Deoleo y Acesur: vender menos aceite puede dejar mucho más margen
La normalización del mercado del aceite reduce costes y reactiva el consumo, pero las cuentas muestran dos modelos opuestos: Deoleo lidera en márgenes, beneficio y caja, mientras Acesur mantiene la ventaja en volumen con una rentabilidad mucho más ajustada
El aceite de oliva ha dejado atrás la fase más extrema de escasez, precios récord y destrucción de demanda. La recuperación de la cosecha española ha devuelto el producto al mercado, ha reducido el coste de la materia prima y ha obligado a las grandes compañías del sector a demostrar dónde está realmente su ventaja competitiva.
Ya no basta con vender el aceite más caro. Ahora importa quién conserva margen cuando baja el precio, quién recupera volumen, quién convierte el resultado contable en flujo de caja y quién necesita más balance para financiar sus existencias.
En esa nueva etapa, Deoleo y Aceites del Sur-Coosur, el principal vehículo industrial de Acesur, ofrecen dos respuestas muy diferentes.
Deoleo cerró 2025 con una facturación de 821 millones de euros, un EBITDA de 50 millones y un beneficio neto de 20 millones. Acesur, en sus últimas cuentas registrales completas comparables, alcanzó en 2024 unos ingresos de explotación de 1.370 millones, un EBITDA estimado de casi 35 millones y un resultado neto de 6,6 millones.
Acesur movió aproximadamente un 67% más de ingresos que Deoleo, pero generó menos EBITDA y apenas una tercera parte de su beneficio. Deoleo vende menos, pero está monetizando mucho mejor cada euro de facturación.
La información financiera utilizada procede de fuentes públicas, de las cuentas oficiales de las compañías y de Infonif con origen oficial o registral. La comparación no es completamente simultánea -Deoleo corresponde a 2025 y Acesur a 2024-, por lo que sirve para analizar los modelos y sus márgenes, no para establecer una clasificación exacta del mismo ejercicio.

El aceite vuelve a fluir y cambia la cuenta de resultados
La situación del mercado ayuda a explicar el giro. El Ministerio de Agricultura estimó una producción española de 1,37 millones de toneladas para la campaña 2025-2026, después de la recuperación registrada en el ejercicio anterior. Andalucía concentra alrededor del 80% de la producción nacional, lo que sigue vinculando buena parte del negocio industrial a la evolución de la cosecha en esta comunidad.
Los datos más recientes del Ministerio muestran, además, que el mercado interior acumulado mantiene niveles similares a los de la campaña anterior y supera la media de las cuatro campañas precedentes. El sector ha recuperado demanda a medida que los precios en origen y en el lineal han comenzado a normalizarse.
Para las compañías envasadoras, la caída del precio del aceite tiene un doble efecto.
Por un lado, reduce la facturación nominal. Una botella puede venderse más barata aunque se comercialicen más litros. Por otro, libera capital circulante, porque hacen falta menos recursos financieros para comprar y almacenar la misma cantidad de producto.
Eso explica por qué una reducción de ingresos no implica necesariamente un deterioro del negocio. Deoleo es el ejemplo más claro: su facturación descendió hasta 821 millones porque trasladó al consumidor parte de la bajada de la materia prima, pero el volumen vendido creció un 11%, el margen bruto aumentó un 30% y el EBITDA se elevó un 50%.
El verdadero examen no está, por tanto, en el tamaño de la cifra de ventas. Está en lo que queda después de comprar el aceite, procesarlo, envasarlo, transportarlo, promocionarlo y financiar las existencias.
Deoleo: la marca vuelve a pesar más que el precio del aceite
Deoleo juega la partida desde las marcas. Carbonell, Bertolli y Carapelli le permiten competir en mercados internacionales sin depender exclusivamente del volumen industrial o de la marca del distribuidor. La propia compañía se presenta como líder mundial del aceite de oliva de marca y opera con una cartera especialmente reconocible en España, Italia y Estados Unidos.
En 2025, el grupo convirtió esa posición comercial en una mejora financiera significativa.
Sus 50 millones de EBITDA equivalen a un margen aproximado del 6,1% sobre ventas. El beneficio neto de 20 millones representa un margen cercano al 2,4%. Son porcentajes todavía contenidos frente a industrias de menor intensidad de materia prima, pero elevados para un negocio donde el aprovisionamiento absorbe gran parte del precio final.
El avance no dependió solo de vender más litros. Deoleo afirma que su margen bruto unitario creció un 17% y que las innovaciones lanzadas recientemente generan, de media, un margen bruto un 25% superior al del resto del catálogo. También elevó un 30% la inversión en publicidad y promoción, hasta 17 millones de euros.
Esa combinación dice mucho sobre su estrategia. La empresa no está intentando ganar únicamente mediante precio bajo o rotación. Está invirtiendo para que el consumidor reconozca la marca, acepte nuevos formatos y pague algo más por productos diferenciados.
La recuperación del volumen ha sido especialmente visible en España, donde las ventas físicas crecieron un 18%, y en Italia, con un avance del 12%. En Estados Unidos aumentaron un 3,5%, pese al efecto de las divisas y de los aranceles mencionados por la compañía.
El riesgo de este modelo también resulta evidente. Mantener marca exige publicidad, innovación y disciplina comercial. Si el consumidor vuelve a desplazarse masivamente hacia la marca blanca, el diferencial de margen puede estrecharse. Pero las cuentas de 2025 indican que, con una materia prima más normalizada, Deoleo vuelve a capturar valor en lugar de limitarse a trasladar inflación.
Acesur: mucha más escala, pero el aprovisionamiento se come el margen
Acesur representa una estructura distinta. A través de marcas como La Española y Coosur, combina producción, refino, envasado, comercialización y exportación. La compañía declara presencia en más de 120 países y cuenta con instalaciones propias en nueve mercados.
La escala es indiscutible. Aceites del Sur-Coosur registró en 2024 una cifra de negocio de 1.364 millones de euros, frente a 1.102 millones en 2023. Los ingresos de explotación alcanzaron 1.370 millones, un crecimiento cercano al 24%.
Sin embargo, el aumento de las ventas no se convirtió en una expansión proporcional del beneficio.
El resultado de explotación fue de 26,2 millones y la amortización ascendió a 8,8 millones. Sumando ambas partidas, el EBITDA estimado se situó alrededor de 35 millones, equivalente a un margen aproximado del 2,6%.
El resultado neto fue de 6,6 millones, apenas un 0,5% de las ventas.
La explicación principal está en los aprovisionamientos. Esta partida absorbió 1.235 millones de euros, alrededor del 90% de los ingresos de explotación. En 2023 había representado aproximadamente el 89%. La diferencia parece pequeña, pero en un negocio de más de 1.300 millones cada punto porcentual equivale a más de 13 millones.
Acesur mejoró su beneficio operativo, que pasó de 15,1 millones a 26,2 millones, pero una parte considerable de ese avance se perdió por debajo del EBIT. El resultado financiero fue negativo en 17,2 millones, frente a unas pérdidas financieras de 12,2 millones en 2023.
Los gastos financieros alcanzaron 24,3 millones. Es una cifra casi equivalente a todo el beneficio de explotación y muestra el coste de sostener un modelo intensivo en compras, existencias y financiación comercial.
El negocio es rentable, pero trabaja con una tolerancia muy reducida al error. Una mala cobertura de materias primas, una caída brusca de precios con inventarios caros o un aumento de los costes financieros puede absorber rápidamente el margen.
La diferencia no está en quién vende más
Al cruzar las principales métricas aparece una jerarquía clara. Acesur lidera en facturación: 1.370 millones de ingresos de explotación frente a los 821 millones de Deoleo.
Deoleo gana en EBITDA: 50 millones frente a los casi 35 millones estimados de Acesur. También vence en margen EBITDA: aproximadamente un 6,1%, frente al 2,6%.
La distancia aumenta en beneficio neto. Deoleo obtuvo 20 millones, frente a los 6,6 millones de Acesur, pese a tener una cifra de negocio mucho menor. El margen neto de Deoleo se aproxima al 2,4%. El de Acesur se queda alrededor del 0,5%.
Este análisis no significa que un modelo sea universalmente superior. Parte de la diferencia procede del ejercicio comparado, de la evolución de la cosecha y de la estructura societaria. Deoleo consolida un grupo internacional de marcas, mientras que los datos de Acesur corresponden a la sociedad Aceites del Sur-Coosur.
Sin embargo, la divergencia es demasiado amplia para considerarla únicamente contable. Deoleo está capturando más valor comercial por unidad vendida. Acesur está movilizando más producto y más facturación, pero una parte mayor del ingreso se consume entre materia prima y financiación.
La generación de caja refuerza la ventaja de Deoleo
El resultado contable solo cuenta una parte de la historia. La prueba más exigente está en el efectivo generado por la actividad.
Deoleo produjo en 2025 un flujo de caja operativo de 56 millones de euros, un 72% más que un año antes. La mejora del EBITDA se combinó con una reducción del 27% del capital circulante, favorecida por el descenso del valor de los inventarios y una gestión más eficiente de las necesidades operativas.
Gracias a esa generación de caja, la deuda financiera neta comparable bajó un 26%, hasta 86 millones. La ratio de apalancamiento pasó de 3,5 veces a 1,7 veces EBITDA. Además, la compañía completó en marzo de 2025 una refinanciación que estabilizó su estructura financiera.
Acesur cerró 2024 con cerca de 1,2 millones de tesorería y unas deudas financieras y con empresas del grupo superiores a 84 millones, sumando los saldos a corto y largo plazo recogidos en sus cuentas. Sus existencias alcanzaban 268 millones, cerca de una quinta parte de sus ingresos anuales.
El descenso de existencias frente a los 305 millones de 2023 es una señal favorable, porque libera recursos. Sin embargo, el bajo nivel de tesorería y el peso del gasto financiero muestran una estructura mucho más dependiente del crédito comercial, de la rotación del inventario y de la estabilidad de los bancos y proveedores.
Deoleo también mantiene deuda y riesgos relevantes, incluido el litigio fiscal de su filial italiana, para el que recibió apoyo financiero subordinado de sus accionistas de referencia. Pero su evolución operativa de 2025 le permite afrontar esa incertidumbre con una generación de caja considerablemente más fuerte.
Dcoop completa el tablero desde el origen
El sector no se entiende únicamente observando a los envasadores. Dcoop ocupa una posición central en el suministro, al agrupar a cooperativas y familias productoras. Cerró 2024 con una facturación total de 1.554,95 millones de euros y el aceite volvió a ser su principal sección de negocio.
Su lógica es diferente. Mientras Deoleo busca rentabilizar marcas y Acesur combina industria, exportación y distribución, Dcoop concentra producción, poder de negociación y salida comercial para sus socios.
La normalización de las cosechas beneficia a los envasadores porque reduce el precio de compra y recupera consumo. Para las cooperativas, sin embargo, el equilibrio es más delicado: necesitan volumen suficiente, pero también precios en origen que remuneren al agricultor.
Esa tensión explica la anatomía económica del sector. El productor quiere proteger el precio. El industrial necesita rotación y control del inventario. La marca busca que el consumidor pague por diferenciación. Quien domine más de uno de esos eslabones puede suavizar el ciclo, pero también asume mayor complejidad.
Entonces, ¿qué modelo está ganando?
En este caso, Deoleo está ganando la batalla de la rentabilidad. No es la compañía con mayor facturación, pero sí la que convierte mejor sus ventas en EBITDA, beneficio y flujo de caja operativo. La recuperación de volumen no ha obligado al grupo a sacrificar margen. Al contrario: la normalización del precio del aceite ha permitido trasladar parte del ahorro al consumidor, recuperar demanda y mejorar simultáneamente la rentabilidad.
Acesur conserva una fortaleza diferente. Su escala industrial, su presencia internacional y el peso de marcas como La Española y Coosur la convierten en uno de los actores esenciales del aceite español. Además, su beneficio operativo mejoró con fuerza en 2024.
Su punto débil no está en las ventas, sino en lo que queda después. Aprovisionamientos próximos al 90% de los ingresos y gastos financieros superiores a 24 millones dejan poco espacio para absorber errores o nuevos shocks.
Por ello, en el aceite de oliva actual no gana necesariamente quien mueve más litros ni quien factura más. Gana quien controla el coste de la materia prima, consigue que la marca conserve valor y transforma la reducción del inventario en generación de caja.
Hoy Deoleo cumple mejor esas tres condiciones. Acesur tiene más escala, pero necesita que una parte mayor de esa escala llegue al resultado final. La próxima cosecha dirá cuánto dura la ventaja. Las últimas cuentas ya enseñan, sin embargo, dónde está la diferencia: una vende más aceite; la otra está aprendiendo a ganar más con cada botella.
Rafa DasíGraduado en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera, con especialización en información económica y financiera del tejido empresarial valenciano. Encargado del contenido diario y de la gestión de las distintas plataformas de Economía 3, así como presentador del pódcast Las 5 claves.










