La subida de la gasolina golpea el bolsillo de las familias en pleno agosto
El encarecimiento de la gasolina y el diésel eleva el coste de los desplazamientos vacacionales y reduce la renta disponible de los hogares, mientras también incrementa los gastos de empresas y trabajadores
La escalada del precio de los carburantes vuelve a convertirse en un factor de presión para la economía de los hogares españoles en el arranque de agosto. Coincidiendo con uno de los periodos de mayor movilidad del año, la gasolina encadena una nueva semana de subidas y alcanza los 1,716 euros por litro, mientras que el diésel se sitúa en 1,837 euros, niveles que no se registraban desde la pasada primavera.
Este incremento llega en un momento especialmente sensible para el consumo. Millones de familias afrontan sus vacaciones de verano con un mayor gasto en combustible, lo que reduce su capacidad para destinar recursos a otros conceptos como alojamiento, restauración, ocio o comercio local.
Más gasto para las familias en sus desplazamientos
El impacto es especialmente visible al llenar el depósito. Un vehículo con un depósito de 55 litros necesita ahora 94,38 euros para repostar gasolina y 101,35 euros si utiliza diésel.
La diferencia respecto a hace apenas un mes resulta significativa. Entonces, llenar un depósito de gasolina costaba alrededor de 84,31 euros, mientras que el de gasóleo se situaba en 84,86 euros. En apenas unas semanas, el sobrecoste supera los 10 euros por repostaje en ambos casos.
Para muchas familias que realizan varios desplazamientos durante agosto, este incremento puede traducirse en decenas de euros adicionales de gasto durante el mes.
Menor poder adquisitivo para los trabajadores
La subida del combustible también afecta directamente al poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente de aquellos que utilizan el vehículo privado para acudir diariamente a su puesto de trabajo o que desarrollan actividades comerciales, de mantenimiento, asistencia técnica o reparto.
En estos casos, el aumento del gasto en carburante reduce la renta disponible, especialmente entre quienes no reciben compensaciones por kilometraje o cuyos convenios no actualizan estas cuantías al ritmo del incremento de los costes.
Además, el encarecimiento del transporte termina repercutiendo sobre numerosos sectores económicos, ya que incrementa los costes logísticos de empresas de distribución, transporte y servicios, con el riesgo de trasladar parte de ese aumento a los precios finales.
El fin parcial de las ayudas fiscales impulsa el encarecimiento
Una de las principales razones del incremento de los precios es la reducción progresiva del apoyo fiscal a los carburantes.
Después del regreso del IVA al 21 % tras varios meses con un tipo reducido, la única medida de alivio vigente se concentra en el impuesto especial sobre hidrocarburos, cuya bonificación pasó de 15 céntimos por litro en julio a 10 céntimos en agosto.
Esta menor rebaja fiscal coincide además con un periodo de elevada demanda por los desplazamientos vacacionales, favoreciendo la subida de los precios en las estaciones de servicio.
Diferencias de precio según la gasolinera
La evolución del mercado sigue mostrando importantes diferencias entre operadores y zonas geográficas.
Las estaciones de servicio de bajo coste continúan ofreciendo los precios más competitivos, mientras que las grandes compañías mantienen tarifas superiores. También existen diferencias relevantes entre provincias, con variaciones que pueden superar los 60 céntimos por litro entre las gasolineras más caras y las más económicas del país.
En el caso de la gasolina, uno de los precios más bajos se encuentra actualmente en Vinaròs (Castellón), con 1,429 euros por litro, mientras que uno de los más elevados supera los 2 euros por litro en Mahón (Islas Baleares).
Impacto sobre el consumo durante el verano
Desde la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES) consideran que la retirada progresiva de los incentivos fiscales supone un obstáculo para el poder adquisitivo de los ciudadanos precisamente durante el periodo vacacional.
El encarecimiento del combustible no solo afecta a quienes viajan, sino que también puede moderar el consumo en otros sectores ligados al turismo. Cuando una mayor parte del presupuesto familiar se destina al transporte, disminuye el margen para gastar en actividades de ocio, restauración o comercio, un efecto que termina repercutiendo sobre la economía local y el conjunto de la actividad turística.
Rafa DasíGraduado en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera, con especialización en información económica y financiera del tejido empresarial valenciano. Encargado del contenido diario y de la gestión de las distintas plataformas de Economía 3, así como presentador del pódcast Las 5 claves.










