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Vicente Olmos, presidente de la Bolsa de Valencia

“Nuestro objetivo es aprovechar las oportunidades de estar cerca de las empresas e inversores locales”

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Vicente Olmos. (Reportaje gráfico: Vicente A. Jiménez)

Economista y subinspector de Hacienda en excedencia, Vicente Olmos preside la Bolsa de Valencia desde 2014, después de estar siete años como director de Auditoría Interna de Bolsa y Mercado Españoles (BME) en Madrid, donde llegó tras haber estado colaborando con Bolsa de Valencia desde el 91. Riguroso en sus planteamientos, tiene muy claros los principios básicos: “una Bolsa no tiene sentido sin empresas”. Su gran apuesta en estos momentos es el Entorno Premercado, para acercar las medianas empresas de la Comunitat a los mercados bursátiles.


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– ¿Cuáles han sido los cambios más relevantes que se han producido en los últimos años en el mundo bursátil? Marco normativo, principales magnitudes del mercado, características y número de los operadores que protagonizan la intermediación, etc.

– Los cambios más importantes guardan relación con nuestra adaptación a la normativa europea; principalmente, a las directivas Target 2 Securities y MiFID II, todas encaminadas a favorecer la integración de los mercados financieros. Esto ha supuesto un cambio en las estructuras de los mercados.

Especialmente relevante es la directiva MiFID II, que entró en vigor el día 3 de enero, que establece nuevos requisitos para el funcionamiento de los intermediarios y de los mercados en materia de transparencia, con el objetivo de fomentar la negoción. También, lógicamente, se ha buscado ordenar mejor los mercados.

– ¿Cuál ha sido la evolución de la contratación?

– En 2017, la negociación prácticamente se ha mantenido en los niveles de 2016; estamos hablando de unos 650.000 millones de euros aproximadamente en renta variable, si bien es cierto que el número de negociaciones ha sido ligeramente inferior; una disminución en torno al 6,4 %. En renta fija, el dato es de 723,8 millones de euros, con una disminución del 7,3 % sobre 2016.
Por lo que respecta a los servicios que Bolsa de Valencia ofrece a empresarios e inversores, hay que destacar la buena evolución del Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF), que presentamos como un mecanismo de acercamiento de los empresarios a los mercados.

Para operar en el MARF no es necesario tener admitidas las acciones de la empresa a negociación y es una vía de acceso a los mercados bursátiles que queremos acercar tanto a pymes como a empresas grandes. En este sentido, el MARF se está comportando de manera adecuada. De hecho, hemos tenido un crecimiento del 74 % de 2107 respecto a 2016.

Es un crecimiento importante y no solo por la cantidad; también por el tipo de productos financieros que se han contratado en ese mercado, que son muy adecuados para pymes. Hablamos de bonos, obligaciones y pagarés. Es cierto que para operar en el MARF, las empresas tienen que cumplir ciertos requisitos, sobre todo obtener la calificación de una agencia de Rating, pero lo importante es que no tienen que ser cotizadas.

– Hablemos de los operadores, de las entidades que intermedian la compra-venta de valores. ¿El colectivo se ha estabilizado o sufre fluctuaciones significativas?

– En estos momentos, los miembros del mercado en el conjunto de las Bolsas españolas son 48 y prácticamente todos son activos, aunque es cierto que el grueso de la actividad se concentra en poco más de una veintena y, de esos, como mucho ocho hacen la mayoría de las operaciones. Evidentemente, ha habido una concentración.

La evolución a futuro va a depender de la aplicación de la normativa y del desarrollo de la tecnología, que es un factor de gran relevancia, tanto en la evolución futura de la banca, como en la del mercado. Además, claro está, de la capacidad de adaptación de cada cual a los nuevos requerimientos.

Bolsa de Valencia

– Hablemos de la evolución de Bolsa de Valencia estos últimos años.

– Estamos totalmente integrados en la unidad de renta variable de Bolsa y Mercados Españoles (BME); somos 100 % una filial de BME. A efectos prácticos, da lo mismo que la operación tramitada por cualquier miembro del mercado pase por aquí, por Madrid o por Barcelona. Lo importante es que BME y su unidad de renta variable funcionen adecuadamente y sean rentables.

– Entonces, Bolsa de Valencia es en la práctica la “delegación” de BME en la Comunidad Valenciana.

– Tanto jurídicamente como en la práctica es así y nos permite ofrecer más y mejores servicios a la Comunidad Valenciana. En este mercado financiero y bursátil en el que nos movemos, totalmente globalizado y absolutamente dependiente de la tecnología, Bolsa de Valencia no podría funcionar sola, ni nosotros ni ninguna.

Se necesitan unos recursos enormes, que nosotros no tenemos y, en cualquier caso, funcionando de forma independiente no se podrían prestar los servicios que somos capaces de ofrecer hoy.

– Entonces, ¿qué función desempeña hoy una Bolsa como la de Valencia?

– La función que desempeñamos las bolsas territoriales –las filiales territoriales de BME–, es acercar el mercado y dar el servicio de proximidad al territorio que nos es propio. Por ley, nuestra licencia de operaciones se circunscribe a la renta variable y a la renta fija cotizada, pero como centro de proximidad de BME, podemos ofrecer al público que nos es más próximo el resto de nuestros servicios.

En este sentido, nuestro objetivo es aprovechar al máximo las oportunidades que nos ofrece la proximidad a empresas e inversores locales. Y para hacer realidad ese objetivo, una pieza básica en la actividad de Bolsa de Valencia es todo lo relacionado con la formación e información a las empresas.

Desde que nos planteamos nuestro Plan Estratégico hace casi cuatro años, hemos firmado varios acuerdos de colaboración con diferentes asociaciones empresariales, para la formación de sus empresas asociadas.

Realizamos presentaciones a empresas para intentar convencerles de que la vía de los mercados de contratación, como la alternativa para la financiación de sus proyectos, es tan adecuada como cualquier otra, al menos es una alternativa o un complemento al resto de fuentes de financiación.

En este sentido, la iniciativa -en colaboración con la asociación Big Ban Angels– ha sido la puesta en marcha del llamado Entorno Premercado (EpM), como nueva herramienta de ayuda en el proceso de acercamiento de las empresas a los mercados cotizados.

Retrasos en la adaptación

– Más adelante retomaremos el Entorno Premercado, pero antes le pregunto: en materia de gestión de Bolsa de Valencia, ¿cuáles han sido los cambios más relevantes?

– En cuanto a la gestión, la mayor parte de las actividades están relacionadas con la adaptación continua de nuestra operativa a la normativa vigente en cada momento, que obliga a reestructurar determinadas actividades, centralizándolas en otras sociedades de BME, porque así lo exige, también, la racionalización y la eficiencia”

La compensación, liquidación o registro de los valores, tanto por requerimientos normativos como por cuestiones de eficiencia, se han centralizado en Iberclear, el Depositario Central de Valores español, infraestructura de mercado que está dentro del Grupo BME y que sí cumplen los requisitos normativos adecuados para llevar a cabo estas actividades.

Este ha sido un proceso en el que hemos tenido que aplicar muchos recursos, pues ha exigido actualizar la tecnología de la casa, armonizar sistemas, etc.

– Con relación al futuro de los mercados y pensando en un horizonte a unos tres años, ¿hay que esperar nuevos cambios en materia regulatoria?

– Aún está pendiente la plena adaptación de la MiFID II al mercado de valores, porque en España vamos retrasados. El 29 de diciembre se aprobó un Real Decreto Ley para que determinados aspectos necesarios estuviesen en vigor el 1 de enero, y dicho Real Decreto está en trámite de convalidación en el Congreso.

La norma ha reconocido y ha homologado lo principal pues, en caso contrario, no hubiéramos podido prestar los servicios en las mismas condiciones que otros mercados, pero hay cosas que están aún por desarrollar.

Por lo tanto, es evidente que los mercados van a verse sometidos a una serie de nuevos requerimientos y exigencias, principalmente en materia de supervisión por parte de la CNMV. Dicho de otro modo, sí que nos quedan cosas por adaptar.

– Con relación a esos cambios, ¿de qué plazo temporal estamos hablando?

– Las últimas previsiones que he escuchado dicen que para junio pueda estar lista la reforma que falta, aunque los procesos legislativos van lentos dada la ausencia de mayorías fuertes; podría haber un retraso.
En cualquier caso, España no es ninguna excepción. Hay unos 20 países que también van lentos en la adaptación de las directivas, por no decir los 27. Por eso, desde las entidades rectoras de los respectivos mercados nacionales se está pidiendo una aplicación gradual de la normativa.

– Esos cambios que vienen, ¿dónde van a poner el foco?

– Principalmente, en cumplimiento de requisitos de transparencia, que obligan a los operadores y rectores de los mercados a dedicar más tiempo a gestionar y documentar las operaciones pues, en cada operación habrá que justificar, por ejemplo, que se ha hecho la mejor ejecución que se podía ofrecer a los clientes.
Oferta y demanda

– Considerando tanto empresas españolas como multinacionales y pensando en un plazo temporal corto -este año-¿hay que prever nuevas salidas a Bolsa?

– Tanto por la clara reactivación del mercado inmobiliario, como por sus características legales, con total claridad vamos a ver en los próximos meses una eclosión de las Socimis (Sociedades Cotizadas de Inversión en el Mercado Inmobiliario); ya hay bastantes cotizando, pero se puede llegar a duplicar el número en los próximos meses.

Del resto de sociedades y tomando como referencia los datos de 2017, hay que prever que sí se van a producir nuevas salidas a cotizar en Bolsa, porque el comportamiento de los mercados está siendo muy positivo.

El año pasado, España fue el primer mercado oficial de contratación en Europa por número de Ofertas Públicas de Venta (OPV). Y en algunos casos, de empresas de gran tamaño.

Por otra parte, estamos viviendo en España un proceso de desapalancamiento por parte de las empresas, tal como han señalado varios informes del Banco de España. Las compañías están reduciendo el peso de su endeudamiento y reforzando recursos propios y eso va a favor de la financiación vía bursátil.

Globalización de los mercados

– Hablemos ahora desde el lado de la demanda. ¿Cómo impactó en los volúmenes de contratación la coyuntura económica vivida en los años de la crisis?

– En la operatoria bursátil influyen multitud de factores; por ejemplo, el tipo de inversor: un 45 % de los inversores que operan en la Bolsa española son extranjeros, por lo que la coyuntura de la economía española es un dato que les afecta solo relativamente.

Dado que nuestros volúmenes de contratación han tenido estos últimos años una evolución muy pareja, en términos porcentuales, a la registrada en el resto de grandes mercados, creo que la coyuntura económica concreta de un país incide, sin duda, pero de forma relativa. Aspectos como la evolución de los tipos de interés, que ya no se deciden en un solo país, pueden tener mucho mayor peso relativo.

– Entonces, el factor ciclo no es algo determinante de la evolución del volumen de contratación.

– Influye, desde luego, pero no como antes, cuando era más determinante. Por ejemplo, en los últimos años se está achacando a la normativa que regula la actividad inversora de los grandes bancos la falta de crecimiento en los volúmenes de contratación, y eso es algo que nada tiene que ver con el ciclo económico.

La normativa bancaria internacional –Basilea II o Basilea III– obliga a las grandes entidades financieras a hacer mucha menos contratación bursátil, pues parte de esos recursos hoy tienen que dedicarse a cumplir con otros objetivos y disminución importante de su operativa en los mercados.

Otro ejemplo: los grandes grupos inversores mundiales del Golfo Pérsico es evidente que, en estos momentos, tienen una posición de liquidez y tesorería muy diferente a la que tenían cuando el barril de crudo estaba por arriba de los 100 dólares, y eso hace que fluyan menos recursos a los mercados de contratación.

– ¿Cabe esperar la llegada de nuevos intermediarios de capital internacional al mercado español?

– No esperamos cambios significativos en este sentido, porque los grandes operadores en los mercados de contratación ya están instalados aquí casi todos. No es previsible que aparezcan nuevos operadores relevantes, aunque solo sea por las complejidades que esto conlleva. Quien no esté ya en el mercado es difícil que se adapte en corto espacio de tiempo y, por lo tanto, la mejor opción es llegar al mercado acompañando a algún operador que ya esté en él.

Entorno Premercado

– Hablemos del Entorno Premercado (EpM). En los últimos meses ha sido la principal novedad de Bolsa de Valencia. ¿Qué es, cómo nace y qué pretende?

– Esto surge como idea o proyecto en el Plan Estratégico que aprobamos en Bolsa de Valencia en 2014. A la vista de la situación de la entidad en aquellos momentos, era evidente que faltaba algo: empresas que utilizasen nuestros servicios para financiar sus proyectos y su desarrollo, porque la Bolsa, o tiene empresas, o no tiene sentido.

Los empresarios pueden dar mil razones para no acudir a los mercados de contratación a financiarse: que si pueden perder el control de sus compañías, que el banco les puede dar el dinero más fácil, etc. Para compensar esto, todas las Bolsas nos hemos acercado a los empresarios, les hemos hecho presentaciones, hemos intentado convencerles de que esto era una vía de diversificación de sus propias fuentes de financiación, etc.

Pero, a pesar de nuestros esfuerzos, lo cierto es que muchos sienten la Bolsa como un ámbito complejo, con exceso de requisitos normativos. Es más, en muchos casos se ignora qué es una Bolsa: los hay que piensan que somos Administración pública y otros que creen que prestábamos dinero. El desconocimiento es muy elevado.

Ante esta realidad, llegamos a la conclusión de que había que hacer algo más, debíamos facilitar de alguna forma al empresario su acercamiento a los mercados. Y también nos planteamos una segunda cuestión: ¿en qué tipo de compañías ponemos el foco?

Parece lógico pensar que es más fácil que comprendan este mundo aquellas empresas que, en algún momento de su trayectoria han estado participadas por capital-riesgo o ha colaborado con ellas un business angel, porque ya saben lo que es cumplir los compromisos de transparencia financiera frente a terceros.

Fuimos madurando estas ideas y acabamos contactando con la asociación Big Ban Angels para diseñar un programa que ayudara a las empresas a comprender que esta es una vía posible para diversificar su financiación y, si se está dispuesta a explorarla y necesita ayuda, aquí estamos nosotros para prestársela.

– ¿Desde cuándo está operativo el Entorno Premercado (EpM)?

– El proyecto nació en noviembre de 2016 y ya hay siete empresas en estos momentos. Incorporamos tres la primera ronda, dos la segunda y otras dos la tercera. Además, intentamos mejorar el Entorno Premercado continuamente. El pasado mes de enero anunciamos que lo vamos a abrir a más participantes, además de BME y Big Ban Angels, para darle mayor impulso.

Hay otros operadores que también están interesados, como plataformas de financiación, que cuentan con empresas e inversores. Es decir, estamos abiertos a colaborar con todo aquel que tenga un interés en ayudar a las empresas en su crecimiento, en su financiación y en su internacionalización.

– Jurídicamente, ¿el Entorno Premercado es una empresa?

– No. Simplemente, BME y Big Ban Angels nos hemos puesto a trabajar con objetivos coincidentes. Los inversores tienen su propio papel como tales y el nuestro es el formativo y el de tutela. Además, hemos empezado a recibir no solo a start-ups en una fase inicial; también a pymes con facturaciones importantes, que están valorando como algo muy positivo ese programa formativo en su acercamiento hacia el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), para dar el salto al mercado de contratación con las mayores garantías.

Foco en las medianas empresas

– Esto último es relevante porque, según las primeras noticias aparecidas sobre el Entorno Premercado, parecía que era un servicio básicamente para ‘start-ups’. ¿Pretenden también formar y propiciar el acercamiento a los mercados de compañías de tamaño mediano?

– Es una de las cosas que perseguimos; no estamos pensando solo en jóvenes universitarios que crean una aplicación para móvil. De las siete que ya están en el Entorno Premercado, la mayoría son start-ups, pero también las hay que tienen ya varios años de operatoria de éxito, como Biomar o Cuatroochenta.
Son muchas las ventajas que ofrece a una empresa el estar en el mercado y/o actuar como si ya estuviera. Por ejemplo, los promotores de Cuatroochenta nos decían que habían experimentado un cambio con respecto a la visibilidad que tenían ante sus clientes. Solo por el hecho de estar en el Entorno Premercado percibían que sus clientes los veían como una empresa más fiable, más cumplidora de sus compromisos.

Por otra parte, el estar en el EpM era una especie de garantía para los inversores que acuden a las rondas de inversión, en el sentido de que después tendrá más facilidad de liquidez para recuperar su inversión, pues al Entorno acuden cada vez más financiadores.

En esta misma línea, uno de los proyectos que impulsa Bolsas y Mercados Españoles (BME) es Cepyme 500. Se han seleccionado 500 empresas de toda España, entre las que hay 15 de la Comunitat, a las que se les está ofreciendo un servicio muy similar al que acabamos de comentar.

Nos acercamos a ellas y entendimos que eran las que reunían las condiciones suficientes para hacer una salida a los mercados con éxito, pues los inversores y fondos piden a las empresas que tengan un determinado tamaño para dedicarles recursos.

Vamos a seguir fomentando los convenios de colaboración con asociaciones empresariales y con los parques científicos y tecnológicos, a los que ya hemos realizado alguna visita. Por ejemplo, en el Parque Científico de la Universidad Miguel Hernández  hemos detectado empresas que serían buenas candidatas para el Mercado Alternativo Bursátil (MAB).

Además, queremos plantear a las empresas un acercamiento a los mercados a través del Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF). Pronto iremos a Elche Parque Empresarial donde hay instalados auténticos pesos pesados empresariales.

– La disrupción tecnológica, que causa tanto temor en el mundo bancario, ¿lo causa también en el bursátil?

– Sin ser un experto, que no lo soy, hoy no parece claro que las nuevas tecnologías vayan a afectar tanto a esta actividad o que faciliten de forma significativa las transacciones tal como hoy las gestionamos. Sí pudiera tener algún recorrido, en la parte relacionada con el registro de operaciones, la tecnología blockchain.

De todas formas, la contratación bursátil y de valores es una actividad basada, en buena medida, en la confianza, y la confianza sólo en una máquina no es suficiente. Siempre habrá alguien que tendrá que certificar una transacción de titularidad, por ejemplo. La tecnología está en constante evolución, desde luego, pero en nuestro caso está todavía en estado muy incipiente.

Perfil y trayectoria

Con 66 años de edad y natural de València, Vicente Olmos es economista por la  Universitat de València, “de la rama de Empresariales y promoción del 78”.
Hizo oposiciones al Ministerio de Hacienda y obtuvo plaza de subinspector. Tras unos años ejerciendo como funcionario y otros como asesor tributario tras solicitar excedencia, “en el 91 empecé a colaborar con Bolsa de Valencia a tiempo parcial”. Pero a partir del 95, tras la llegada a la dirección de Bolsa de Valencia de Francisco Álvarez desde la Bolsa de París, “lo que era una dedicación complementaria a Bolsa de Valencia, se convirtió en mi actividad principal en el área de Administración y Gestión”.
En 2007, creada ya la empresa Bolsas y Mercados Españoles (BME), “me fui a Madrid a trabajar como director de Auditoría Interna. Allí estuve siete años largos”. Y en 2014, cuando se jubilaron Ángel Torre y Manuel Escámez de sus cargos como presidente y consejero delegado, respectivamente, Vicente Olmos volvió a València como presidente de la Sociedad Rectora de Bolsa de Valencia.

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