Demografía

El 60 por ciento de los municipios de Castellón está en riesgo de despoblación

Acoge el término menos poblado de la Comunitat, Castell de Cabres con 17 vecinos, y 45 localidades menores de mil habitantes perdieron habitantes en 2019

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El interior de Castellón sigue perdiendo población./Vicenç Ortega

Pueblos pequeños, del interior, con una población envejecida que los condena a la desaparición. Esta es una constante en la provincia de Castellón, donde el 60% de sus 135 municipios está en riesgo de despoblación, según los datos demográficos correspondientes a 2019 de la Generalitat Valenciana. La mayoría de esos municipios, con menos de mil vecinos, apenas retuvieron su población. A ellos la soledad generada por la pandemia sanitaria apenas les ha afectado, acostumbrados como están sus pocos vecinos a vivir en un confinamiento constante. Son parte de esa denominada “España vaciada”.

Los datos demográficos indican que en 45 de las 90 localidades de la provincia de Castellón donde viven menos de mil vecinos descendió el número de residentes en el último año. Y de entre todos los pueblos que vieron reducido su padrón llama la atención lo ocurrido en la Serra d’En Galcerán un municipio que perdió 47 vecinos, pasando de 1.023 a 976. Sin embargo, las alertas se activan en Castell de Cabres, municipio de la comarca de Els Ports – el menos poblado de toda la Comunitat Valenciana- que perdió dos empadronados quedando sólo  17 personas, a razón de 0,62 vecinos por kilómetro cuadrado.

La tendencia detectada por el informe de la administración autonómica valenciana también se refleja en el último informe, de 2019, del Comisionado del Gobierno para el Reto Demográfico, que indica que uno de cada cinco municipios en la Comunitat Valenciana tiene una densidad de población inferior a 12,5 habitantes por kilómetro cuadrado. Y la mayoría de los pueblos en riesgo por sus bajas tasas de población están en Castellón, donde hay 45 municipios con menos de 8 vecinos por kilómetro cuadrado.

La situación de dependencia de núcleos urbanos, que concentran la industria, o de localidades turísticas costeras hace que el interior rural se vaya vaciando. Una experiencia por la que pasan localidades como La Serratella con  101 vecinos; Matet con 84 o Vallat, con 49. Por contra, la ciudad de Castelló aumentó casi en mil el número de personas empadronadas, hasta llegar a los 171.728 vecinos, llegados de zonas del interior.

La actual crisis sanitaria actual puede marcar un punto de inflexión o condenar al vacío a estos municipios casi despoblados. Los planes de impulso e inversión concebidos para activar las administraciones pueden quedarse ahora en el olvido tras haberse reorientado las inversiones en medios y medidas para acabar con la pandemia de coronavirus.

Planes como potenciar el interior como destino turístico o incentivar iniciativas emprendedoras locales están pendientes, a la espera de la evolución de la situación. Mientras, colectivos como la Asociación de Empresas de Áridos de la Comunitat Valenciana (Arival) el pasado marzo alertaba  de que la despoblación de las comarcas de interior de la Comunitat Valenciana podría provocar desabastecimiento de recursos minerales.

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