Luis Abad, Trabensol: «Nos gobernamos, nos gestionamos y nos ayudamos»
El coordinador de Comunicación de Trabensol explica cómo funciona una cooperativa en la que cerca de 80 personas comparten la jubilación, las decisiones y los cuidados
«Si hemos trabajado juntos toda la vida, ¿por qué no envejecer juntos?». De una pregunta tan sencilla nació Trabensol, un proyecto en el que hacerse mayor significa también seguir participando, decidiendo y cuidando de los demás. En Torremocha de Jarama, cerca de 80 personas han construido una vida compartida que respeta el espacio de cada uno. Luis Abad, coordinador de Comunicación de la cooperativa, cuenta cómo se sostiene esa convivencia y qué significa saber que hay alguien cerca cuando hace falta.
– ¿Cómo nació Trabensol?
Nació de dos comunidades de barrio de Madrid, de Vallecas y Moratalaz, que tenían una larga experiencia de trabajo social y cooperativo. Habían impulsado numerosas iniciativas, entre ellas un colegio que sigue existiendo, el Siglo XXI, y habían trabajado con personas migrantes.
Con el tiempo, sus integrantes se fueron haciendo mayores y surgió una pregunta: «Si hemos trabajado juntos toda la vida, ¿por qué no envejecer juntos?». Así empezó todo. Hicimos un cohousing senior sin saber que lo estábamos haciendo. Entonces ni siquiera conocíamos ese nombre.
Encontrar el terreno nos llevó mucho tiempo. Finalmente dimos con un alcalde en la sierra norte madrileña que entendió el proyecto. Después mantuvimos innumerables reuniones con el estudio de arquitectura para explicar qué queríamos construir. No era fácil, porque se trataba de una propuesta poco conocida. El resultado fue un edificio muy singular y, sobre todo, muy bien pensado para la vida que queríamos llevar.
– ¿Qué filosofía sostiene esa vida en común?
Somos amigos, queremos ayudarnos y ser solidarios unos con otros. Estamos aquí porque nos interesa compartir una vida colectiva y cooperativa. Quien se incorpora tiene que entender que la participación forma parte del proyecto.
También quisimos abrirnos al pueblo. Hoy los vecinos vienen a nuestros actos y participan en actividades como el chikung. Trabensol forma parte de la vida de Torremocha de Jarama.
Autonomía dentro de una comunidad
– ¿Qué os diferencia de una residencia tradicional?
Nosotros hemos construido nuestro propio proyecto y ahora lo gobernamos, lo gestionamos y nos ayudamos. Esas son las ideas fundamentales.
Cada persona tiene su apartamento y su autonomía, pero participa en una comunidad. Nos organizamos, tomamos decisiones y asumimos responsabilidades sobre el lugar en el que vivimos.
– ¿Cómo se toman las decisiones en una cooperativa de estas características?
La asamblea general de socios es soberana y toma las decisiones fundamentales. Esa asamblea elige un consejo rector formado por nueve miembros, que se encarga de poner en marcha los acuerdos.
Además, contamos con personal contratado para gerencia y administración. Hay tareas del día a día que resultan especialmente complejas y que necesitan una dedicación profesional.
El otro elemento fundamental son las comisiones de trabajo, integradas por los propios cooperativistas. Tenemos comisiones de huerta, decoración, mantenimiento, acogida, comunicación y otras actividades. Cada persona elige dónde puede aportar más, según su experiencia, sus conocimientos o su trayectoria profesional.
«El centro somos nosotros»
– ¿Qué aportan esas comisiones a la convivencia?
Nos ayudan a tomar conciencia cada día de que el centro somos nosotros y de que tenemos que trabajar para que funcione. No hemos venido a un lugar que otros han organizado por nosotros.
Además, permiten aprovechar los conocimientos de los compañeros. Hay personas que tienen experiencia en determinadas materias y confiamos en su trabajo. Esa participación es una parte esencial de la autogestión.
– ¿Cómo se financió la construcción y cómo se sostiene ahora Trabensol?
Lo pusimos en marcha con las aportaciones de los socios y un crédito puente de la banca ética Fiare, que nos permitió comprar el terreno y construir el edificio. Las aportaciones fueron de aproximadamente 145.000 euros por socio. El edificio se terminó en 2013 y ese mismo año entramos a vivir.
Actualmente nos sostenemos mediante las cuotas de los socios, que incorporan los gastos y servicios. Tenemos 54 apartamentos, todos iguales y diseñados para que puedan vivir dos personas, aunque algunos están ocupados por una sola. En este momento somos alrededor de 80 residentes.
Vida muy dinámica
– ¿Qué servicios compartís y cómo organizáis el día a día?
La comida del mediodía la hacemos juntos, aunque cada persona puede darse de baja mediante una aplicación si ese día no va a comer. El desayuno y la cena los prepara cada uno en su apartamento, donde dispone de una cocina.
También tenemos personal de limpieza y servicio de lavandería. Dejamos la bolsa de ropa junto a la puerta y nos la devuelven lavada y planchada. La cuota incorpora, además, suministros como la luz, el agua y el teléfono.
A ello se suma la actividad que organizamos nosotros mismos. Hay una comisión que programa propuestas como marcha nórdica, chikung y otras actividades. Tenemos una vida muy dinámica.
– ¿Los apartamentos pertenecen a los residentes?
No. Los apartamentos pertenecen a la cooperativa. Los socios tenemos un derecho de uso vitalicio. Quisimos evitar la especulación con la vivienda.
Si yo me marchara, no podría elegir quién entra en mi lugar ni fijar el precio. La cooperativa me devolvería la aportación que hice para ser socio y sería ella la que decidiría quién se incorpora.
Tenemos una comisión de acogida que estudia las candidaturas y una lista de espera. La comisión valora los perfiles, propone candidatos y el consejo rector toma la decisión.
«Nadie se queda sin atención»
– ¿Cómo atendéis a las personas que empiezan a necesitar cuidados?
Es una cuestión crucial para nosotros. Algunos compañeros pueden llegar a una situación de dependencia y tenemos que dar respuesta a esas necesidades.
Disponemos de una zona del centro preparada para atender a las personas dependientes y recurrimos a profesionales, como auxiliares de ayuda a domicilio con la titulación correspondiente, fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales.
Es un asunto sensible y estamos introduciendo modificaciones en la forma de organizarlo. Pero cualquier cambio parte de una idea clara: que nadie se quede sin atención.
– ¿Trabensol está sirviendo de referencia a otras iniciativas?
No hay día en que no nos llamen o recibamos visitas de personas interesadas en poner en marcha proyectos similares. Y no solo de España: también de América Latina, Japón, Corea o Portugal, por citar algunos ejemplos. Hace poco estuvo aquí la televisión coreana.
Se han realizado tesis doctorales sobre Trabensol y existe mucha documentación sobre nuestra experiencia. A veces las visitas interfieren un poco en la vida cotidiana, pero entendemos que compartir lo que hemos aprendido forma parte de nuestra responsabilidad social. Queremos dar a conocer un proyecto que creemos que merece la pena para esta etapa de la vida.
La importancia de saber gestionar
– ¿Cuál es una de las principales dificultades de vivir y decidir en comunidad?
Somos muchos y hay opiniones diferentes. Ponerse de acuerdo no siempre es sencillo. Por eso contamos con una comisión de mediación. Yo fui el primer mediador de Trabensol.
Cuando vienen grupos que están empezando, algunos se muestran preocupados porque ya han surgido discusiones. Siempre les digo que el conflicto es inherente a cualquier organización. Fui profesor de Sociología Económica y de la Empresa y se lo explicaba también a mis alumnos: si alguien quiere montar una empresa pensando que nunca habrá conflictos, parte de una idea equivocada.
Lo importante es saber gestionarlos. Un conflicto puede ser saludable si ayuda a cambiar y crecer. Hay que perderle ese sentido exclusivamente negativo.
– ¿Qué apoyo recibís de las administraciones y qué les pedís?
El apoyo que recibimos es relativo. Nos visitan, nos escuchan y nos reciben en sus despachos, pero echamos de menos que esa atención se traduzca en más medidas concretas.
Cuando vienen representantes públicos, les explicamos el proyecto y también lo que necesitamos para sostenerlo. Pedimos facilidades y reconocimiento como entidades de interés social.
Creemos que la responsabilidad de impulsar estas iniciativas también corresponde a las administraciones. Su valor tiene que ver con la atención a las personas, con la participación y con la posibilidad de seguir llevando una vida activa.
Adaptación para seguir trabajando juntos
– ¿Cómo se garantiza el futuro de Trabensol sin perder su espíritu?
Cambiando lo que haya que cambiar, porque es razonable y porque cambiar es bueno, pero sin traicionar el espíritu del proyecto.
Eso exige mucho trabajo personal y en grupo. La comisión de mediación también nos reúne para recordar de dónde venimos, dónde estamos, qué hacemos y qué pasos podemos dar.
Somos una organización muy dinámica. Mantenerla viva implica adaptarnos y seguir trabajando juntos.
Gemma JimenoLicenciada en CC de la Información por la Universidad del País Vasco, Gemma Jimeno se incorporó a ECO3 Multimedia, S.A., en 1998 como Redactora y ha participado activamente en el desarrollo de diferentes líneas de negocio. Desde hace años desempeña las funciones de Editora de los contenidos informativos, de los diferentes productos editoriales de E3 Media.









