La otra cara de un espectáculo deportivo de masas

Quinientas personas trabajan para abrir “La Cerámica” cada partido del Villarreal CF

La apertura del estadio para encuentros de La Liga o la Champions League le cuesta 50.000€ al club que preside el empresario Fernando Roig

En "La Cerámica" trabajan más de quinientas personas durante los partidos,

Tras un fin de año sin fútbol, el primer fin de semana del recién estrenado 2020 devuelve a la rutina a aficionados y profesionales que mantienen vivo el espectáculo del fútbol profesional. De nuevo todo está dispuesto para que empiece a rodar el balón y el caprichoso azar alegre a unos y cabree a otros, en función del resultado. Pero, ¿alguna vez se han parado a pensar cuántas personas son necesarias para abrir un campo como el de La Cerámica, del Villarreal, CF SAD? En torno a 500 personas se encargan de tener todo a punto. Y todo ello, sin contar con los 25 protagonistas que disputan el encuentro, VAR a un lado.

La apertura del estadio de La Cerámica, en Vila-real requiere un trabajo previo, durante y una vez concluido el encuentro. Abrir este campo, tanto para partidos de la Liga como de la Champions League, le cuesta al club que preside el industrial azulejero Fernando Roig, entre 50.000 y 60.000 euros. Una cantidad que se destina a sufragar los gastos que supone el mover a las 530 personas que acompañan al espectadora a su asiento, atienden el palco o los bares, ponen a punto el césped, velan por la seguridad o generan las señales audiovisuales. Un equipo humano que trabaja coordinado para que nada falle.

El partido no comienza cuando el árbitro da el pitido inicial, no, ese es tan solo el punto de inicio formal del espectáculo deportivo propiamente dicho, el encuentro comienza antes, al menos para el aficionado. Arranca cuando este, acompañado o no, se acerca al estadio y visita la Fan Zone o la tienda oficial del equipo o deja a su hijo en la guardería o zona de recreo. Son servicios que requieren personal que el club pone a disposición del aficionado.

Dos o tres horas antes del partido se abren las puertas del estadio para recibir a los equipos y es entonces cuando inician su trabajo bomberos, electricistas, informáticos, personal sanitario o de Cruz Roja, voluntarios de Protección Civil y responsables de videomarcadores o quienes se encargan de coordinar el espectáculo de luz y sonido que rodea los partidos nocturnos de un estadio de La Cerámica, que luce sus mejores galas en una fachada acabada con un material que hace honor a su nombre.

Todo un entramado que se completa con los encargados de atender las barras de los bares (50 personas), los porteros y acomodadores que supervisan los accesos de los espectadores. Unos accesos que en el caso de los palcos cuentan con un equipo de las 30 azafatas, supervisadas por la Jefa de Protocolo, que se encargan de acomodar a los VIPs.

Tanto dentro como fuera del estadio trabajan los 90 –pueden llegan a los 115-miembros del equipo de seguridad privada contratado por el club, que trabaja coordinadamente con los efectivos de las policías nacional y local que se ocupan de garantizar la seguridad del espectáculo y de sus protagonistas.

Del cuidado del césped, antes, durante y después del partido, se encarga el equipo de siete jardineros que tiene en plantilla el club “groguet”. Un césped que pasó de ser un problema en los primeros años del mandato de Roig a finales de los 90 a ser uno de los mejores de La Liga.

Cuidado hasta el último detalle llega el momento de ofrecer una buena imagen del espectáculo deportivo y de ello se encargan los alrededor de 60 profesionales encargados de garantizar que las imágenes y el sonido lleguen correctamente a las plataformas de radio y televisión titulares de los derechos de retrasmisión que les vende La Liga. A esos profesionales se suman el centenar de periodistas que se encargan de informar del encuentro

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