España tiene menos educación financiera de lo que cree
El 41% de los españoles no sabe que es algo como el interés compuesto. Y peor aún, entre los mayores de 65% apenas comprende este concepto. Un concepto que protagoniza buena parte de las decisiones de ahorro y crédito.
Estos números, extraídos de la Encuesta de Competencias Financieras 2021 del Banco de España, siguen siendo el primer síntoma de un problema: España tiene un déficit grave de educación financiera que se agrava generacionalmente y determina quién prospera y quién se queda atrás.
Cinco años después, en 2026, la situación es cuanto menos curiosa. La vulnerabilidad financiera de los hogares españoles ha mejorado significativamente: el porcentaje de personas que pueden sostener sus gastos durante más de seis meses pasó del 52% al 57%, y los que destinan más del 70% de su renta a gastos esenciales bajaron al 15,2%, el mínimo desde 2014. La crisis hipotecaria de 2023-2024, que afectó a millones de familias con hipotecas variables, se ha suavizado gracias a los cinco recortes de tipos del Banco Central Europeo: el 60% de las hipotecas a tipo variable redujeron su coste en 2025.
Pero esta mejoría económica no ha venido acompañada de mejor educación financiera. Entre 2016 y 2021, los españoles mejoraron apenas dos puntos porcentuales en su índice de respuestas correctas (del 51% al 53%). No hay datos de una nueva encuesta de competencias desde entonces. La Encuesta de Competencias Financieras 2021 sigue siendo nuestro mejor diagnóstico, y revela que mientras la economía recupera estabilidad, la brecha educativa persiste sin cambios sustanciales. Cinco años de iniciativas de educación financiera y un nuevo Plan 2026-2029 no han logrado todavía traducirse en cambios medibles en el conocimiento real de los españoles.
No es un problema de ignorancia pasiva. Es un síntoma de que las decisiones sobre hipotecas, créditos, inversiones y ahorros en nuestro país se toman frecuentemente a ciegas—o pagando a alguien por que lo haga—. Aunque la presión inmediata ha disminuido, las nuevas hipotecas de alto riesgo vuelven a crecer, situando a una nueva generación de compradores en la misma vulnerabilidad que afectó a sus predecesores: compradores que no entienden los términos de sus contratos, que desconocen qué significan conceptos financieros básicos, y que repiten patrones de decisión sin educación.
El diagnóstico nacional: estancamiento a pesar de los esfuerzos
La encuesta midió cuatro conceptos clave: inflación, tipo de interés, interés compuesto y diversificación del riesgo. Son pilares de cualquier decisión financiera. Los resultados son desoladores cuando se analizan en detalle.
Sobre interés compuesto, el 41% de los españoles respondió correctamente, un concepto fundamental para entender cómo crecen los ahorros o cómo se expanden las deudas. En diversificación del riesgo, el 52% mostró comprensión. Son numéricamente mayoritarios, pero insuficientes. En términos absolutos, significa que uno de cada dos españoles no entiende por qué no conviene poner todos los huevos en la misma cesta financiera—algo que los expertos consideran básico.
La comparación internacional es humillante. El promedio de respuestas correctas en la OCDE era del 57% en 2016, es decir, España casi cuatro puntos porcentuales por debajo entonces, y la brecha probablemente se ha mantenido o ampliado. En educación de jóvenes, la puntuación de España (469) en competencia financiera del Informe PISA quedó significativamente por debajo del promedio de los países participantes (481). Y la tendencia no es alentadora: en PISA 2022 la media OCDE descendió 10 puntos y 6 puntos en España, lo que significa que aunque caímos menos en números, caímos en un contexto ya deprimido.
Los españoles conocemos los conceptos más sencillos. Sobre inflación, la población española demuestra comprensión mayor.
Para algunos conceptos específicos, como la diversificación del riesgo, la variación fue mínima o prácticamente nula, lo que denota que la laguna existente en educación financiera es estructural, no coyuntural.
En diciembre de 2025, el Banco de España publicó un análisis actualizado de esta encuesta como base para el Plan de Educación Financiera 2026-2029. El reconocimiento institucional de la brecha es explícito. Pero reconocer un problema cinco años después de diagnosticarlo, sin que haya mejorado, es un síntoma de que los esfuerzos no están siendo efectivos.
La brecha
El problema no está repartido equitativamente. La ignorancia financiera en España tiene rostro demográfico y socioeconómico.
Por edad: El aumento más relevante del porcentaje de respuestas correctas ha sido entre los menores de 34 años (de un 46% a un 52%) y los mayores de 65 (de un 45% a un 48%). Ambos avanzan lentamente. Lo preocupante es que el porcentaje de personas de más de 65 años que conoce conceptos clave es inferior al del total de la población, especialmente en interés compuesto (32% frente al 41%) y diversificación del riesgo (48% frente al 52%). Los jubilados, en el momento cuando sus decisiones financieras son más críticas—gestionar pensiones, ahorros acumulados, herencias—son los menos preparados.
Por educación y renta: Esta es la brecha más determinante. La adquisición de productos de ahorro y de deuda varía según características demográficas, como el nivel educativo y de renta del hogar. Los españoles con educación terciaria tienen acceso a información financiera que otros no; sus empleadores ofrecen asesoría, sus redes sociales hablan de inversiones. Los que no tienen educación superior quedan fuera de este circuito.
Impacto real: Estas brechas reproducen desigualdad. Quien no sabe de diversificación toma decisiones de inversión más arriesgadas. Quien no entiende de interés compuesto cae más fácilmente en créditos predatorios.
La crisis hipotecaria lo ha evidenciado: 1,2 millones de hogares todavía no habían visto cómo crecía su cuota hipotecaria hasta bien pasado el ciclo de subidas de tipos, porque no habían comprendido que «tipo variable» no era un concepto abstracto, sino una bomba de relojería de su presupuesto.
Lo preocupante ahora, en 2026, es que el volumen de nuevas hipotecas de alto riesgo vuelve a crecer.
Bancos como Unicaja destinaron el 45,9% de sus hipotecas a menores de 35 años en 2025. Estos compradores, sin mejor educación financiera que sus predecesores, vuelven a contraer obligaciones de 25-30 años sin comprender realmente lo que firman.
La empresa que gana dinero y no sabe dónde está
Cómo un negocio rentable termina sin liquidez
Con motivo del Día de Educación Financiera, vale la pena presentar un caso que vive el 47% de las pymes españolas.
El empresario que cierra el año «ganando dinero» según sus números, pero que abre enero sin un euro en el banco.
No es por incompetencia. Es por confundir cuatro conceptos que suenan parecido pero no son lo mismo: beneficio, ganancia operativa, ganancia neta y dinero en caja.
Tomemos el caso por ejemplo de un fabricante de piezas. A final de año, suma todas sus ventas y resta los costes de producción. Le salen números positivos. El empresario ve beneficios. Piensa que ha ganado dinero y contabilidad lo confirman: rentabilidad positiva.
Pero cuando abre su cuenta bancaria en enero, no hay dinero.
¿Por qué ocurre esto?
Porque sus clientes aún no han pagado. La factura que vendió en septiembre, el cliente la paga en noviembre. Dinero que ganó, pero aún no tiene.
Tiene máquinas costosas que compró el año pasado (se deprecian lentamente) pero ya pagadas. En contabilidad aparecen, pero en dinero efectivo no.
Tiene almacenes llenos de stock sin vender. Ese stock cuesta dinero (lo fabricó, lo almacena), pero no ha traído dinero todavía.
Tiene un crédito del banco que devuelve en cuotas mensuales. Esas cuotas salen de caja cada mes, pero en «ganancias» apenas aparecen.
Resultado: las cuentas dicen que ganó, pero el banco dice que pierde. Mañana tiene que pagar a operarios y no puede. Necesita un crédito de urgencia (caro) aunque sea solvente técnicamente.
Este error lo comete el 47% de las pymes españolas, según datos de Banco Sabadell. No es por falta de inteligencia.
Es falta de educación financiera: nunca nadie les explicó que ganar dinero en papel no es lo mismo que tener dinero disponible.
Ana SánchezRedactora licenciada en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera con más de tres años de experiencia en diferentes áreas y medios de comunicación de la Comunidad Valenciana.
Juan José Fernández Figuares, Director de Gestión Institucional de Inversión Colectiva









