sol y playa. A pesar de todo, en la Comunidad Valenciana hay destinos que tienen claro por dónde quieren ir y lo están logrando y otros que siguen un camino un poco más errático”.

Igualmente, –concretó– “en el campo de la gastronomía, estamos en un momento dulce en la Comunidad Valenciana a pesar de que es un subsector que ha sufrido mucho durante la crisis. De hecho, casi un millón de visitantes acuden a nuestra Comunidad por nuestra gastronomía”.

Juan Carlos Sanjuán comenzó su alocución analizando dos apartados: el turismo de interior o el urbano y el de costa. “En el primero de ellos somos competitivos pero estamos lejos de los niveles del de costa. Por ejemplo, Benidorm tiene una ocupación anual del 86 %, una ciudad donde no encuentras un hotel libre ni para gestionarlo, alquilarlo o comprarlo”.

Sanjuán describió como una debilidad del turismo urbano es su incapacidad de reenganchar. “Existe una primera toma de contacto gracias a nuestra gastronomía y la Ciudad de las Artes y las Ciencias en Valencia pero ni Castellón ni Alicante ciudad tienen tirón en ese sentido. Por ello, el mejor destino urbano sería Valencia pero no existe un reenganche para una segunda visita. Los turistas se van con la sensación de que lo han visto todo en dos días. Por ello, desde Unión Hotelera estamos trabajando para que no seamos un destino de una sola visita sino que vuelvan, o por el contrario, que sea una estancia un poco más larga para ser más competitivos”. 

A su juicio, “los turistas se decantan por la Ciudad de las Artes y las Ciencias, el centro histórico de la ciudad, el clima o la gastronomía. Sin embargo, el Bioparc no consigue posicionarse a pesar de ser uno de los zoológicos más bellos y mejor gestionados del ámbito europeo y lo mismo ocurre con el Santo Grial. Por ello, reitero que tenemos muchos elementos para que la gente repita pero no estamos siendo capaces de conseguirlo”.

Por su parte, Carlos de Selva añadió un tercer modelo de turismo: el de eventos, congresos y convenciones que atrae a muchos clientes a la Comunidad. “Se trata de un turista de Mice (Meetings, Incentives, Conferences and Exhibitions) pero muy susceptible de convertirse en un turista lúdico y/o familiar en el futuro”.

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Carlos de Selva, del Hotel Primus Valencia

Otra debilidad en la que incidió Carlos de Selva es que “la gestión turística no ha progresado significativamente desde hace unos ocho años. Seguimos operando prácticamente de la misma manera sin tener en cuenta que tanto el sector como el turista han evolucionado. Por lo tanto, sería deseable que, tanto desde la Administración como desde las distintas empresas y entidades que configuramos la oferta de nuestra ciudad, encontrásemos objetivos comunes de cara a ofrecer al turista lo que viene a buscar”.

En cuanto al turismo de cruceros, Carlos de Selva ve difícil un posicionamiento óptimo “en tanto en cuanto no consigamos hacer de Valencia un puerto de cabecera. Los cruceristas pasan una media de seis horas en nuestra ciudad lo que, indudablemente, beneficia a un determinado segmento de establecimientos, básicamente de restauración y bares. El hecho de ser también puerto de salida y llegada de cruceros permitiría que el turista se alojara, en principio, una noche en nuestra ciudad y la conociese lo justo como para tener ganas de volver en otras circunstancias”.

Juan Carlos Sanjuán no creía que en un futuro cercano los cruceros salieran o terminaran en Valencia. En este sentido, indicó que había que tener presente que “el objetivo del viaje no es Valencia, son los siete días de crucero. Por ello, pienso que va a ser muy complicado conseguir que los cruceristas, pernocten algunos días más en la ciudad”.

Para Carlos Gómez, habría que empezar definiendo qué se entiende por competitividad. En su opinión, esta está integrada por muchos factores: “cuando uno quiere mantener la competitividad a largo plazo debe crear unos cimientos que no estén sometidos a los devenires de la coyuntura económica, política y social de países como Túnez o Turquía”.

Sobre las altas tasas de ocupación de Benidorm, mencionadas por Juan Carlos Sanjuán, Carlos Gómez matizó que habría que analizar si se trata de tasas de ocupación sobre establecimientos abiertos no sobre camas totales. “Esta ciudad ha sufrido el impacto de la caída del turismo social que ha provocado un cierre estacional que antes no se producía y que también se ha dejado notar por ejemplo  en los balnearios de la Comunidad Valenciana”.

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Carlos Gómez, de Florida Universitària

Carlos Gómez también se paró a analizar otros aspectos como los precios y la rentabilidad obtenida. En el caso particular de Valencia, –argumentó– “muchos de los contratos de gestión o de arrendamiento hotelero se hicieron al calor del crecimiento ferial, durante un momento de expansión económica. La crisis que estamos viviendo y la consecuente caída de la actividad ferial ha generado un problema de rentabilidad que se ha traducido, para que el establecimiento se mantenga abierto, en una caída de su competitividad a medio plazo debido a que las plantillas están reducidas y exhaustas y la calidad de servicio está muy por detrás de algunos países”.

A todo ello, sumó otro punto de debate: “la situación de obsolescencia hotelera en la que va a entrar en muy poco tiempo la planta de la provincia de Valencia por falta de inversión, lo que disminuirá nuestra competitividad en comparación con destinos más jóvenes como Croacia o Montenegro que dispondrán de establecimientos hoteleros más nuevos”.

A pesar de todo, –dijó– “una de las grandes ventajas de España es que contamos con la mayor planta hotelera del Mediterráneo en el segmento de sol y playa que nos permite generar un importante movimiento de turistas”.

A tenor de todo lo demás, Juan Carlos Sanjuán incidió en que “no somos competitivos pero podemos serlo”. A su juicio, “uno de los males que se ha dado en la ciudad de Valencia es que mucho constructor se ha reconvertido en hotelero sin conocer el negocio. Igualmente, es necesario reinvertir parte de los beneficios obtenidos en renovar la infraestructura hotelera y en formación del personal”.

Carlos de Selva coincidió en que “si no reinviertes en tu negocio estás muerto”. También aclaró que actualmente “conviven los hoteles históricos –con estructuras precarias porque no se invierte en su restauración, mal servicio y personal poco formado porque no hay presupuesto o que el propietario no quiere invertir– con la nueva planta hotelera que ha surgido en la ciudad”.

En cuanto a la competitividad, de Selva consideró que “sí lo somos pero no estamos aprovechando todos nuestros recursos de cara a posicionarnos adecuadamente. La Comunidad Valenciana tiene un gran potencial pero debemos ponernos a trabajar de forma más eficaz”.

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