Manuel Ruiz: “Caja Rural Central no quiere ser importante. Quiere ser útil”

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Manuel Ruiz, en la sede central de CRC en Orihuela. | Fotos y video: Joaquín P. Reina

2019 ha sido un año muy especial para una entidad nacida en Orihuela que el día 6 de junio cumplió 100 años. Tras un siglo de trayectoria, su principal reto de cara al futuro es compatibilizar adecuadamente la prestación de los servicios propios de la era de la digitalización con los valores que, según su presidente, Manuel Ruiz, han permitido a CRC su permanencia en el tiempo: la confianza labrada cada día, la cercanía a sus clientes y un fuerte compromiso con el territorio en el que se asienta –Alicante y Murcia–, con sus familias, sus instituciones y con el tejido empresarial.

Tener capacidad de prospectiva para ver lo que viene es lo que distingue a un estadista de un político, y al buen ejecutivo del que no lo es. “Hace cien años, agricultores y algunos representantes de otros gremios tomaron la valiente decisión de crear un grupo para defenderse de la usura que había en aquella época en el ámbito agrícola. Demostraron tener esa prospectiva que es tan fundamental tanto en la gestión privada como en la pública”.

De esta manera describe el nacimiento de Caja Rural Central su presidente actual, Manuel Ruiz Escudero. “Gracias a estas personas, un siglo después estamos aquí. Y somos la única entidad de la zona que queda. Las demás, han desaparecido”,añade.

Constituida como cooperativa de crédito, su ámbito de actuación se circunscribe a la provincia de Alicante y Murcia, un territorio que no está en sus planes ampliar y al que se sienten unidos, según Ruiz Escudero, por los fuertes lazos tejidos por la confianza que han intentado ganarse cada día en los últimos cien años y que seguirán tejiendo en los tiempos venideros.

Somos una entidad de ámbito local y no nos vamos a ir de nuestro territorio. Entendemos que hay mucho por hacer. Tenemos que seguir aquí. ¿Y qué es lo que pretendemos hacer en los próximos cien años? Seguir generando la misma confianza que hemos sido capaces de transmitir a la sociedad. Decirlo cuesta poco. Hacerlo ha requerido –y requiere– la suma de muchas pequeñas cosas, día a día, año a año, para lograr fundamentalmente una: ser útiles, aportar valor a la sociedad. Churchill decía que había observado cómo la gente, a medida que se hacía mayor, en lugar de ser útiles, solo quería ser importante. Bueno, pues Caja Rural Central no quiere ser importante. Quiere ser útil. Útil a nuestros paisanos, a la sociedad, al tejido empresarial y a las instituciones”, asegura Manuel Ruiz.

La principal fortaleza de la entidad, en su opinión, es haber sabido mantener a lo largo del tiempo -y de todos los cambios socioeconómicos o políticos que da de sí un siglo entero- los firmes valores con los que comenzó su andadura en el año 1919. “Somos paisanos y nuestro compromiso es fuerte con nuestra tierra. Si hay algo que define este siglo de vida de CRC es esa confianza que han depositado en nosotros. Sin confianza, una entidad financiera no viviría cien años. Si lo hace, es porque el mercado valora su actuación. Además ha sido un periodo particularmente intenso en la Historia de España, pero la entidad ha sabido siempre navegar por él de forma adecuada”.

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El presidente de CRC Manuel Ruiz, en su despacho de Orihuela. | Foto: J..P Reina

Mantener en el tiempo –por encima de otras consideraciones– su modelo de negocio de “banco de proximidad” ha sido otro de los aspectos que, según Ruiz Escudero, se considera más diferenciador con respecto a otras entidades.

“La cercanía nos caracteriza. Cercanía a la sociedad, a las familias, al tejido empresarial y a los propios equipos humanos que hay detrás. Una de las cosas que nos distingue es que, en las épocas complicadas, hemos seguido intentando ayudar a las empresas que han tenido dificultades. Y lo hemos hecho porque conocemos al equipo humano que las gestiona. Al final, las empresas las forman las personas y conocerlas nos ha permitido echarles una mano en ciclos económicos malos cuando sabemos que son gente seria. En los momentos de dificultad es cuando las empresas y las familias más nos necesitan. Preocuparse por conocer a las personas requiere muchas horas de dedicación y de estar en todas partes, pero es lo que genera con el tiempo esa relación y esa confianza mutua que nos permite, cuando hay un problema, poder echarles una mano”, explica el presidente de CRC.

El ámbito rural es también, un potente elemento distintivo. Desde sus orígenes han estado muy orientados al sector agrícola y agroalimentario, aunque con el tiempo fueron incorporando otras ramas del sistema productivo como los negocios inmobiliarios o la industria. Aún así, hoy en día “el peso de la agricultura sigue siendo muy importante en la entidad”, asegura su presidente.

En una época marcada en general por el cierre de oficinas bancarias como con secuencia de los nuevos usos y hábitos digitales de un número cada vez más elevado de sus clientes, la línea estratégica que se ha marcado CRC es apostar por las nuevas tecnologías para dar respuesta a las posibilidades que ofrece la digitalización, pero sin abandonar costumbres y necesidades todavía vigentes en amplios colectivos sociales como es el caso, por ejemplo, de las personas de más edad.

“Hay muchas personas mayores que les gusta ir a la oficina con su libreta y les gusta comentar con los responsables de la oficina cómo van las cosas. Eso también forma parte de la vida. Somos los primeros que estamos impulsando la banca a distancia, pero no hay que perder de vista tampoco lo otro. Hay colectivos que merecen una atención y un cariño especial como son nuestros mayores. El trato personal no se debe de perder. Que en la vida no todo va a ser banca digital. Y eso distingue a nuestra entidad. Somos de aquí y tratamos con nuestros paisanos, una palabra que nos gusta mucho utilizar porque tiene un componente emocional y eso es algo fundamental en las relaciones humanas”, afirma.

En paralelo a esa reflexión, desde CRC aseguran ser plenamente conscientes de que la sociedad va evolucionando –su longevidad da muestra de ello– y de que la vida, por definición, es cambio. “Nosotros intentamos hacer un mix, yo creo que es humano hacerlo así”, explica. De ahí el importante impulso que están dando a la banca a distancia, un sistema que cuenta con incuestionables ventajas y que en la práctica “permite que funcionemos igual con las oficinas abiertas o cerradas”. En su opinión, es posible –y además deseable– compatibilizar ambos modelos. “Uno no tiene por qué excluir al otro, sino que pueden avanzar los dos en la misma dirección”, asevera.

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Foto: Joaquín P. Reina

Seguir apostando, no solo por el mantenimiento de oficinas, sino por la apertura de otras nuevas, entronca además con el modelo de negocio bancario de proximidad propio de Caja Rural Central. “Colaboramos mucho en intentar evitar la exclusión financiera. De hecho, hay muchas pedanías en nuestra zona donde la única entidad que queda somos nosotros. No ocurre solo aquí. Hoy, en la mayoría de los pueblos de España donde ya no queda ninguna entidad, suele haber una oficina de una caja rural“.

El grupo CRC es una de las 29 cajas que forman parte del Grupo Caja Rural. Está considerado como uno de los principales grupos bancarios que operan en España. Cuenta con unas 2.300 oficinas, más de 8.000 empleados y cerca de 60.000 millones de euros en activos totales. Además, los fondos propios del grupo ascienden a 4.783 millones.

Para el desarrollo de su actividad cuenta con el apoyo de varias entidades participadas: la Asociación Española de Cajas Rurales, el Banco Cooperativo Español, la compañía de Seguros RGA y la sociedad Rural Servicios Informáticos (RSI) que cuenta, explica Manuel Ruiz, con dos grandes centros tecnológicos de proceso de datos centralizados en Madrid y que funcionan de manera simultánea para dar servicio a las necesidades propias de la digitalización a las 29 cajas que lo integran y a otras 14 entidades financieras adheridas.

Según explica el presidente de CRC, el grupo bancario cuenta además con un valor diferenciador. “Frente a sus clientes, hoy en día la banca tiene dos garantías para hacer frente a cualquier problema. Una es la garantía de sus recursos propios y la segunda es el fondo de garantía de depósito, que asegura la disponibilidad de hasta 100.00 euros por cada cuenta y cliente. Pues nuestro grupo cuenta además con una tercera: los llamados Mecanismos Institucionales de Protección (MIP), a través de los cuales constituimos un fondo y si a alguna caja rural le pasara algo, con cargo a ese fondo, se le ayuda a resolver el problema. Creo que esta tercera garantía es un hecho diferencial muy relevante”.

Desde CRC tienen muy claro, además, que la colaboración entre las universidades y las empresas es un factor de competitividad que se debe potenciar. “Nosotros animamos a las empresas a que, además de desarrollar su propio I+D, acudan a ellas. En un mundo cada vez más globalizado, hay que apoyarse mucho en el conocimiento y este anida en las universidades“, afirma. En este sentido, Caja Rural Central practica con el ejemplo. Desde 2001, el 90 % de las personas que contratamos tienen estudios universitarios. Son además pioneros en materia de equidad en el plano laboral. El 49 % de sus empleados son mujeres. “La igualdad llegó hace años a nuestra entidad y lo hizo de una forma natural. Sin hacer ningún ruido”, concluye Manuel Ruiz Escudero.

Caja Rural Central en cifras

CRC cuenta con un total de 78 oficinas repartidas entre las provincias de Alicante y Murcia y 269 trabajadores en activo a los que se suman otros 50 en el ámbito específico de los servicios agrícolas. Su balance asciende a 1.900 millones de euros de activos totales y el beneficio previsto al término de 2019 se estima entre los 11,5 y los 12 millones de euros. En 2018, la cifra fue de 10,9 millones. Asimismo, el número de socios se prevé que alcance los 50.000, entre particulares y personas jurídicas, a finales del presente ejercicio.

Su sede social se encuentra en el Palacio del Portillo de Orihuela, un edificio barroco del siglo XVIII. La entidad prevé construir un inmueble de nueva planta en la parcela anexa que permitirá conjugar pasado y modernidad en un mismo entorno. Concedida la licencia de obra en octubre de 2018, el inicio de su construcción está pendiente del resultado de los informes arqueológicos relativos a los restos hallados en el terreno donde se prevé levantar el nuevo edificio.

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