De anunciar inversiones en inteligencia artificial a ponerlas en funcionamiento: el reto está en la electricidad, las redes y los centros de datos
La disponibilidad de suministro eléctrico, conexiones y centros de datos operativos decidirá dónde se materializan las inversiones y qué empresas pueden aprovecharlas
La expansión de la inteligencia artificial exige electricidad, conexiones y centros de datos capaces de sostenerla. La disponibilidad de esas infraestructuras condicionará dónde se materializan las inversiones y qué empresas pueden aprovecharlas.
Esta semana, Nvidia ha presentado un diseño de instalaciones modulares para inteligencia artificial. Según la compañía, su montaje podría completarse en catorce días, siempre que el emplazamiento disponga previamente de suministro eléctrico, refrigeración y conectividad. Las primeras entregas se prevén para comienzos de 2027.
Este anuncio me permite iniciar mi tribuna semanal con una pregunta: ¿tenemos preparadas las infraestructuras que necesita la inteligencia artificial?
La expansión de la inteligencia artificial exige electricidad, conexiones y centros de datos capaces de sostenerla.
La proyección central de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) sitúa el consumo eléctrico mundial de los centros de datos en unos 950 teravatios hora en 2030, frente a los 485 estimados para 2025. Esta cifra incluye todos los centros de datos, en los dedicados a IA, prevé que el consumo se triplique en ese periodo.
También en su informe publicado el 14 de octubre, la AIE recoge que, en mayo de este año, había proyectos avanzados de centros de datos que sumaban al menos 180 gigavatios de potencia, a la espera de conectarse a las redes eléctricas en todo el mundo.
Los datos apuntan a una preparación desigual por territorios ya que la capacidad para incorporar nuevos proyectos depende de cada ubicación y de sus conexiones. Una inversión puede disponer de financiación y equipos y tener que esperar a que llegue una conexión adecuada.
Para las empresas esto es algo importante ya que aplicar IA a la producción, a la logística o a la atención al cliente supone apoyarse en servicios que deben estar disponibles cuando se necesitan. De modo que cuanto más incorporamos esta tecnología a la actividad diaria, más relevante resulta la infraestructura que la sostiene.
Permisos, instalaciones operativas y continuidad del servicio
En España, Red Eléctrica publicó el 1 de octubre un dato relevante: los centros de datos acumulaban 6.329 megavatios de acceso concedido a la red de transporte, y ninguna de esas conexiones estaba todavía en servicio. Este dato precisamente muestra la distancia entre obtener un permiso y disponer de una instalación operativa.
La oportunidad para nuestro tejido empresarial es que la expansión de la IA necesita ingenierías, fabricantes de equipos eléctricos, especialistas en refrigeración y empresas de mantenimiento.
El tema de la refrigeración obliga, además, a considerar el agua disponible en cada ubicación. La AIE advierte de que determinadas soluciones reducen el consumo eléctrico a costa de utilizar más agua, mientras que otras presentan la relación inversa. De ahí la necesidad de evaluar ambos recursos según las condiciones locales.
Otro aspecto sumamente relevante también es la fiabilidad del servicio. El 20 de octubre, una incidencia eléctrica en un centro de Google Cloud en Londres provocó interrupciones durante seis horas y diez minutos. Según el informe preliminar de la compañía, falló la activación de los generadores de respaldo y el traslado de cargas afectó también a otras zonas.
Las empresas o entidades que incorporan una herramienta externa a procesos esenciales necesitan conocer qué alternativas tienen si esa herramienta deja de responder.
Impulsar la inteligencia artificial y aprovechar las oportunidades que abre exige hacerlo bien y dedicar atención a las redes y a la fiabilidad del suministro.
Planificar bien exige coordinar a promotores, operadores de red y administraciones, con información sobre proyectos que tienen posibilidades reales de ejecutarse.
Y retomo la pregunta con la que arrancaba esta tribuna; ¿estamos preparados?
Pues la preparación se medirá con instalaciones que funcionen y empresas que puedan utilizarlas.
Cada anuncio de inversión debería explicar también cuándo podrá ponerse en marcha el proyecto y qué necesita para conseguirlo.
Juan José Fernández-Figares, Director de Gestión de Instituciones de Inversión Colectiva en Link Securities
Rut Ballesteros, Experta en sostenibilidad y estrategia ESG y autora de Sostenibilidad sin maquillaje








