El Santander cuenta con 3.069 trabajadores y 1.000 sucursales menos

UGT lamenta las prácticas llevadas a cabo por la entidad bancaria en la gestión del ERE

El Banco Santander reducirá su plantilla en España en 3.069 trabajadores, el grueso de su ajuste laboral, tras concluir el periodo de adhesión voluntario de su último ERE, diseñado para reducir las duplicidades de la red tras la compra de Popular.

El grupo presidido por Ana Botín acordó antes del verano con los sindicatos reducir la plantilla en 3.223 empleados en España y desde ya, gracias al cierre de más de 1.000 sucursales, ha ejecutado más del 95 % de las salidas.

De esa cantidad, 2.041 son hombres y 1.028 mujeres; sólo 39 son salidas forzosas y 3.030 son adhesiones voluntarias de los trabajadores al plan de recorte de empleo negociado por el banco con los sindicatos, según han adelantado a Efe fuentes de la negociación.

En la mayoría de los casos, el 55 %, las salidas se producirán vía prejubilaciones y el 82 % del ajuste laboral afecta a la red de oficinas del banco, lo que equivale a una reducción de plantilla de 2.521 efectivos.


UGT afirma que la gestión del ERE ha convertido un buen acuerdo en una pesadilla


Sin embargo, UGT ha emitido un duro comunicado criticando los métodos utilizados por el Santander con los trabajadores en la negociación. A través de un comunicado, el sindicato asegura que “no era necesario actuar como esta entidad, que todos consideramos nuestra, ha actuado en la ejecución de un acuerdo de Expediente de Regulación de Empleo que firmamos de buena fe y que no han aplicado con un mínimo de empatía”.

La central ha hecho llegar a la empresa “nuestras quejas por las prácticas abusivas que se han utilizado para conseguir las adhesiones voluntarias que consideran que así deben serlo, y el escaso interés mostrado en aquellas personas que sí se han postulado casi desde primera hora con una adhesión voluntaria decidida realmente por ellos”.

Según UGT, personas con más de 30 años de relación laboral que habían solicitado voluntariamente acogerse al ERE no han sido admitidas y, por el contrario, de otros trabajadores el banco “se ha desecho con descortesía (…) y empleando formas y técnicas incalificables”.

El sindicato concluye que “no era necesario convertir un buen acuerdo en una pesadilla”.

 

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