Germaine de Capuccini lleva las nanofibras a la cosmética con PROVECTUS+
La firma de Alcoy participa en un proyecto de I+D que traslada tecnologías del sector textil avanzado al cuidado de la piel. El objetivo es desarrollar productos más eficaces y sostenibles, capaces de proteger ingredientes sensibles y liberarlos de forma controlada
La próxima revolución cosmética podría parecerse menos a una crema convencional y más a un tejido invisible. Ese es el terreno que explora PROVECTUS+, un proyecto de investigación en el que participa Germaine de Capuccini para desarrollar nuevos productos cosméticos y de higiene basados en nanofibras y tecnología textil avanzada.
La iniciativa está coordinada por Nonwovens Ibérica y cuenta también con la participación de Brevia y otros socios especializados. El proyecto ha recibido apoyo de Ivace+i y busca aprovechar tecnologías como el electrohilado, una técnica que permite fabricar fibras extremadamente finas a partir de materiales poliméricos.
Para Germaine de Capuccini, el valor del proyecto no está solo en investigar un nuevo formato. Está en acercar esa tecnología al mercado cosmético y convertirla en soluciones que puedan utilizarse en tratamientos profesionales y productos para el cuidado de la piel.
¿Qué son las nanofibras y por qué interesan a la cosmética?
Las nanofibras son estructuras mucho más finas que un cabello humano. Mediante el electrohilado, una disolución de polímeros se somete a un campo eléctrico que la transforma en fibras de tamaño nanométrico o micrométrico.
El resultado puede tener forma de velo, membrana, parche o máscara facial. En su interior pueden incorporarse principios activos cosméticos que quedan protegidos hasta el momento de entrar en contacto con la piel.
Esta arquitectura ofrece una ventaja relevante frente a determinados formatos tradicionales: permite trabajar con activos delicados, reducir su exposición al aire o a la luz y controlar mejor su aplicación.
El potencial de la tecnología ya había sido demostrado en investigaciones anteriores respaldadas por Ivace. AITEX desarrolló, por ejemplo, un velo de nanofibras elaborado con un polímero biodegradable para proteger retinol, un activo eficaz pero especialmente sensible a la oxidación y a la luz. El proyecto planteaba máscaras y parches ricos en activos y libres de algunos conservantes y aditivos estabilizadores habituales.
PROVECTUS+ da un paso más al reunir conocimiento textil, desarrollo de materiales y experiencia cosmética dentro de una misma cadena de innovación.
Germaine de Capuccini, el puente entre el laboratorio y la piel
El papel de Germaine de Capuccini resulta especialmente importante porque una tecnología prometedora no se convierte automáticamente en un producto cosmético útil.
Antes debe comprobarse que la formulación es estable, segura, compatible con la piel y viable para su fabricación. También hay que determinar qué ingredientes pueden incorporarse, cómo se conservan, de qué forma se liberan y qué experiencia ofrecen al usuario.
Ahí entra el conocimiento acumulado por la marca alicantina.
Germaine de Capuccini trabaja desde Alcoy en el desarrollo de cosmética profesional y está presente en 70 países. Según la compañía, sus productos son utilizados en sus 5.000 centros de belleza, spas y clínicas de medicina estética. La marca combina formulación cosmética, protocolos profesionales y tecnologías aplicadas al cuidado facial y corporal.
Esa presencia en el canal profesional aporta a PROVECTUS+ una conexión directa con el mercado. La empresa puede ayudar a identificar qué formatos tienen sentido en cabina, qué necesidades presentan los profesionales y cómo convertir un avance científico en una experiencia cosmética comprensible para el consumidor.
No se trata únicamente de producir una fibra muy pequeña. Se trata de hacer que esa fibra proteja correctamente un activo, se adapte a la piel, pueda fabricarse de forma consistente y aporte valor dentro de un tratamiento.
Más eficacia potencial con menos material innecesario
Una de las líneas más interesantes de las nanofibras es su capacidad para concentrar ingredientes funcionales en estructuras muy ligeras.
En determinados productos, los velos obtenidos mediante electrohilado pueden facilitar la incorporación de activos sin necesidad de utilizar la misma cantidad de agua, espesantes o materiales de soporte que requiere una formulación convencional. También pueden diseñarse para disolverse, adherirse o liberar su contenido al entrar en contacto con humedad o con una solución activadora.
Esto abre posibilidades para crear parches de precisión, mascarillas de rápida aplicación o tratamientos profesionales con dosis previamente definidas.
La sostenibilidad es otra de las razones por las que esta tecnología despierta interés. El proyecto investiga materiales y procesos capaces de reducir residuos, mejorar el aprovechamiento de los ingredientes y desarrollar productos más eficientes.
Conviene, no obstante, diferenciar entre potencial tecnológico y producto terminado. PROVECTUS+ es un proyecto de I+D, por lo que sus resultados deben validarse antes de convertirse en lanzamientos comerciales. La relevancia para Germaine de Capuccini está precisamente en participar desde la fase de investigación y no limitarse a incorporar una tecnología desarrollada por terceros cuando ya está madura.
Una estrategia de innovación que va más allá de una crema
PROVECTUS+ también permite entender una característica más amplia de Germaine de Capuccini: su innovación no se limita a buscar nuevos ingredientes.
La compañía participa en proyectos que conectan la cosmética con la ingeniería textil, la economía circular y el tratamiento avanzado de recursos industriales.
En el proyecto europeo SYMSITES, por ejemplo, investiga la reutilización de aguas residuales procedentes de la fabricación cosmética mediante un biorreactor de membranas anaerobio instalado en Alcoy. El objetivo incluye estudiar la calidad del agua recuperada y obtener materiales de valor añadido a partir de residuos industriales.
Esta combinación refuerza un posicionamiento diferencial: innovar tanto en el producto que llega a la piel como en los procesos que hay detrás de su fabricación.
De Alcoy a la cosmética avanzada
El gran valor de PROVECTUS+ para Germaine de Capuccini está en demostrar que una marca cosmética española puede participar en innovación industrial avanzada y trasladarla al cuidado personal.
La empresa no actúa únicamente como fabricante o comercializador. Aporta conocimiento de formulación, contacto con profesionales, comprensión del consumidor y capacidad para transformar una tecnología científica en un producto con sentido comercial.
Las nanofibras todavía deben superar fases de desarrollo y validación antes de ocupar un lugar habitual en los centros de estética. Pero el proyecto señala con claridad hacia dónde puede avanzar la cosmética: formatos más precisos, activos mejor protegidos, aplicaciones más controladas y procesos potencialmente más sostenibles.
Germaine de Capuccini ha encontrado en PROVECTUS+ una forma de unir dos industrias con gran tradición en la Comunitat Valenciana: la cosmética y el textil.
Y esa unión puede convertirse en algo más valioso que un nuevo producto. Puede consolidar una ventaja basada en conocimiento propio, colaboración tecnológica y capacidad para llevar la innovación desde el laboratorio hasta la piel.
Ana SánchezRedactora licenciada en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera con más de tres años de experiencia en diferentes áreas y medios de comunicación de la Comunidad Valenciana.







