El barómetro industrial 2026 deja de manifiesto la preocupación del sector por la crisis energética
El 41% de los ingenieros industriales reclama la reindustrialización territorial como prioridad frente a la incertidumbre energética y geopolítica en el último barómetro industrial
La industria española afronta 2026 bajo un signo de cautela estructural, según el IX Barómetro Industrial, elaborado por el Consejo General de Colegios Oficiales de Graduados e Ingenieros Técnicos Industriales de España (COGITI) junto con el Servicio de Estudios del Consejo General de Economistas de España (CGE). El informe, que recoge las respuestas de 2.813 ingenieros e ingenieras de toda España entre marzo y mayo de este año, sitúa la reindustrialización territorial como la principal prioridad de política industrial, respaldada por el 41% de los encuestados, mientras un 25% reclama prioritariamente la reducción de los costes energéticos.
Preocupación por la tensión en Oriente Medio
El contexto geopolítico marca buena parte de las respuestas de esta edición. Un 83% de los profesionales consultados considera que la tensión en los mercados energéticos derivada del conflicto bélico en Irán tendrá consecuencias negativas sobre los costes de producción y la competitividad industrial. En paralelo, el 87% considera importante o muy importante avanzar hacia una mayor autosuficiencia energética para España, y el 69% cree que las infraestructuras eléctricas actuales presentan un desfase relevante frente a las necesidades derivadas de la electrificación y la transición energética.
Esta preocupación se traduce en prioridades de inversión: el 74% de los ingenieros sitúa las infraestructuras energéticas como la principal necesidad para impulsar el desarrollo industrial, seguida de las infraestructuras logísticas (corredores ferroviarios, puertos y plataformas), señalada por el 59%.
Lo que opinan los expertos
Federico Torres, presidente del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Valencia, confirma que «esta inquietud es real y muy presente en el tejido industrial valenciano, aunque su impacto no se manifieste de la misma manera en todos los sectores«. La industria valenciana, explica, está muy conectada a los mercados internacionales, y cualquier tensión geopolítica relevante acaba afectando, antes o después, a variables críticas como la energía, el transporte, las materias primas, los plazos logísticos o la planificación de la producción. Del 83 % de ingenieros que prevé consecuencias negativas, un 52 % considera que el impacto sobre los costes de producción será relevante y un 31% anticipa un efecto muy negativo, con fuerte incremento de los costes energéticos y pérdida de competitividad.
Planificación
Para Torres, la previsibilidad es, para una empresa industrial, tan importante como el precio: «si no se puede prever con cierta seguridad cuánto va a costar producir, transportar o abastecerse, resulta mucho más difícil planificar» inversiones, producción y empleo. Por ello, sostiene que el riesgo de estos conflictos no es solo el encarecimiento de los costes, sino la pérdida de previsibilidad que resulta clave para planificar producción, inversión y empleo.
Competitividad
Desde el Colegio, insiste en que la competitividad industrial exige reforzar la eficiencia energética, la seguridad de suministro, unas infraestructuras suficientemente dimensionadas y la diversificación de proveedores para mejorar la autonomía energética. “La industria necesita precios competitivos, pero sobre todo necesita previsibilidad. Sin previsibilidad es muy difícil planificar producción, inversión y empleo. No podemos controlar la geopolítica, pero sí podemos preparar a nuestro tejido industrial para resistir estas crisis o situaciones adversas”, advierte el presidente del Colegio.
Esta lectura enlaza con los indicadores propios del Colegio, según explica Torres: «los visados gestionados en 2025 reflejan que la transición energética no es una aspiración futura, sino una realidad que ya se está materializando en actividad técnica, inversión y proyectos concretos«.
De los 1.197 proyectos visados, el 42% fueron actuaciones vinculadas al ámbito energético, con un presupuesto de ejecución global superior a 232 millones de euros, y las instalaciones fotovoltaicas representaron el 16% del total de visados.
Estas cifras, según señala Torres «evidencian que la transición energética ya está en marcha y que la competitividad industrial dependerá cada vez más de una adecuada planificación, de infraestructuras suficientes y de seguridad de suministro«. Por ello, desde el Colegio reclaman «planificación, colaboración público-privada y un plan urgente de infraestructuras energéticas» que permita hacer frente a la demanda industrial actual y futura.
A ello se suma una conclusión del Observatorio IngeniaTECH, proyecto que el Colegio lidera junto con IVACE+i: ante fenómenos extraordinarios y situaciones de crisis, muchas empresas siguen sin protocolos ni herramientas digitales adecuadas para gestionar riesgos. Solo el 6,6% dispone de un protocolo frente a contingencias y nueve de cada diez no han implantado herramientas digitales para gestionar riesgos. Para Torres, esto refuerza una idea: la industria necesita energía, pero también planificación, datos, tecnología y capacidad de anticipación.
La Comunitat Valenciana, cuarta autonomía industrial
El informe económico elaborado por el CGE, que analiza los datos del Instituto Nacional de Estadística referidos a 2024, confirma el peso de la industria valenciana en el conjunto nacional. La Comunitat Valenciana es la cuarta comunidad autónoma por cifra de negocios industrial, con el 10,15% del total, por detrás de Cataluña (21,93%), Andalucía (12,24%) y la Comunidad de Madrid (11,05%). Estas cuatro autonomías concentran más de la mitad de la facturación industrial española.
En empleo, la región también ocupa la segunda posición en términos absolutos: con 418.500 personas empleadas en el sector, solo Cataluña (663.900) la supera. Además, el peso del empleo industrial sobre el empleo total valenciano se sitúa en el 16,9%, por encima de la media nacional (13,5%).
En el subsector manufacturero, la Comunitat Valenciana repite la tercera plaza con el 10,36% de la cifra de negocios nacional, equivalente a más de 72.000 millones de euros, solo por detrás de Cataluña y Andalucía. La región también destaca en el subsector de agua, saneamiento y gestión de residuos, donde aporta el 12,29% de la facturación nacional, la cuarta mayor contribución autonómica.
Talento cualificado y digitalización, los grandes retos
Más allá del contexto energético, el barómetro identifica la escasez de talento técnico como uno de los principales obstáculos del sector: el 70% de los ingenieros considera que la falta de perfiles especializados es un problema relevante, señalando como causas principales las condiciones laborales poco competitivas (56%) y el desajuste entre la formación académica y las necesidades reales de las empresas (55%).
En el ámbito digital, el 67% considera insuficiente la formación actual en competencias digitales y el 63% cree indispensable reforzar la formación continua. Respecto a la inteligencia artificial, las principales barreras detectadas son la falta de conocimiento sobre sus aplicaciones reales (62%) y la escasez de personal cualificado en esta materia (60%).
Estabilidad laboral pese a la incertidumbre
A nivel personal, los trabajadores por cuenta ajena —el 59% de los encuestados— mantienen una percepción mayoritariamente positiva: el 79% considera probable o muy probable conservar su puesto de trabajo, y el 74% afirma que su empresa no ha reducido la producción en los últimos seis meses. Entre los autónomos y empresarios (28% de la muestra), el 56% espera una evolución económica buena o muy buena en los próximos años y el 71% prevé mantener su plantilla.
En cuanto a las políticas públicas, la valoración sigue siendo crítica: el 71% considera que la Administración General del Estado no está aplicando las medidas necesarias para impulsar la economía, y el 73% reclama como prioridad la reducción de la burocracia y la simplificación de los trámites administrativos.
Finalmente, de cara al futuro, los ingenieros sitúan las energías renovables y el almacenamiento energético como el ámbito con mayor potencial estratégico para la industria española y europea (68%), seguido de la digitalización, la automatización y la inteligencia artificial (46%) y de la industria vinculada a defensa y seguridad (44%).
Ana SánchezRedactora licenciada en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera con más de tres años de experiencia en diferentes áreas y medios de comunicación de la Comunidad Valenciana.








