Fotogalería: Rentabilidad, agua y relevo, el sector agroalimentario busca ganar valor
La mesa de debate reúne a profesionales del sector para analizar los retos del sector agroalimentario: rentabilidad, agua, relevo generacional, digitalización e internacionalización
Competitividad, independencia de recursos y cambio en los hábitos del consumidor han sido algunos de los temas que han planteado los participantes en la mesa de debate del sector agroalimentario celebrada en el Hub de Empresas de Economía 3.
El encuentro ha reunido a representantes de la Administración, industria, banca, tecnología e inversión para analizar cómo un sector en máximos históricos de actividad y exportación puede transformar sus retos estructurales —rentabilidad, agua, relevo generacional, digitalización e internacionalización— en oportunidades.
Durante la jornada también se ha avanzado que la Generalitat trabaja en nuevas fórmulas de apoyo a las empresas basadas en el acceso a la financiación, como complemento a las subvenciones directas. En este contexto, se ha hecho referencia a una línea dotada con 30 millones de euros, enmarcada en las futuras políticas de apoyo de la Administración.
El debate ha contado con la participación de Ernesto Fernández, director general de Industria y Cadena Agroalimentaria de la Generalitat Valenciana; Rafael Juan, presidente de Fedacova y CEO de Vicky Foods; Mari Carmen Morales, directora de Calidad y Sostenibilidad de Anecoop; Mercedes Iborra, cofundadora de VisualNACert; Carlos Campos, director de AgroBank en la Dirección Territorial de CaixaBank en la Comunitat Valenciana y Región de Murcia; Ramón Miralles, director financiero de Productos Congelados Selectos (PCS); Juan José Martí, de la consultora tecnológica Ogayar Consulting; Guillermo Ramón, de Implica Corporate Finance; y Pablo Ossorio, enólogo y socio fundador de Bodegas Hispano Suizas.
Un sector en máximos con retos estructurales
La agroalimentación española afronta esta etapa desde una posición de fortaleza. Según el Observatorio Agroalimentario elaborado por Cajamar y el Ivie, el sector genera 137.387 millones de euros de valor añadido, representa el 9 % de la economía, sostiene más de 2,6 millones de empleos y sus exportaciones han alcanzado un máximo histórico de 79.391 millones de euros.
Unas cifras que conviven, sin embargo, con una productividad inferior a la de los países europeos líderes, una inversión en I+D limitada, presión sobre los márgenes, escasez de agua, falta de mano de obra y un relevo generacional pendiente.

Mari Carmen Morales, Directora de Calidad y Sostenibilidad en Anecoop
En cuanto a los principales retos del sector, los ponentes plantean diversas opiniones. Para Mª Carmen Morales, el eje es la rentabilidad. «Todas las empresas relacionadas con el sector agroalimentario, sean agrarias, cooperativas o privadas, tenemos que enfocarnos a ser más competitivas, y ahí juega todo», señala la directora de Calidad y Sostenibilidad de Anecoop, quien ha reivindicado una gestión excelente «sin descuidar ninguna de las patas de la sostenibilidad».
Rafael Juan ha sumado la internacionalización como palanca de crecimiento de un sector que define como resiliente: «A pesar de los últimos acontec —la pandemia, las guerras—, ha salido fortalecido. La industria de alimentación es el principal subsector industrial en España y el que más ha crecido en la exportación», defiende el presidente de Fedacova.

Rafael Juan, CEO de Vicky Foods y Presidente de Fedacova
Navegar la «incertidumbre multidimensional«

Guillermo Ramón, Managing Director de Implica Corporate Finance. Imagen: Lidia Pérez
Guillermo Ramón, de Implica Corporate Finance, explica, por otro lado, por qué los retos se repiten año tras año: «Seguimos con los mismos porque no son fáciles de solucionar». Tras su diagnóstico, el problema del relevo generacional —»hay compañías familiares que no encuentran el relevo en casa y lo buscan fuera»— se suma a un tamaño medio empresarial pequeño: «Relevo generacional, más eficiencia operativa, más tamaño pequeño: estamos abocados a la desaparición de muchas compañías», advierte.
En cuanto al sector de los congelados el director financiero de PCS, Ramón Miralles, acuñó el concepto de «gestión de la incertidumbre multidimensional» para describir un entorno en el que los desafíos llegan todos a la vez: aranceles repentinos, contenedores desde Asia que pasan de 2.000 a 20.000 dólares o canales de venta que desaparecen de un día para otro. «En la facultad estudias casos de la economía mundial, pero nadie te explica que un día un señor puede decir: mañana no vas a vender», explicó en referencia a la pandemia y el resto de problemas geopolíticos.

Ramón Miralles, CFO de PCS. Imagen: Lidia Pérez
Ernesto Fernández ha querido poner el foco en el mercado: «No se trata de vender lo que producimos, sino de producir lo que el mercado nos demanda». El director general de Industria y Cadena Agroalimentaria recuerda que más de la mitad de las exportaciones se concentran en cinco mercados —Alemania, Italia, Francia, Reino Unido y Portugal, este último con un incremento cercano al 20 %— y destaca el comportamiento de mercados emergentes como Argelia, donde las ventas exteriores crecieron casi un 130 % en el último ejercicio.

Ernesto Fernández, Dtor. Gral. de Indústria i Cadena Agroalimentària. Imagen: Lidia Pérez
El desafío de la caída del vino
El enólogo y socio fundador, Pablo Ossorio, identifica la caída del consumo como el gran desafío del vino: «Estamos hablando de un 14 % menos de consumo de vino a nivel mundial en los últimos siete años. El sector va a tener que reajustar entre el 20 y el 25 % de los operadores».
Un cambio de tendencia arrastrado por la asociación del vino con el alcohol —»es un estilo de vida, tradición y cultura, pero estamos asociados al alcohol y eso nos está pegando de lleno»— agravado por la desaparición de mercados de relevo.
Recién llegado de analizar el sector en Napa Valley (Estados Unidos), Ossorio ha constatado que la crisis de demanda es global, y añadió los efectos del cambio climático: «Llevamos a día de hoy entre 15 y 20 días de adelanto en la previsión de vendimia».
La caída del consumo no es exclusiva del vino. Carlos Campos recuerda que, según se expuso en una reciente jornada del sector citrícola, el consumo de naranja en los hogares ha caído un 45 %, afectado por cuestiones como la percepción de salud o el impacto de las redes sociales.
«La primera sostenibilidad es la rentabilidad»
En el bloque dedicado a la cadena de valor, Carlos Campos es tajante: «El primer punto de la sostenibilidad es la rentabilidad. Me da igual el tamaño de la explotación: esto lo tienes que llevar como si fuera una empresa». El director de AgroBank en la Comunitat Valenciana y Región de Murcia señaló que muchos productores desconocen sus costes: «Hay muchos a los que les preguntas qué les cuesta esa naranja y no lo saben«.

Carlos Campos, director de Agrobank CV y Murcia. Imagen: Lidia Pérez
En la misma línea, Mari Carmen Morales reclama un dato de costes de producción «real, fiable y transparente» que permita al agricultor capturar su parte del valor, y defiende ganar tamaño y profesionalización para construir «una cadena de valor más equilibrada y más justa para todos».
Marca y valor de producto, asignatura pendientes
Pablo Ossorio ilustra el problema con su propia trayectoria: durante 17 años como director técnico en Murviedro, comprar uva fue todo un reto en su vida. Ni el agricultor ni el jefe quedaban contentos en cuanto a precios. El diagnóstico: el productor no conoce sus costes y desconfía de los contratos a largo plazo. «Cuando la uva de cava valía un euro el kilo y se sacaban 14.000 kilos por hectárea, con un coste de cultivo de 2.500 o 3.000 euros, nadie firmaba un contrato a diez años. Ahora lo firman por que están ahogados».
Ossorio distingue en este caso, dos modelos de negocio —la bodega pequeña que genera valor y la grande que mueve volumen para ser competitiva— y pone el foco en la Comunitat: «No tenemos imagen de marca ni valor de producto. Y sin valor de producto no podemos tener calidad, porque la calidad tiene un coste. Tenemos que trabajar mucho para generar el valor de marca, que es lo que nos va a permitir sostener toda la cadena«.

Mercedes Iborra, Socia Fundadora de VisualNACert. Imagen: Lidia Pérez
Un sector que necesita del conocimiento
Mercedes Iborra invita a preguntarse dónde está el valor y a buscarlo con datos: «No se puede plantar a ciegas, ni regar a ciegas, ni ir a un mercado a ciegas. El conocimiento es hoy la inversión más barata que hay: cuesta muchísimo más comprar un tractor que comprar conocimiento«, afirmó la cofundadora de VisualNACert, quien cuantificó el riesgo de decidir sin información: equivocarse de variedad puede suponer pérdidas de decenas de miles de euros por explotación.
Por parte de Rafael Juan la paradoja es un consumidor que exige cada vez más —calidad, sostenibilidad, trazabilidad, bienestar animal— mientras el peso de la alimentación en el gasto familiar se reduce. «Tenemos que ser capaces de darle más, pero también de pedirle más«, porque la exigencia regulatoria obliga a la industria a invertir cada vez más y a amortizar en menos años: «Inviertes hoy en una instalación y dentro de un año hay otra mejor, más barata, que hace más kilos.
La posible solución «es generar más valor, no repartir el existente: innovación, diferenciación, marca, eficiencia y, sobre todo, más colaboración y menos competición entre los eslabones de la cadena«. Y un mensaje a la sociedad: «La alimentación no es un gasto, es una inversión en salud, en bienestar y en sostenibilidad. Somos, además, un sector que trabaja mucho en la España vaciada«.
El tamaño que frena la inversión
«Estamos en un país de productividad escasa, donde los salarios reales llevan diez o quince años prácticamente congelados«, enmarca Guillermo Ramón como el problema en un contexto macro poco favorable. A ello se suma un minifundio que limita la capacidad de inversión: no todos los productores pueden pagar los 10.000, 15.000 o 20.000 euros por hectárea que exigen las variedades protegidas.
El asesor de Implica Corporate Finance es especialmente crudo con la falta de avances en dimensión: «Llevamos años hablando de ganar tamaño desde el lado de la oferta, pero no se está alcanzando. No nos ponemos de acuerdo, no se busca el asesoramiento porque se ve como un gasto y no como una inversión. Y así seguiremos hablando de retos hasta que Egipto, Sudáfrica o Marruecos nos pasen por la izquierda, por la derecha o por el centro«. Su pronóstico: un mercado a dos velocidades en el que el volumen y las commodities lo tendrán cada vez más complicado frente al segmento premium.
Ernesto Fernández pide abandonar la utopía de una cadena en la que todos los eslabones perciban el mismo valor: el equilibrio, matizó, es que cada eslabón sea rentable, sostenible y tenga futuro. «No encuentro mejor aliado para los agricultores que la propia industria», y advierte que la ley de la cadena alimentaria aporta seguridad jurídica pero no servirá para intervenir el mercado. Su conclusión: acercar el precio al valor. «Cuando entran productos con costes laborales y exigencias medioambientales infinitamente menores, competir en precio es un error. Tenemos que competir en valor».
El campo esta enfermo y necesita muchos médicos
El diseño de las ayudas públicas es uno de los debates más vivos del sector, Mercedes Iborra cuestiona la utilidad de que se siga subvencionando las mismas áreas que años anteriores en pleno momento de transformación: «Hay que subvencionar conocimiento, hay que subvencionar eficiencia. Si lo que subvencionas no llega a transformar de verdad al agricultor, habría que plantearse para qué sirve, porque no necesitamos un ingreso extra, necesitamos una transformación absoluta». Su apuesta, si tuviera que invertir hoy, sería el asesoramiento técnico de primer nivel apoyado en tecnología: «El campo está enfermo, necesita muchos médicos. Y esos médicos son los asesores».
La cofundadora de VisualNACert recuerda que la materia prima para ese asesoramiento existe: «Tenemos una de las mejores escuelas de agrónomos del país, reconocida internacionalmente. En España tenemos un conocimiento que no tiene nadie en el mundo: todos los cultivos, todos los suelos, todos los climas, y centros de investigación que llevan décadas trabajando«. El problema es que el sector ha perdido atractivo y hoy faltan asesores. La solución pasa por reinventar la figura con herramientas digitales: «Hoy en día no necesitas que un técnico vaya a la finca para decirte lo que pasa: lo ves en el teléfono. Y desde ahí puedes hacer un asesoramiento muy profesional que llegue a muchísima más gente«.
Ayudas de hasta el 80% y autocrítica en el primer eslabón
Ernesto Fernández diferencia en este caso entre la industria —con ayudas a la inversión que parten de un 30-35 % y que este año alcanzarán el 80 % en determinados sectores— y un eslabón productor donde reconoce margen de mejora y hace autocrítica: «¿Estamos dando las ayudas a aquello que realmente transforma? La edad media de nuestros agricultores es de 67 años, posiblemente la más alta de Europa, y cualquier cambio es tremendamente complicado». Carlos Campos ve una oportunidad en el relevo que llega: «La generación que viene sí está totalmente familiarizada con la innovación y las nuevas tecnologías».
El agua: eficiencia, gobernanza y capacidad de respuesta
¿Está preparado el sector para producir con mayor escasez hídrica? «Preparado del todo, no; pero hay soluciones reales», resume Mari Carmen Morales, que situa la gobernanza como la gran asignatura pendiente: «Comunidades de regantes de todo tipo, unas más tecnificadas que otras, distintas comunidades autónomas, distintas políticas… Tecnología hay; lo que falta es coordinación. No hay un liderazgo real«. La directiva de Anecoop presenta, además, la metodología de gestión de tierras abandonadas desarrollada con la universidad, que clasifica las parcelas de un municipio en rojo, amarillo y verde para recuperarlas de la mano de jóvenes agricultores y con apoyo técnico de la cooperativa.
Mercedes Iborra recuerda que el agua ha sido históricamente el ámbito donde más ha rendido la tecnología, con eficiencias de hasta el 40 %, y amplió el foco: el cambio climático está desplazando cultivos —aguacate o pistacho donde antes era impensable— y exige tanto capacidad de anticipación como de respuesta ante pedriscos o incendios: «Hasta ahora estamos siendo muy reactivos».
Carlos Campos subraya la elevada profesionalización hídrica del Levante, aunque advierte de que las inversiones necesarias —reutilización, desalación, digitalización del riego— encarecen el agua y restan competitividad frente a otras regiones.
Agua, tecnología y coordinación: el reto de producir con menos recursos
Pablo Ossorio reclama regular el uso de un recurso del que, dice, se ha abusado hasta generar superproducción, , con políticas que han acabado volviéndose en contra: «Hubo un momento en que Bruselas te pagaba por pasar una viña de secano a riego con espaldera: de producir 3.000 o 4.000 kilos por hectárea a 20.000. Nos han dado un arma que se nos está disparando al pie«.

Pablo Ossorio, CEO Bodegas Hispano+ Suizas. Imagen: Lidia Pérez
Rafael Juan recuerda en este sentido, que el agua también es un factor decisivo para la industria —su compañía ha llegado a parar una planta en Argelia por falta de suministro— y Ramón Miralles eleva la independencia energética a criterio de inversión tras episodios como el apagón: «Estuvimos 12 horas sin luz con congeladores gigantes a -20 grados. Puedes perder todo tu stock».
La marca España, palanca exterior
En el capítulo exterior, Rafael Juan describe la estrategia exportadora española como una mancha de aceite que se extiende desde los mercados de proximidad: Francia, con cerca de 8.000 millones de euros, Italia, con más de 6.000, Portugal, Alemania y la zona del Magreb.
Fuera del continente, señala Norteamérica, el sudeste asiático y, muy especialmente, Oriente Medio: «Hemos encontrado ahí un filón importante, porque son países con poca producción propia donde, si damos con la tecla, podemos encontrar clientes importantes», explica, sin olvidar las puertas que puede abrir el acuerdo con Mercosur en Latinoamérica. El presidente de Fedacova insistió en la fórmula: «Tenemos que competir por calidad, por innovación y por servicio, no solo en precio, sobre todo en los países más lejanos. Los mercados europeos valoran mucho la calidad, y la marca España fuera vende muy bien«.
Digitalización e IA: un sector a dos velocidades
En cuanto a la inteligencia artificial Juan José Martí baja al terreno con ejemplos reales de planta, como el de una central citrícola donde la IA aprende qué confecciones, calibres y calidades optimizan la mano de obra y la capacidad del calibrador. Pero advierte de un riesgo: «La IA aprende de tu negocio. Si tu base de datos está mal, aprenderá pensando que eso está bien. Y todo el mundo asume que, porque lo dice ella, está bien».

Juan José Martí, socio-director de Ogayar Consulting. Imagen: Lidia Pérez
Para Mercedes Iborra, la digitalización «está llegando a quien quiere que le llegue»: no es una cuestión de financiación, sino de «liderazgo efectivo con pensamiento a medio y largo plazo». Las organizaciones que llevan años estructurando su información pueden ahora añadirle capas de inteligencia y contexto, lo que abrirá «dos velocidades» en el sector. La buena noticia para la pyme: la IA rompe barreras, al permitir incorporar especializaciones que antes exigían grandes estructuras.
Rafael Juan conecta esa capacidad con la exportación: si la principal barrera para internacionalizarse es el tamaño, la tecnología «puede ser una palanca muy importante para las empresas valencianas», de dimensión inferior a la media nacional y europea. Martí matizó que en la sensorización de planta el tamaño sí pesa, por el coste de instalación de los equipos.
30 M€ para «el mejor instrumento financiero de España«
El anuncio de la jornada llegó en el bloque de financiación. Ernesto Fernández defiende que, más allá de la subvención directa, la mejor forma de apoyar al sector es facilitar el acceso a la financiación, y repasó el éxito de los préstamos bonificados canalizados a través del IVF con las entidades financieras, nacidos de las 27 medidas acordadas en la mesa constituida en la Generalitat a raíz de la guerra de Irán: «Están teniendo un éxito superior incluso al que yo pensaba».
Y avanza que el siguiente paso: la Conselleria está «terminando de hilar» con el IVF un instrumento financiero aún más ambicioso, articulado a través de la sociedad de garantía recíproca (SGR), para el que hay presupuestados 30 millones de euros en los próximos ejercicios destinados exclusivamente a estos instrumentos.
La novedad incluye un cambio de filosofía: por primera vez, la gran empresa también podrá acceder a estas líneas bonificadas. «Veía con cierta envidia lo que se está haciendo en Castilla y León, donde no se demoniza a la gran empresa. Está claro que hay que ayudar a las pymes, pero no olvidemos a aquellas que ya han crecido en tamaño», explcia el director general, que añade: «Si finalmente se traduce, va a ser quizá el mejor instrumento financiero que haya en apoyo a la industria de toda España».
Un futuro en juego
Tras un par de horas de debate, quedaron en el tintero cuestiones como los nuevos hábitos del consumidor o el talento, prueba de la amplitud de los desafíos de un sector que, como se repitió a lo largo de la mañana, se juega su futuro en la rentabilidad, el conocimiento y la capacidad de generar valor.
Lo que si que ha quedado claro para todos los asistentes ha sido que habrá que seguir trabajando por mejorar el sector, sus condiciones y los retos a los que año tras año, se continua enfrentando.
Ana SánchezRedactora licenciada en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera con más de tres años de experiencia en diferentes áreas y medios de comunicación de la Comunidad Valenciana.






