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Rosa Briales, Afroyeye: «No buscamos grandes lujos, sino dignidad»

La presidenta de Afroyeye explica cómo esta asociación acompaña a familias de Ahozon, en Benín, a través de becas escolares, microcréditos, formación profesional, comercio justo y proyectos de desarrollo local

Rosa Briales, Afroyeye: «No buscamos grandes lujos, sino dignidad»

Rosa Briales y Marín Casimir

Publicado a 30/05/2026 19:20

Hay proyectos que nacen de una gran estrategia y otros que empiezan con una mirada. En el caso de Afroyeye, todo comenzó cuando Rosa Briales y su marido, Marín Casimir, viajaban cada verano a Benín y veían de cerca una realidad difícil de olvidar: niños sin escolarizar, madres sin recursos para alimentar a sus familias y jóvenes sin oportunidades para construir un futuro. Lo que empezó como una ayuda personal se convirtió, en 2022, en una asociación sin ánimo de lucro que trabaja en Ahozon, un pequeño pueblo del sur de Benín, con un objetivo tan sencillo como enorme: que las familias puedan vivir con dignidad.

– ¿Cómo nace Afroyeye y por qué decidisteis centrar vuestra labor en Benín?

Sistemarq casas modulares

Afroyeye nace de una experiencia muy personal. Mi marido, Marín, es beninés, y cada verano viajábamos a Benín. Al ir allí veíamos la situación de pobreza de muchas familias y nos dimos cuenta de que, en el pueblo al que íbamos, había muchos niños sin escolarizar.

Al principio empezamos ayudando con nuestro propio dinero. Después fuimos pidiendo apoyo a amigos y familiares y, finalmente, en 2022 decidimos crear Afroyeye como asociación sin ánimo de lucro. La fundamos Marín y yo, junto con un grupo de amigos solidarios.

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Afroyeye-KPI

– ¿Cuáles son hoy las principales áreas de trabajo de Afroyeye?

Trabajamos en varias áreas que están conectadas entre sí: educación, comercio justo, microcréditos, empoderamiento económico, salud y viajes solidarios a Benín.

Empezamos con el comercio justo, comprando productos textiles a costureras y artesanas de Benín para darles trabajo. Después vimos que muchos niños del pueblo estaban sin escolarizar y empezamos a dar becas. Cuando esos niños comenzaron a ir al colegio, sus madres nos pidieron ayuda para poder darles de comer al mediodía. Ahí entramos en la parte de microcréditos y empoderamiento económico.

Más de 200 microcréditos en 2025

– ¿Cómo funcionan esos microcréditos?

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Al principio preguntamos a las mujeres cómo podíamos ayudarlas para que sus hijos pudieran comer cada día. Ellas nos propusieron formar grupos autogestionados de mujeres y nosotros empezamos financiando esos grupos con pequeñas cantidades.

Comenzamos con 50 euros por grupo para que pudieran tener un pequeño capital con el que hacer harina de mandioca, harina de maíz, jabón u otros productos para vender en los mercados. Después, el sistema evolucionó. La gestión pasó a ser individual porque ellas preferían que cada mujer fuera responsable de su propio microcrédito, aunque luego se juntaran para trabajar.

Alcati

En 2025 dimos más de 200 microcréditos a mujeres de Benín para que pudieran emprender un pequeño negocio y mantener a sus familias.

– ¿De qué cantidades estamos hablando?

Son cantidades muy pequeñas para nosotros, pero allí tienen un impacto enorme. Ahora empiezan con 15 euros por persona. Después nos devuelven 1,5 euros al mes. Puede parecer más sencillo donarlo directamente, pero nos dimos cuenta, también a través de un estudio que hizo la Universidad de Comillas sobre nuestro proyecto, de que era mejor plantearlo como microcrédito.

Cuando devuelven los 15 euros, les prestamos 30. Cuando devuelven los 30, les prestamos 45. Y este año habrá más de 100 mujeres que estarán ya en su cuarto año y recibirán 60 euros. Es como una escuela de emprendimiento: si eres capaz de gestionar 15, te prestamos 30; si eres capaz de gestionar 30, puedes ir aumentando poco a poco el capital para tu negocio.

Una vida más digna

– ¿Qué impacto estáis viendo en esas mujeres?

Estamos viendo que muchas están saliendo de la pobreza extrema. No hablamos de grandes lujos. En Benín, para muchas familias, el objetivo es poder comer tres veces al día, comprar alguna medicina cuando un hijo tiene malaria o acceder a algo de pescado o proteína de vez en cuando.

Con estos microcréditos, muchas mujeres tienen una actividad económica que les permite alimentar mejor a sus hijos, comprar medicamentos y vivir de una forma más digna.

– ¿Qué tipo de negocios ponen en marcha?

La mayoría están relacionados con la alimentación y la economía de subsistencia. Muchas compran y venden maíz, que es uno de los alimentos básicos en Benín. Otras transforman ese maíz en harina o en distintos platos. También trabajan con mandioca, pescado seco, tomate, guindillas o salsas.

Hay mujeres que crían pollos, otras venden ropa de segunda mano que llega a África en contenedores, y también hay artesanas que hacen esterillas con palmera, bolsos, telas o pequeños productos hechos a mano.

En Ahozon, al sur de Benín

– ¿Qué impacto ha tenido Afroyeye en estos años?

Nosotros trabajamos en un pueblo muy concreto, Ahozon, en el sur de Benín. No aspiramos a abarcar mucho más. Nuestro objetivo es que en ese pueblo la gente pueda tener una vida digna: comer bien, que los niños vayan a la escuela, tener acceso a la sanidad y a la educación.

Todavía no podemos medir el impacto con herramientas muy sofisticadas, pero sí vemos que unas 200 o 300 familias han pasado de la extrema pobreza a una situación de pobreza, pero con dignidad. Familias que antes tenían a todos sus hijos sin escolarizar, que no tenían medios para comer o para lavar la ropa, ahora comen dos veces al día, sus hijos van a la escuela, están limpios y tienen un mínimo de estabilidad.

Afroyeye-Benin-Africa

– La educación parece uno de los ejes centrales del proyecto. ¿Por qué?

Porque es lo que puede cambiar el futuro de una familia. Estamos becando a muchos niños para que puedan ir al colegio. Ese impacto se verá más a medio y largo plazo, pero creemos que esos niños, cuando tengan formación, podrán acceder a trabajos más cualificados y ayudar también a sacar a sus familias de la pobreza.

Además, trabajamos con adolescentes que nunca han ido a la escuela. Nos encontramos con niñas de 14 o 15 años que no sabían leer ni escribir. A ellas les pagamos formación en costura o peluquería. A los chicos, formación en mecánica de coches o motos, peluquería, serigrafía o diseño gráfico.

Son formaciones profesionales que duran tres años, cuestan unos 100 euros al año y terminan con un diploma reconocido por el Estado beninés. Eso les permite abrir un taller, una peluquería o una pequeña tienda.

Mochilas, bolsos, ropa…

– También apostáis por el comercio justo. ¿Cómo funciona esa línea?

Tenemos un equipo de 12 costureras y dos costureros que cosen durante todo el año productos que después vendemos en España. Hacen bolsos, mochilas, ropa, pantalones, faldas, camisetas y también reciclamos ropa vaquera de segunda mano, a la que damos una segunda vida customizándola con telas africanas.

Este grupo de costureras y costureros ha tenido una evolución muy importante. Algunas mujeres han podido comprarse un terreno o una casa. Otras, que empezaron como aprendices, han abierto sus propios talleres de costura y ahora tienen pequeños equipos. Es un grupo más pequeño que el de las mujeres que reciben microcréditos, pero en algunos casos han pasado a vivir bastante mejor que la media del país.

– ¿Qué les pedís a esas mujeres que ya han conseguido salir adelante?

Les pedimos que sigan formando a otras personas. La idea es que la cadena de la solidaridad no se rompa. Si nosotros les hemos ayudado a formarse, ellas pueden ayudar ahora a otras niñas o jóvenes pobres que no han tenido ninguna oportunidad.

– Afroyeye también tiene una tienda solidaria en Madrid. ¿Qué se puede encontrar allí?

La tienda está en el barrio de La Guindalera, cerca de la Plaza de Toros de Las Ventas.

Vendemos telas africanas por metros, bolsos, estuches, monederos, accesorios, vestidos, pantalones, chaquetas, camisas, abanicos de cuero y tela africana, pendientes, pulseras artesanas y también algunas piezas de arte, como esculturas de bronce.

Son productos para regalar o regalarse, con precios accesibles. Por ejemplo, un monedero puede costar 5 euros y un bolso de tela africana con cremallera, unos 10 euros.

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Comercio justo

– ¿Qué papel juega la tienda dentro del proyecto?

La tienda nos permite sostener la parte de comercio justo, seguir comprando mercancía a buen precio a las personas que trabajan en Benín y generar empleo allí.

También permite que Marín y yo podamos dedicarnos a esto a tiempo completo sin tener que cobrar un sueldo de las donaciones de la ONG. Eso es muy importante para nosotros, porque así podemos contar a la gente que lo que dona va íntegramente destinado a los proyectos en Benín.

Además, hay un pequeño equipo en Benín con salario mensual: una profesora, un coordinador, un secretario, un fotógrafo y un responsable de agricultura y otros proyectos. Todo esto se sostiene con la tienda y con las donaciones.

– ¿Qué se puede hacer con una donación pequeña?

Con 50 euros puedes cambiarle la vida a una familia. Con esa cantidad damos una beca a un niño o una niña, le compramos la mochila y el material escolar, en algunos casos pagamos las tasas escolares y, además, damos un pequeño microcrédito de 15 euros a su madre.

Aquí 50 euros se van muy rápido, pero en Benín pueden abrir una oportunidad enorme para una familia: que un niño vaya al colegio y que su madre tenga una pequeña actividad económica.

Viajes a Benín

– ¿Organizáis también viajes a Benín?

Sí, vamos dos veces al año con grupos de personas de España y también de otros países. Ha venido gente de Francia y de América. Son viajes para conocer Benín y África de la mano de Afroyeye.

Nos alojamos en casa de una familia beninesa, nuestra familia, y estamos en Ahozon. El objetivo del viaje es colaborar con los proyectos, participar en la entrega de becas escolares y microcréditos, conocer a la población local y acercarse a la cultura de Benín de primera mano. Además, también hacemos turismo por la zona.

– Mirando al futuro, ¿qué objetivos os habéis marcado?

Nuestro objetivo sigue centrado en Ahozon. Queremos que en esa localidad todos los niños y niñas puedan ir al colegio y tener un futuro mejor. Queremos que las madres puedan alimentar a sus hijos y vivir con dignidad.

Me gustaría que, dentro de 20 años, cuando me jubile, pudiera ir allí y ver que la gente ha mejorado, que ha salido de la pobreza extrema y que el pueblo se ha desarrollado social y económicamente.

Estamos aprendiendo constantemente. El año pasado lanzamos un proyecto de cría de pollos y ahora queremos abrir una biblioteca. Todo lo que esté relacionado con educación, desarrollo económico y mejora social nos interesa. Nuestro objetivo es muy concreto: transformar la vida de las personas de Ahozon desde dentro, con ellas y escuchando siempre qué necesitan.

Firma
Fotografía de Gemma JimenoGemma JimenoLicenciada en CC de la Información por la Universidad del País Vasco, Gemma Jimeno se incorporó a ECO3 Multimedia, S.A., en 1998 como Redactora y ha participado activamente en el desarrollo de diferentes líneas de negocio. Desde hace años desempeña las funciones de Editora de los contenidos informativos, de los diferentes productos editoriales de E3 Media.
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