¿Qué ha pasado con Softonic?
Softonic era una empresa que tenía 50 millones de euros de facturación, fue valorada en 275 millones y tenía planes para salir a bolsa. En 2014 anunció un ERE para despedir a la mitad de su plantilla. ¿Qué ha ocurrido hasta ahora?
El inicio de Softonic
En el año 1997 no existía ninguna web para descargar software en internet en español. En ese momento Tomás Diago con 22 años, mientras realizaba prácticas en Intercom (una de las empresas más grandes en cuanto a negocios digitales), pudo ver esa oportunidad de negocio en el mercado y la aprovechó.
Diago pensó que sería muy útil crear un fichero para descargar ciertos programas y hacer más sencillas las tareas de todos. Ese fichero se utilizó inicialmente por trabajadores de la empresa solamente, pero poco a poco se extendió el uso y acabó siendo un gran negocio. La idea de partida era muy sencilla: ordenar los enlaces de descarga de programas en una plataforma que fuera simple de usar. La plataforma se llamó Shareware Intercom.
En los siguientes 3 años la empresa se posicionó en los mercados italianos, alemán, chino y anglosajón y la compañía cambió de nombre y comenzó a llamarse Softonic. Se convirtió en un referente en España y en Europa y esto favoreció el posicionamiento en los buscadores.
En el año 2013 Partner Group compró el 30% de la empresa por 82,5 millones de euros. Pero en el año 2014 todo comenzó a ir mal y a finales de año, la empresa anunció que debía realizar un ERE para despedir a la mitad de su plantilla.
Del 2014 al beneficio
En 2015 Scott Arpajian, cofundador de Download.com, sustituyó a Diago al frente de la compañía y una de sus primeras decisiones fue clausurar definitivamente el Downloader y pasar a un modelo de descarga directa. Fiona Garvey asumió la dirección general en 2021 y en 2024 la empresa compró la francesa Appvizer para entrar en el negocio de recomendación de software profesional.
Un ebitda que se multiplica por tres
Las cuentas del ejercicio 2024 dimensionan hasta dónde ha llegado ese recorrido. Los ingresos crecieron un 11,76 %, hasta 27.255.753 euros, casi tres millones más que el año anterior. Pero el salto relevante está en la rentabilidad: el EBITDA pasó de 2.992.242 a 9.406.673 euros, un incremento del 214 % que sitúa el margen sobre ingresos en el 34,5 %, frente al 12,3 % de 2023.
El resultado de explotación completa el cambio de ciclo: de unas pérdidas de 932.060 euros en 2023 a un beneficio de 4.848.990 euros en 2024. El margen operativo se sitúa en el 17,8 %, después de un ejercicio en negativo. Al tratarse de un cambio de signo, la variación porcentual carece de significado analítico; lo relevante es que la actividad ordinaria vuelve a aportar beneficio.
La amortización, distancia entre Ebdita y resultados
Entre el EBITDA y el resultado de explotación median 4.557.683 euros en 2024, un 16 % más que los 3.924.302 euros de diferencia del ejercicio anterior. Esa partida —amortizaciones y deterioros— es coherente con un modelo intensivo en activos intangibles: desarrollo tecnológico capitalizado, catálogo y plataforma. Es también el motivo por el que la fotografía cambia mucho según qué magnitud se mire: en EBITDA la compañía multiplica por tres; en resultado operativo, la mejora es real pero menos espectacular.
La IA, el nuevo frente
El escenario de 2026 vuelve a poner a prueba el modelo. La compañía ha reconocido que la irrupción de los motores de inteligencia artificial generativa está desintermediando el descubrimiento de software profesional, el terreno en el que había entrado con Appvizer: esa vertical B2B ha pasado de aportar en torno al 10 % de los ingresos en 2024 a alrededor del 5 %.
La respuesta anunciada pasa por moderar deliberadamente el ritmo de crecimiento, concentrarse en el usuario recurrente del negocio B2C y reforzar el canal móvil con aplicación propia.
Es, en el fondo, la misma pregunta de 2014 formulada con otra tecnología: qué le queda a un intermediario cuando la plataforma que le trae el tráfico decide responder directamente. La diferencia es que Softonic llega a ella con caja, sin deuda y con el margen ya reconstruido.









