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Es director comercial de Bit2Me

Javier Pastor: “Bitcoin va a descentralizar el poder del dinero”

Asegura que hay una batalla abierta por el control monetario donde van a confluir tres tipos de dinero: el de las corporaciones, el de los bancos centrales y el libre

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Javier Pastor, director comercial de Bit2Me |E3

Es la plataforma líder en compraventa de criptomonedas. Y es española, más concretamente, de Alicante. Bit2Me inició su periplo en el ámbito de las monedas digitales en el año 2014. Empezó en Elche para después expandirse a la capital de la provincia  y también a Castellón. Cinco años después, la empresa alicantina cuenta con 65.000 personas de 65 países diferentes en su base de datos.  Es decir, se ha convertido en una entidad global y globalizada como el producto con el que operan. Javier Pastor, director comercial de Bit2Me, está convencido de que bitcoin, referencia de las criptomonedas, va a servir para “descentralizar el poder del dinero“.

-¿De dónde surge Bit2Me?

Leif Ferreira, el CEO, había desarrollado ya varios proyectos relacionados con el mundo fintech. Descubre bitcoin, identifica un problema y le pone solución: convertir bitcoins en dinero líquido. Empezó así y luego se incluyó la opción de poder comprarlos mediante la plataforma.

-¿Cuál es el siguiente paso?

Ahora estamos trabajando  para que un cliente a pie de calle pueda, en cualquier comercio con Internet, comprar un cupón con dinero en efectivo para luego canjearlo en bitcoins. Está ya en 200 tiendas en España y suponer otro paso más para convertirnos en la plataforma líder en el mundo de habla hispana.

-De las criptomonedas, en concreto de bitcoin, se ha dicho desde su nacimiento en 2008 que una de sus principales ventajas es que no necesita intermediarios, ¿son las plataformas como la suya una especie de entidades financieras de criptomonedas?

Las plataformas –o exchanges– son puentes que ofrecen a los usuarios usar su cuenta bancaria, tarjeta de crédito o dinero en efectivo para convertirlo en bitcoins u otras criptomonedas. Una vez tienes el bitcoin, no hay terceras partes para enviar dinero a cualquier otra persona. Aunque es verdad que las plataformas tienen una similitud con los bancos en tanto en cuanto también pueden actuar de custodio. Yo no lo recomiendo.

-¿Cuáles son los puntos débiles de las criptomonedas?

Sobre todo, la escalabilidad, el volumen de transacciones por segundo, que es de solo 20, y la experiencia del usuario que no tiene mucho conocimiento y para quien el proceso no resulta todavía muy amigable. Faltan, además, sistemas más fiables y seguros.

-¿Se puede convertir bitcoin en una especie de oro?

Sí, y creo que es muy bueno porque el dinero tiene varias propiedades y una ya la está empezando a cumplir bitcoin, que es la de almacenamiento. Si la gente empieza a entender que es un nuevo tipo de dinero, se va a empezar a usar más. Eso va a dar pie al intercambio, otra propiedad del dinero. Además, el hecho de que se considere una reserva de valor puede suponer que, ante una quiebra sistémica de los bancos, nadie te va a poder quitar lo que tienes.

-¿Qué opinión le merece Libra, la nueva criptomoneda de Facebook?

Lo que Libra pone encima de la mesa es cuestionar el sistema financiero de bancos centrales y comerciales. De ahí que esos bancos fuesen al Gobierno estadounidense a protestar. En Libra, que no es lo mismo que bitcoin, van a utilizar una base de datos y van a operar con una cesta de divisas estables permitiendo que los usuarios transfieran valor a través de Whatsapp o Messenger. Es una blockchain corporativa y privada y para acceder a ella hay que descargar la aplicación. La información la van a tener ellos, por lo que no es pública. Me parece beligerante porque pueden manipular e utilizar el dinero como ellos quieran.

-Forma parte de la idiosincrasia de las criptomonedas estar  libre del control de gobiernos y bancos. ¿Qué pasa si quienes lo controlan son los directivos de las multinacionales?

Es una batalla que se ha abierto. En la próxima década va a haber tres tipos de dinero: el de las corporaciones, el de los bancos centrales y el libre. Creo que la transicion lógica es que gane el dinero libre pero la plataforma de Facebook la va a utilizar mucha gente. Va a ser una lucha de poder porque los bancos han tenido siempre el control monetario de todo el planeta y ahora, contra el sistema utilizado durante 60 años, hay otro, con otro tipo de dinero. Puede dar un mejor servicio, pero va a poner en riesgo la privacidad. Es cambiar el interés de manos y creo que todo eso va a ayudar a que Bitcoin se posicione.

-De bitcoin el Gobierno estadounidense ha llegado a decir que fomenta el cibercrimen, la extorsión, la evasión de impuestos e incluso el tráfico humano y de drogas…

Eso se lo preguntaría a ellos sobre el dólar, por ejemplo. Bitcoin representa ahora mismo un volumen de 250.000 millones de euros, que es la cuarta parte del PIB en España. Hay bancos que lavan dinero todos los días, están haciendo barbaridades mucho más grandes que el tamaño de mercado de bitcoin y no pasa nada. Utilizan el argumento del miedo, es como si dicen que los coches fomentan los atentados terroristas.

-El propio Leif Ferreira dijo que en una década todo el mundo iba a estar utilizando bitcoin. Fue justo cuando la moneda alcanzó su pico más alto. Luego bajó mucho y ahora parece que está estabilizada. ¿Cuánto hace falta para que se uso se normalice?

-Si no ves la necesidad, como sí la han visto en Argentina o Venezuela, es como si no existiese. Hace falta una crisis como la de 2008 y creo que se acerca una incluso más severa. Eso va a desencadenar en un nuevo tipo de protesta y la gente va a decir que no quiere que controlen su dinero. En cierto modo, va a ser una forma de capitalizar el enfado, de descentralizar el poder del dinero. En Francia, los ‘chalecos amarillos’ ya están eliminando sus cuentas del banco central.

Aun así, para que todo el mundo la pueda utilizar hace falta que todo el mundo tenga acceso a la red. La Unión Internacional de Telecomunicaciones dice que la penetración de Internet en países en vías de desarrollo es del 35% y en países subdesarrollados del 10%.

-Hay ahora mismo cinco mil millones de personas que no tienen acceso al servicio financiero. Y las políticas monetarias de los gobiernos de esos países tampoco ayudan. Creo que es más fácil que llegue la conexión a Internet que una política monetaria que les incluya en el sistema financiero. Las barreras de entrada son totalmente opuestas, porque quien utiliza criptomonedas se convierte en un banco internacional que puede enviar y recibir dinero desde cualquier parte del mundo.

-Gran parte de la opinión pública sabe que hay criptomonedas pero desconoce su utilidad y su funcionamiento, ¿por qué?

-Ojalá fuera todo mucho más fácil y se nos diera voz en los medios. Lo tratamos de explicar, pero el mensaje siempre es que las criptomonedas equivalen a dinero opaco y blanqueo de capitales. La Unión Europea y el Banco Central Europeo dicen en todos sus comunicados que bitcoin no es dinero y que es muy volátil, muy peligroso. A nosotros nos están poniendo palos en las ruedas. En España ya nos han cerrado cuentas bancarias de la noche a la mañana y sin avisar.

-¿Cree que las criptomonedas deberían tener presencia en centros de formación económica como las universidades?

Que no esté ya es una locura. Esto es una economía que se va a desarrollar en los próximos años. En Holanda, los niños de Primaria ya están estudiando qué es bitcoin, mientras que en España se le ha dado una publicidad muy mala. Es una pena porque nos vamos a quedar atrás.

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