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Brexit para no entendidos: ¿qué puede ocurrir ahora?

Los británicos pedirán una prórroga hasta el 30 de junio si el 20 de marzo el Parlamento ha consensuado un acuerdo, y más larga si por tercera vez, no lo hay

El proceso del brexit parece estar en un aparente callejón sin salida. El Parlamento británico ha rechazado en dos ocasiones los términos del divorcio pactado con Bruselas, pero rehúsa también abandonar la Unión Europea sin un acuerdo.

En el último capítulo filmado hasta el momento, los diputados británicos respaldan solicitar una prórroga del plazo de negociación hasta el 30 de junio si la cámara aprueba un pacto de brexit antes del 20 de marzo -víspera del Consejo Europeo-, y más larga si no hay acuerdo.

En esta petición del Reino Unido para retrasar el brexit, se deberán indicar los motivos por los que se solicita esa prórroga y posteriormente los líderes de los veintisiete estados miembros deberán concederla por unanimidad o rechazarla.

– ¿Está descartada entonces una salida sin acuerdo, un brexit duro?

A pesar de que los diputados se han pronunciado en contra de una ruptura no negociada, la ley británica y el Tratado de Lisboa continúan marcando el próximo día 29 como la fecha de salida, por lo que la separación se ejecutará en el plazo previsto si antes no se ha aprobado esa extensión que ahora buscan los británicos o bien se ha ratificado un pacto.

Una prórroga tampoco elimina por completo el riesgo de un brexit abrupto, un escenario que según el Banco de Inglaterra puede desencadenar una recesión en el Reino Unido “sin precedentes en las últimas décadas”, tal y como confirma para Economía 3, Ignacio Cantos, director de Inversiones en ATL Capital: “Para hacernos una idea la economía española o italiana cayó un 5-6% máximo en su peor momento en la crisis, ahora estamos hablando de una caída del PIB que el propio Banco de Inglaterra ha cifrado en torno al 10%, por tanto no sería una crisis sino una depresión profunda”. 

En este escenario, España podría ser uno de los países más afectados, sufrirían sus empresas y sectores y también los mercados.

-¿Cuáles serían los valores del Ibex que más se resentirían?

Cantos confirma que los valores más expuestos serían Sabadell y Santander por parte de la banca: “de los dos, afectaría más al primero, porque la parte de ingresos que llega desde UK es mayor en el Sabadell que en el Santander”. Pero, “si cae el PIB, lógicamente algo caerá la demanda de electricidad”, por esa parte, se vería afectada Iberdrola en lo que respecta a ScottishPower, “pero lo bien es cierto que en Inglaterra tiene solo una parte de sus ingresos, ya que el peso de EE.UU. ha crecido en los últimos años, por lo que estaría algo protegida”.

En cuanto a Ferrovial si nos centramos en el negocio de Heathrow “en algo se vería afectado, pero probablemente menos, porque el tráfico aéreo, aunque cayera en un primer momento se recuperaría rápidamente, y se mantendría más o menos estable. Mientras que en la parte Servicios, la ha puesto oficialmente a la venta y ha provisionado 774 millones, principalmente como consecuencia del deterioro de valor de su participación en Amey, por lo que los efectos serían moderados, aunque todos los valores con presencia en Inglaterra estarían afectados”, confirma Cantos.

Según el analista, en caso de Brexit duro, IAG tendría que intentar conseguir cumplir “con la normativa aplicable sobre propiedad y control de la UE con ese escenario que se presentó de más del 50% de accionistas comunitarios”.

Telefónica cree que sería de los menos afectados, a pesar de tener presencia ahí, “porque el sector de las telecomunicaciones hemos visto que en las crisis, tampoco han experimentado grandes variaciones”.

Con todo el director de Inversiones de ATL Capital sigue trabajando con la hipótesis de que este Brexit duro no se produzca. “De ser así, la mayor parte de estos valores subirán porque aunque el mercado no se haya puesto en lo peor, en parte, ya ha descontado este escenario”.

 – ¿Es el acuerdo del brexit papel mojado?

– El pacto sellado en noviembre por Londres y Bruselas ha sido rechazado en el Parlamento por amplia mayoría en dos ocasiones, pero existe la posibilidad de que la primera ministra, Theresa May, vuelva a intentar ratificarlo por tercera vez.

Si, por tercera vez, los diputados rechazan ese documento, entonces el Gobierno solicitará un aplazamiento mayor, que el bloque comunitario debe respaldar por unanimidad, y que obligará al Reino Unido a tener que participar en las elecciones europeas de mayo.

El gran fiasco del proceso

Para Jorge Mestre, profesor de Relaciones Internacionales y coordinador del Área de Sociales de la Universidad Europea de Valencia estas elecciones erosionarían aún más la imagen del Gobierno británico y en concreto la credibilidad de Theresa May, “comprometida con cumplir el resultado del referéndum de 2016 y que superó por los pelos la moción de censura planteada hace dos meses”.

Pero a su juicio, también da cuenta de lo que califica como “el gran fiasco comunitario” :

Por una parte, indica el profesor, la concurrencia a los comicios de los británicos supondría un problema técnico para la UE que ya ha repartido entre otros países algunos de los escaños británicos “para España estaban previstos cinco nuevos escaños en un primer momento”, concreta. Y por otro lado, entiende que los grandes perdedores son también las “autoridades comunitarias y particularmente aquellas que están negociando la salida de los británicos: no han hecho ningún tipo de pedagogía ni entre los parlamentarios ni entre el pueblo británico para cautivar a los euroescépticos y ofrecerles algo que sedujera sus corazones. Han tomado sus decisiones de espalda a la ciudadanía británica y del resto de Europa”, subraya Jorge Mestre.

“Una vez más –continúa– se deja patente la brecha que hay entre la ciudadanía y las decisiones que se toman en el seno del poder comunitario, lo que de nuevo vuelve a dar alas a los partidos euroescépticos que, o bien no creen en la Unión Europea, o bien, no creen en el actual modelo de UE, en el que las decisiones se acaban tomando al margen de la ciudadanía”.

 – ¿Y si se cancela el brexit?

El Reino Unido tiene la potestad de revocar de forma unilateral la activación el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que regula la salida de la UE.

No obstante, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) ha advertido de que ese mecanismo solo es válido si el país decide quedarse en el bloque comunitario, pero no para ampliar el tiempo de las negociaciones.

Habrá que esperar a saber qué ocurre la próxima semana, incluso antes de que se pronuncien los veintisiete sobre la prórroga –durante la cumbre de los días 21 y 22 de marzo–. La “premier” pone de manifiesto que sigue confiando en la posibilidad de que su acuerdo salga adelante en Westminster. Sobre la opción de negociar un acuerdo distinto con la UE, May recordó que Bruselas ha sido clara: “el pacto que está sobre la mesa es el único posible”.

-¿Qué cabe entonces?

Aunque May ha insistido hasta ahora en que no tiene intención de dimitir, podría, con todo, convocar unos comicios para intentar reforzar su mandato de salir de la UE con un acuerdo. Necesitaría para eso el respaldo de dos tercios del Parlamento. En esa prórroga que se pedirá a la UE puede encontrar la respuesta.

Todas las posibilidades pues, continúan abiertas.

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