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La importancia del asociacionismo en el sector del turismo

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Óscar Carrión informó sobre la importancia de recuperar el asociacionismo, “ya que la Administración ha acabado con él tanto en esta Comunidad como en el resto del país debido a que el dinero público ha llegado a esas asociaciones y estas han dejado de ser críticas para convertirse en extensiones políticas del poder”.

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Por su parte, Carlos Gómez coincidió con Óscar Carrión en esta misma cuestión y corroboró que “la Administración se ha convertido, de hecho, en la ‘dueña’ de algunas asociaciones y cuando esta ha dejado de financiarlas, esta situación ha provocado el ahogamiento de muchas de ellas. Por ello, es necesario recuperar el asociacionismo, una responsabilidad que debe ser asumida tanto por la empresa como por el empresariado”.

En esta línea, Carlos de Selva puso como ejemplo el Mercado de Colón en Valencia, “un espacio espectacular donde en un principio la primera planta funcionaba muy bien y la inferior no, pero la llegada de restaurantes y locales de copas de calidad a la segunda planta lo ha convertido en un lugar de referencia todos los días de la semana. Un esfuerzo que se ha conseguido gracias a la iniciativa privada y al descenso del coste del alquiler de dichos locales”.

Óscar Carrión también puso como ejemplo de iniciativa privada espontánea en Alicante ‘El Tardeo’, “un proyecto que ha revitalizado la gastronomía, ha revolucionado el ocio alicantino y ha modificado todo el espacio físico de la ciudad”.

En concreto, “El Tardeo ha conseguido que funcionen tanto los restaurantes como los locales de ocio y que suba el número de coctelerías. En definitiva, se trata de la búsqueda del ‘no cliente’”, subrayó.

La empleabilidad en el sector

Juan Carlos Sanjuán esclareció que sí que hay departamentos que están mal vistos y mal pagados como camareros o recepcionistas aunque “es el propio empleado el que debe darse valor. No quieren ser camareros porque es una profesión sacrificada y poco valorada, pero un buen camarero está muy bien cotizado, al igual que un buen jefe de cocina, un sumiller…”.

Ante esta cuestión, Carlos de Selva apuntó que “muchos profesionales de sala y recepción no tienen vocación y, en consecuencia, es difícil encontrar buenos profesionales”.

Otro tema que puso sobre la mesa Juan Carlos Sanjuán es que “la FP no está siendo valorada todo lo que debería. Además, las universidades deben poner los pies en la tierra e ir a los hoteles/restaurantes/agencias de viajes etc., para conocer la realidad sobre lo que tratan de enseñar”.

A su juicio, “la mayoría de los estudiantes de turismo salen sin una cualificación media. Por ello, pienso que no hay una formación de calidad en este país en el ámbito turístico a la que habría que sumar la falta de idiomas y la formación práctica”.

2015-junio-mesa-Florida-Carlos-de-Selva-Primus-Valencia-02En esta misma línea, Carlos de Selva apuntó que “los profesionales que acuden a Primus Valencia a solicitar empleo están faltos de formación y de experiencia y su principal carencia formativa turística que echo en falta es que gran parte de la plantilla está trabajando por necesidad y no por vocación. Por ello, estoy acogiendo a estudiantes de fin de carrera de turismo que, una vez han demostrado su valía durante su periodo de prácticas, pasan a ser firmes candidatos a un puesto en mi hotel”.

A este respecto, Carlos Gómez añadió que no se puede seguir tolerando que el talento existente en el sector turístico se vaya a trabajar a otros países o a otros sectores. Y ello, a pesar de que “una cosa buena tiene el turismo y la hostelería en general y es que genera vocación, engancha…”.

Carlos de Selva no pensaba igual. En su opinión, “esa vocación se ha desvirtuado debido a la situación económica que vivimos desde hace unos años y que implica que personas con una formación distinta se decanten por el trabajo en hostelería/restauración como opción”.

Óscar Carrión también se decantó por  la falta de formación en un sector donde el microempresario es también un trabajador. “En el caso del restaurante es muy complejo y conlleva tantas actividades que o tienes vocación o se trata de un negocio de locos. Por eso pienso, que esa pasión oculta una necesidad”.

Por otra parte y si analizamos hacia dónde se dirige el sector, “debería haber un proceso de segmentación del turismo y dirigirnos a colectivos concretos de la sociedad –tercera edad, deportes, familias numerosas…– ya que tenemos recursos para todo”.

Para Carlos Gómez, existen dos formas de analizar esta situación: mirándolo de abajo arriba o de arriba abajo. “Si lo miramos de abajo arriba comenzaríamos por la educación, antes de hablar del entrenamiento o de la capacitación. En cuanto a la educación tenemos un peaje país muy claro ya que no puede ser que el segundo destino mundial en número de turistas y de ingresos tenga una carencia de idiomas tan importante. Este problema no se ha resuelto porque la educación es un campo de batalla entre los diferentes gobiernos que no han sido capaces de llegar a un consenso”.

Por otra parte, continuó Carlos Gómez, “si lo miramos de arriba abajo, nos percatamos que la falta de formación está también en los altos directivos y jefes de departamento ya que muchos de ellos han llegado a dichos puestos sin la suficiente cualificación y sin tener suficientemente clara la necesidad de la formación permanente. A todo ello habría que sumar el insuficiente desarrollo y prestigio de la Formación Profesional”. Con lo cual, –reiteró– “de las dos opciones, comenzaría desde arriba, exigiendo a la Administración, que termine de una vez de implantar una formación dual competitiva y a desarrollar un buen sistema de acreditación de las Cualificaciones Profesionales”.

En cuanto a la universidad, Carlos Gómez, explicó que a los estudios de Turismo, marcadamente generalistas, “no se les puede pedir que cualifiquen específicamente a sus estudiantes porque, tal vez no sea su principal misión, ya que la formación universitaria puede tener que responder más al ámbito de la educación que al del entrenamiento, mientras que en la FP debe ocurrir al contrario”.

Carlos Gómez aclaró también que “en algunas especialidades se debería poder diseñar carreras universitarias y ciclos formativos, bien vinculados entre ambos, facilitando la alternancia entre el aprendizaje práctico en el puesto de trabajo, con el desarrollado en las aulas; e incluso como en el modelo alemán, facilitando realizar prácticas en el puesto de trabajo antes de empezar a estudiar, una buena forma de que el estudiante conozca su futura profesión. Pero, todo ello exige un mayor diálogo entre empresa y Educación, que en el sector turístico es muy deficiente”.

Al respecto, Óscar Carrión se refirió a un estudio de Randstad de 2014 sobre el mercado laboral español el cual informa que hay una distorsión de un millón y medio de puestos de trabajo que van a ser demandados en 2015 y que no van a poder ser cubiertos porque no hay perfiles para ellos. “Este dato demuestra que lo estamos haciendo mal: es decir, unos planes de estudio que no están basados en las necesidades del mercado; y un empresariado que es incapaz de demandar lo que se necesita. Por ello, debemos conseguir que se hablen idiomas en este país como se habla en toda Europa; es necesario fomentar la FP superior en la que hay un año de formación y otro de prácticas; y la empresa debe contactar con los estamentos que se dedican a Educación para demandarle lo que necesitan”.

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