Campa (EBA) alerta de que Europa ahorra, pero no financia su crecimiento
El expresidente de la Autoridad Bancaria Europea advierte de que la falta de un verdadero mercado europeo de capitales impide canalizar el ahorro hacia empresas, innovación, energía, defensa y transición digital
José Manuel Campa, expresidente de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) y profesor de IESE Business School
Europa tiene ahorro, necesidades de inversión y un sistema bancario sólido. Lo que no tiene, según José Manuel Campa, es un verdadero mercado de capitales capaz de conectar ese dinero con los proyectos que necesita financiar. El expresidente de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) y profesor de IESE Business School ha alertado de que la Unión Europea sigue atrapada en una paradoja: «Ya lo estamos ahorrando, pero no lo estamos invirtiendo».
Durante el encuentro «Unión Europea y el mercado de capitales», organizado por la Fundación Alternativas, Campa ha defendido que el gran reto de Europa no es tanto la falta de ahorro como su mala canalización. «Europa, en su conjunto, es una zona ahorradora. La UE tiene un superávit del 2,5%. Ahorramos más de lo que invertimos», ha señalado. El problema, ha añadido, es que ese capital no fluye con suficiente agilidad hacia proyectos europeos de crecimiento, innovación o transformación industrial.
La advertencia enlaza con el diagnóstico que han planteado en los últimos meses los informes de Mario Draghi y Enrico Letta sobre competitividad y mercado único. El informe Draghi sostiene que integrar los mercados de capitales europeos es esencial para canalizar el elevado ahorro de los hogares hacia inversiones productivas dentro de la UE. La Comisión Europea también ha situado esta cuestión en el centro de su agenda con la estrategia de Unión del Ahorro y la Inversión, aprobada en marzo de 2025 para movilizar el ahorro privado hacia la financiación de empresas y proyectos estratégicos.
El ahorro europeo sigue demasiado concentrado en depósitos
Campa ha sido muy gráfico al describir el bloqueo europeo. En cuentas bancarias, ha recordado, hay alrededor de 10 trillones de euros, y una parte muy elevada del ahorro de los europeos continúa depositada en productos bancarios tradicionales. «El 70% del ahorro de todos los europeos está en esas cuentas», ha afirmado durante la charla.
Para el exresponsable de la EBA, esa estructura limita la capacidad de Europa para financiar empresas en crecimiento, proyectos tecnológicos, transición ecológica o defensa. «Hay más gente que provee financiación además de los bancos. Hay que construir otros mecanismos para canalizarlo de otra forma que no sea bancaria», ha explicado.
El contraste con Estados Unidos ha sido uno de los ejes del análisis. En este país, la financiación no bancaria tiene un papel mucho más relevante en el crecimiento empresarial. En Europa, en cambio, la financiación sigue dependiendo en exceso del banco, mientras las bolsas, los mercados de titulización, el capital riesgo y otros canales de inversión continúan fragmentados por países.
«No tenemos nada supranacional para bolsas. Hay una bolsa por país. Todo está fragmentado», ha resumido Campa. Esa fragmentación impide, a su juicio, acceder a grandes bolsas de liquidez y reduce la capacidad de las empresas europeas para escalar.
«No hay restricciones de crédito, hay necesidades de equity»
Una de las ideas centrales de Campa fue que Europa no sufre hoy una restricción clásica de crédito bancario. De hecho, ha afirmado que «no hay restricciones de crédito en Europa». El problema, ha matizado, está en otro punto: las empresas necesitan más financiación en fondos propios, más capital, más equity y más instrumentos de mercado.
En otras palabras, no se trata solo de prestar más desde los bancos, sino de completar el ecosistema financiero europeo. «Hay necesidades de financiación en fondos propios, en equity. Ahí sí tenemos un problema: no tenemos bolsas, no tenemos mercados de capitales», ha indicado.
Esta cuestión es clave para el futuro competitivo de Europa. El informe Draghi cifró en torno a 800.000 millones de euros anuales las necesidades adicionales de inversión de la UE para responder a los retos de competitividad, energía, digitalización y defensa. Sin una arquitectura financiera más profunda y paneuropea, Campa considera difícil movilizar el volumen de recursos necesario.
Bancos fuertes, pero unión bancaria incompleta
El diagnóstico de Campa no parte de una debilidad bancaria. Al contrario, ha defendido que la banca europea ha demostrado solidez en los últimos años, incluso en episodios de fuerte incertidumbre como la pandemia, la guerra en Ucrania o el cambio de ciclo de tipos.
Los datos de la EBA respaldan esa lectura. La autoridad bancaria europea señaló que los ratios de capital se mantienen en niveles récord y que el ratio CET1 se situó en el 16,1% en el cuarto trimestre de 2024, cerca de máximos históricos. En el test de estrés de 2025, la EBA concluyó que los bancos europeos mantendrían un ratio CET1 agregado superior al 12% incluso bajo un escenario adverso.
Campa ha recordado que la «muralla de recursos propios» de los bancos se ha multiplicado desde la crisis financiera de 2008. También ha destacado la importancia de los ejercicios de estrés y de la reducción de exposición al riesgo por parte de las entidades. Sin embargo, advirtió de que la unión bancaria sigue siendo una construcción incompleta.
«La unión bancaria está en proceso», ha señalado. A su juicio, todavía hay problemas de coordinación, dudas sobre la aplicación uniforme de la regulación y una percepción creciente en la industria de exceso regulatorio. «La banca funciona bien y la construcción es incompleta”, ha resumido.
Mercado de capitales y unión bancaria no son lo mismo
Durante el debate, Campa ha insistido en diferenciar dos conceptos que a menudo se confunden: unión bancaria y mercado de capitales. La banca, ha explicado, es solo una parte del sistema financiero. «La banca es un subconjunto del mercado de capitales», ha aclarado.
La unión bancaria permite avanzar en supervisión, estabilidad y reglas comunes para las entidades financieras. Pero el mercado de capitales exige algo más amplio: bolsas más integradas, supervisión paneuropea, mecanismos de titulización, canales de inversión transfronterizos y productos que permitan al pequeño ahorrador invertir de forma diversificada más allá del depósito.
La Comisión Europea reconoce esa necesidad en su estrategia de Unión del Ahorro y la Inversión, que busca aumentar la participación de los ciudadanos en los mercados de capitales, ampliar las opciones de inversión y mejorar la educación financiera. El objetivo es que el ahorro privado contribuya más directamente a financiar empresas, innovación y crecimiento.
Campa ha valorado precisamente esa línea de trabajo, especialmente las futuras cuentas de ahorro-inversión, concebidas para que los pequeños ahorradores «no se limiten exclusivamente a los depósitos» y puedan acceder a inversiones diversificadas, eventualmente con algún incentivo fiscal.
El Brexit dejó a Europa sin su gran mercado financiero
Otro de los elementos señalados por Campa ha sido el impacto del Brexit. Antes de la salida del Reino Unido de la UE, Londres actuaba como gran centro financiero europeo. Tras el Brexit, esa capacidad quedó fuera del perímetro comunitario.
«Cuando el Brexit rompió Europa, perdimos nuestro mercado de capitales, que estaba en Londres. Esta fue la mayor pérdida sectorial que tuvo Europa», ha reconocido.
Para Campa, esa pérdida obliga ahora a la UE a construir una alternativa propia, más integrada y menos dependiente de mercados nacionales fragmentados. Londres, explicó, tenía una tradición histórica como centro financiero internacional, con capacidad para atraer liquidez, intermediarios e inversores globales. Replicar esa escala dentro de la UE exige tiempo, voluntad política y reformas concretas.
Titulizaciones, supervisión europea y más liquidez
¿Qué falta para llegar a un verdadero mercado europeo de capitales? Campa ha rechazado la idea de una «bala de plata». El mercado de capitales, ha dicho, es heterogéneo y exige avanzar en varios frentes al mismo tiempo.
Entre las medidas concretas ha citado el desarrollo del mercado de titulizaciones, una mayor supervisión paneuropea de los mercados bursátiles y la creación de canales alternativos para que los ahorradores inviertan en objetivos distintos a los depósitos bancarios. La finalidad, ha resumido, es aumentar la liquidez y la capacidad de mover dinero dentro de la UE.
La Comisión Europea también ha vinculado esta agenda con el próximo marco financiero plurianual 2028-2034. Entre sus prioridades figura un nuevo Fondo Europeo de Competitividad destinado a invertir en tecnologías estratégicas y a catalizar inversión pública y privada, en línea con las recomendaciones de los informes Draghi y Letta.
IA, euro digital y nueva banca
En el tramo final del encuentro también se abordaron otros vectores de transformación financiera, como el euro digital y la inteligencia artificial. Campa ha apuntado que el euro digital puede ayudar a homogeneizar los pagos paneuropeos e introducir tecnología en el sistema financiero.
Sobre la inteligencia artificial, ha señalado que los bancos han sido prudentes en su adopción. Hasta ahora, la han utilizado sobre todo en atención al cliente y cumplimiento regulatorio, más que en ámbitos sensibles como la gestión de activos o la valoración de crédito. No obstante, ha avanzado que estas aplicaciones ya empiezan a implementarse.
Gemma JimenoLicenciada en CC de la Información por la Universidad del País Vasco, Gemma Jimeno se incorporó a ECO3 Multimedia, S.A., en 1998 como Redactora y ha participado activamente en el desarrollo de diferentes líneas de negocio. Desde hace años desempeña las funciones de Editora de los contenidos informativos, de los diferentes productos editoriales de E3 Media.





