Los neobancos superan el 25% del mercado particular en España y presionan a la banca particular
Revolut, Trade Republic y N26 ya se han colado en una de cada cuatro carteras españolas y dominan entre los menores de 35 años.
Durante años, la banca española miró a Revolut y a sus rivales con una mezcla de escepticismo. El argumento era cómodo: los neobancos captaban muchos usuarios, pero de bajo valor, gente que usaba la aplicación para pagar en el extranjero o cambiar divisas y poco más.
Los datos de 2025 han desactivado esa lectura. Los bancos 100% digitales y sin sucursales ya superan el 25% del mercado de particulares en España, y su avance obliga a los grandes grupos cotizados a reaccionar en precio, producto y experiencia digital.
Una cuarta parte del mercado, y subiendo
La cifra que marca el cambio de época procede de los estudios de mercado del sector: la penetración de los neobancos entre los particulares españoles alcanzó el 27,2% en 2025, frente al 21,8% de un año antes. Es decir, más de una de cada cuatro personas con relación bancaria en España tiene ya, al menos, una cuenta en un neobanco.
Entre los más jóvenes el fenómeno es aún más rotundo: en el tramo de 18 a 34 años, las principales entidades digitales concentran cerca del 48% de cuota, con unos 3,5 millones de clientes.
El líder destacado es Revolut, que cerró 2025 con alrededor de 6,3 millones de clientes en España y se situó como cuarto banco del país por nivel de penetración, con una cuota en torno al 13%, según la propia entidad.
Detrás avanza Trade Republic, que superó el millón de clientes y obtuvo en junio de 2025 el registro como sucursal ante el Banco de España, lo que le permite operar con IBAN español.
N26 y firmas nacionales como Rebellion Pay completan un pelotón que crece a costa de la banca convencional.
La paradoja: gana la cartera pero no la nómina
Aquí está uno de los matices más reseñables de estas entidades. Que un cuarto del mercado use un neobanco no significa que un cuarto del mercado haya cambiado de banco. La mayoría de esos usuarios mantiene la app digital como cuenta complementaria, mientras sigue domiciliando la nómina y los recibos en su entidad de siempre.
Los números lo confirman: solo el 4,2% de los particulares utiliza un neobanco como banco principal. Y, curiosamente, quien encabeza ese pequeño porcentaje no es un challenger puro, sino Imagin (1,5%), la marca digital de CaixaBank, seguida de Openbank —de Santander— y de Revolut, ambos con un 0,8%.
En el negocio de nómina y en el segmento de empresas, los grandes bancos siguen copando en torno al 84% del mercado. Los neobancos han conquistado la cartera del cliente pero la relación principal, la que fideliza y da margen, sigue mayoritariamente en la banca tradicional.
La banca tradicional está perdiendo la batalla por la primera cuenta del cliente joven y por el uso cotidiano, pero no —todavía— la del cliente rentable. La pregunta que decide el pulso es cuánto tardan los neobancos en convertir base en nómina.
Crecen con una estructura de costes imbatible
La principal ventaja es estructural. Operan sobre infraestructura tecnológica ligera, sin red física, con plantillas reducidas y un modelo que permite abrir cuenta en minutos y ofrecer cuentas remuneradas o cambio de divisa a tipo interbancario con comisiones mínimas.
Esa base se está traduciendo en dinero real: Revolut cuadruplicó sus depósitos en España en apenas un año, pasando de unos 739 millones de euros a más de 3.100 millones entre junio de 2024 y junio de 2025.
El contraste con la banca tradicional es severo. Los grandes grupos arrastran redes de oficinas cuyo coste operativo se estima en varios miles de millones de euros anuales, según cálculos del sector.
La respuesta de la banca tradicional
La reacción de los grandes ha sido, hasta ahora, sobre todo defensiva. CaixaBank lanzó Imagin como marca digital orientada a jóvenes; Santander apuesta por su filial online Openbank; y BBVA ha reforzado su aplicación con funciones que imitan a las de los challengers. Son movimientos que han frenado en parte la sangría, pero no la han detenido: ninguna de esas iniciativas ha evitado que la cuota juvenil siga desplazándose hacia los nuevos entrantes.
El problema de fondo es que la digitalización parcial de un banco con red física no genera los mismos ahorros que un modelo nativo digital. Y mientras la banca establecida gestiona esa transición, los challengers preparan el asalto al terreno donde de verdad se juega la rentabilidad minorista.
El fichaje que retrata la ofensiva
Esta batalla se percibe también en los movimientos de cúpula. Revolut ha nombrado a Santiago Pérez Olano —un ejecutivo con perfil de expansión internacional procedente de la fintech Remitly— como nuevo máximo responsable en España, en sustitución de Eduardo Pérez Toribio, con incorporación prevista a lo largo de 2026 y sujeta al visto bueno de los supervisores. La compañía ha fijado objetivos ambiciosos: alcanzar ocho millones de clientes en el país a cierre de 2026 y aproximarse a los quince millones hacia 2029, un volumen con el que aspira a medirse con BBVA o Santander. El relevo, más que un cambio de nombre, es la señal de que la fase de captación masiva da paso a la de conversión: transformar usuarios en clientes principales.
Qué vigilan a partir de ahora
El desenlace no se medirá por el número total de clientes —donde los neobancos ya ganan— sino por tres indicadores: cuántos usuarios domicilian la nómina en la app, cuánto saldo estable dejan en ella y cuántos contratan crédito, empezando por la hipoteca. Son las métricas que separan a un banco principal de una cuenta de apoyo.
Para la banca tradicional, el reto es defender el margen sin renunciar a la modernización; para los neobancos, demostrar que su modelo aguanta cuando toca asumir riesgo de crédito y no solo captar depósitos. Los neobancos mandan en la cartera y en el cliente joven; la banca de siempre resiste donde está el dinero. La partida, sin embargo, acaba de entrar en su fase decisiva.
Ana SánchezRedactora licenciada en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera con más de tres años de experiencia en diferentes áreas y medios de comunicación de la Comunidad Valenciana.






