El precio de la vivienda sube con fuerza en Alboraia y Calp por la falta de oferta
La escasez de oferta, la proximidad a València y el peso de la demanda extranjera extienden el encarecimiento de la vivienda hacia el litoral y los municipios metropolitanos
El encarecimiento de la vivienda ha dejado de ser un fenómeno concentrado en las grandes capitales. Municipios costeros y localidades bien comunicadas con los principales núcleos urbanos están registrando una presión creciente sobre los precios, impulsada por la escasez de oferta, la demanda residencial y, en determinadas zonas, el peso de los compradores extranjeros.
Alboraia, situada junto a València, y Calp, en la Marina Alta alicantina, representan dos caras de este fenómeno. La primera combina su proximidad a la capital con el atractivo residencial de espacios como La Patacona y Port Saplaya. La segunda se encuentra entre los mercados costeros con una mayor presencia de compradores internacionales.
Los datos disponibles apuntan a incrementos de precios superiores al 40% en determinados periodos de comparación y segmentos del mercado de ambos municipios. Aunque estas cifras proceden de indicadores inmobiliarios privados, la tendencia general queda respaldada por las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística (INE), el Colegio de Registradores y el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana.
La Comunitat, por encima de la media española
El Índice de Precios de Vivienda del INE muestra que el precio de la vivienda aumentó un 14,3% interanual en la Comunitat Valenciana durante el primer trimestre de 2026. Este crecimiento superó el 12,9% registrado en el conjunto de España.
La subida autonómica fue también más intensa que la registrada un año antes y confirma la continuidad de un ciclo alcista especialmente pronunciado en la vivienda de segunda mano. En el conjunto nacional, esta modalidad se encareció un 13,5%, frente al incremento del 9,1% de la vivienda nueva, según el Instituto Nacional de Estadística.
La evolución responde a un desequilibrio cada vez más visible entre una demanda que se mantiene elevada y una oferta que no crece al mismo ritmo. La escasez de suelo finalista, el aumento de los costes de construcción, la lentitud de los procedimientos urbanísticos y el reducido volumen de obra nueva limitan la capacidad del mercado para absorber la demanda.
Esta presión se traslada desde València hacia localidades próximas como Alboraia, donde confluyen la cercanía a la capital, la conexión mediante transporte público, la presencia de costa y una disponibilidad limitada de vivienda.
Alboraia, entre la capital y el litoral
La situación de Alboraia resulta especialmente significativa porque el municipio reúne varios mercados residenciales diferentes. Al núcleo urbano tradicional se suman Port Saplaya y La Patacona, dos enclaves litorales con una demanda que incluye compradores de vivienda habitual, segunda residencia e inversores.
Su proximidad a València permite residir fuera de la capital sin renunciar a sus servicios y oportunidades laborales. Esta ventaja ha ganado importancia ante el encarecimiento de los barrios de la ciudad y ha incrementado la competencia por la vivienda disponible en el municipio.
El aumento de precios muestra, además, cómo la presión inmobiliaria supera los límites administrativos de València y se extiende por su entorno metropolitano. Alboraia se convierte así en uno de los ejemplos más claros del desplazamiento de la demanda hacia municipios limítrofes.
Calp y el peso de la demanda extranjera
Calp responde a una dinámica diferente. Su mercado está condicionado por su carácter turístico, la vivienda vacacional y la elevada presencia de compradores internacionales. Esta demanda compite con los residentes por una oferta limitada, especialmente en las zonas próximas al litoral.
El Colegio de Registradores señala que los compradores extranjeros protagonizaron el 31,03% de las compraventas realizadas en la Comunitat Valenciana durante el segundo trimestre de 2026, el segundo porcentaje más elevado de España, solo por detrás de Baleares.
En el conjunto nacional, la participación extranjera alcanzó un máximo histórico del 15,98%, con más de 26.800 operaciones. La concentración de esta demanda en mercados turísticos ayuda a explicar la evolución de municipios como Calp, donde el comprador internacional tiene un peso muy superior al promedio autonómico.
Al mismo tiempo, el precio medio de la vivienda en España alcanzó los 2.487 euros por metro cuadrado en el segundo trimestre, un 9,2% más que un año antes. El Índice de Precios de Vivienda de Ventas Repetidas registró un crecimiento interanual todavía mayor, del 16, %, según el Colegio de Registradores.
Menos operaciones, pero precios más altos
La subida de precios se produce, además, en un contexto de moderación de las compraventas. En España se registraron 167.934 operaciones durante el segundo trimestre de 2026, un 5,7% menos que en los tres primeros meses del año y un 2,3% menos en términos interanuales.
Esta combinación -menos operaciones y precios más elevados- indica que el ajuste del mercado se está produciendo más por la cantidad de viviendas vendidas que por una bajada de precios. La escasez de oferta en las localizaciones con mayor demanda continúa sosteniendo las valoraciones.











