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Informe del Instituto Nacional de Estadística de 2018

Catorce pueblos de la provincia de Castellón llevan sin nacimientos hace ya cinco años

El descenso de la natalidad marca la tendencia a la despoblación del interior y mueve a los alcaldes a pedir a la administración que incentive la formación y el trabajo

Uno de los pueblos de Castellón que pierden población

Diecisiete pueblos con menos de 100 vecinos y 87 de los 135 municipios  de la provincia de Castellón con menos de mil habitantes son la manifestación estadística de que el interior de la provincia se vacía progresivamente, perdiendo población y con ella gran parte de las tradiciones culturales y sociales. Sin embargo, esas cifras encierran historias que nos hablan de que 14 municipios de la provincia no han registrado un sólo nacimiento en los últimos cinco años y, lo más alarmante, no se prevé un cambio en la tendencia que reflejan anualmente los datos del censo del Instituto Nacional de Estadística (INE).

La Serrratella, Pavías, Benafer, Sorita, Villores, Castell de Cabres, Forcall, Fuente la Reina, Torralba, Vallat, Herbes, Higueras o Palanques son algunos de esos municipios sin niños.

Las estadísticas del INE también las manejan los responsables de la Agenda Valenciana Antidespoblament que, a partir de septiembre, abrirá su sede en Castellón, lugar desde el que la directora general, Jeannette Segarra, deberá intentar poner freno a esa progresiva desertización del mundo rural de la provincia, que depara que sólo un 20 por ciento de la población vive en el interior.

Entre tanto las cifras permiten constatar que la población de Castellón se concentra entorno a las localidades del litoral, que ofrecen trabajo en el sector turístico y de servicios o en la industria, la azulejera fundamentalmente, cuando no en la construcción. Mientras, el interior se vacía, se queda sin gente, tan sólo los mayores resisten y ven que, de no haber un giro importante en la tendencia, sus pueblos se extinguirán por falta de niños.  Ejemplo de ello es la diferencia de población entre la capital, Castellón, con 179.888 vecinos censados, y Castell de Cabres, el municipio menos poblado, con sólo 19. Más de 179869 vecinos de diferencia.

Los vecinos que aún resisten en estos pueblos del interior  han visto como las escuelas, las tiendas, las farmacias, las oficinas bancarias iban cerrando, incluso el consultorio médico se queda vacío a la espera de que un día a la semana llegue el facultativo -atiende varios municipios- a pasar consulta.  En La Serratella el médico acude una vez por semana, lo mismo ocurre con la apertura de la farmacia y los vecinos, sin vehículo para desplazarse, han de esperar o avisar al transporte público, contratado bajo demanda, para que les dé servicio 2 días por semana.

El informe del INE de 2018 constata todo lo anterior, que en el último lustro no se ha registrado nacimiento alguno en 14 localidades de Castellón. Lo que supone una caída en picado de la población  en el interior, lo que agrava más el problema del relevo generacional y aumenta las dificultades para mantener vivos los pueblos. En el cambio de siglo, 1999-2000, apenas había tres municipios en Castellón sin niños menores de 5 años, ahora la situación ha cambiado y son 14 los que no registran nacimientos y en otros apenas hay población infantil.

Un repaso a esas localidades que no recogen nacimientos puede arrancar en Pavías, en el Alto Palancia, con apenas 62 habitantes, que desde hace siete años no acoge un bautizo. Diariamente los pocos niños que viven en el pueblo se van a Jérica, a la escuela. Tampoco Benafer ha visto nacimientos en los últimos 5 años, como ocurre en Villares o Forcall.

Los alcaldes de estas y otras localidades ya han trasladado a la Diputación de Castelló y al Consell la necesidad de aplicar medidas correctoras que atajen esa tendencia que deja sin niños el interior. Mantener las escuelas, asegurar la visita médica y recuperar los cajeros bancarios son algunas de las medidas que plantean desde la Generalitat Valenciana, pero de nada servirán, apuntan los ediles, sino se genera empleo. mejoran las comunicaciones y se facilita la vida de los jóvenes en estos municipios.

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