Valencia CF: así financia 322 millones para culminar el Nou Mestalla
El club encadena dos ejercicios con beneficios y reestructura su deuda para completar el estadio, aunque vincula parte de los futuros ingresos del Nou Mestalla al pago de la financiación
El Valencia CF cerró la temporada 2024/25 con 103,7 millones de cifra de negocios, un resultado de explotación positivo de 23,8 millones y 2,2 millones de beneficio antes de impuestos. Al mismo tiempo, ejecutó una refinanciación corporativa de 121,3 millones, canceló un préstamo puente de 65 millones y estructuró 322 millones para completar el Nou Mestalla.
Las cifras dibujan una recuperación, pero también una transformación del riesgo.
El club ya no depende únicamente de los préstamos históricos, las ventas de jugadores y el apoyo directo de Meriton. Ahora dispone de financiación a largo plazo y de un fondo de titulización respaldado por ingresos futuros del nuevo estadio.
La obra se ha reanudado después de más de quince años, con inauguración prevista en 2027. El desafío ya no es encontrar dinero para volver a construir. Es demostrar que el estadio generará suficiente margen para pagar 237 millones en bonos a 28 años, devolver un crédito de 85 millones y permitir que el club vuelva a invertir en el equipo.
La información financiera utilizada en este artículo ha sido ofrecida por Infonif a partir de fuentes oficiales y registrales, y se ha contrastado con las cuentas auditadas aportadas, las últimas cuentas publicadas en la web oficial del Valencia CF y la información corporativa sobre refinanciación y Nou Mestalla.
Tres entregas analizan la historia económica reciente de un club de fútbol histórico bajo los títulos: «Valencia CF: cómo la deuda y el Nou Mestalla llevaron al club a la crisis«, «Peter Lim y el Valencia CF: de la Champions y la Copa a vender plantilla para sostener las cuentas» y «Valencia CF y el Nou Mestalla: 322 millones de nueva financiación para cerrar una crisis que dura más de quince años«.
2021/22: la recuperación económica todavía no había comenzado
La temporada 2021/22 terminó con 104,9 millones de cifra de negocios y 45,9 millones de pérdidas. El resultado fue incluso peor que los 31,2 millones negativos del ejercicio anterior. El patrimonio neto quedó en 8 millones y el fondo de maniobra continuó negativo en 144,4 millones.
Sin embargo, la mejora de la asistencia después de la pandemia no fue suficiente. El Valencia seguía fuera de Europa, dependía en gran medida de televisión y tenía una estructura deportiva que todavía superaba la capacidad ordinaria del negocio.
Además, en ese ejercicio no se produjeron grandes ventas de jugadores comparables a las de 2020/21. El resultado por enajenaciones cayó alrededor de 35 millones. El efecto muestra hasta qué punto las plusvalías habían sostenido años anteriores. Sin ese colchón, la pérdida ordinaria quedó expuesta.
Las ampliaciones de capital repararon patrimonio, no rentabilidad
Para mejorar la situación patrimonial, Meriton capitalizó el préstamo de 38 millones y 5,3 millones de intereses. La operación aumentó capital y prima de emisión en 43,3 millones.
Posteriormente, se planteó capitalizar otro préstamo de 16,5 millones más intereses. También se aprobaron nuevas aportaciones dinerarias.
Estos movimientos permitieron evitar que las pérdidas dejaran al club en una situación societaria insostenible.
Sin embargo, una ampliación de capital no aparece como ingreso en la cuenta de resultados. Aumenta patrimonio y tesorería, pero no convierte la actividad en rentable.
Si un club pierde 40 millones anuales, necesitará nuevas aportaciones o un cambio operativo.
Por eso, junto al capital, el Valencia debía actuar sobre tres variables:
- gasto de personal
- amortización de jugadores
- ingresos recurrentes
CVC aportó financiación, pero no era un beneficio
En diciembre de 2021, el Valencia se adhirió al acuerdo de LaLiga con CVC. El importe máximo individual ascendía a 120,7 millones de euros. A junio de 2022 se habían recibido 34,8 millones y el saldo del préstamo participativo era de 34,3 millones después de amortizaciones.
No se trataba de una subvención ni de un ingreso deportivo. Era financiación participativa vinculada al plan de desarrollo acordado con LaLiga. Parte debía destinarse a infraestructuras y el club preveía aplicar 80 millones a la finalización del nuevo estadio.
El CVC mejoraba la disponibilidad de recursos y el patrimonio computable a determinados efectos, pero generaba compromisos de devolución vinculados a ingresos futuros.
Era una herramienta para financiar transición, no una solución definitiva.
2022/23: el Valencia redujo la pérdida hasta siete millones
Las cuentas de 2022/23 muestran la primera mejora fuerte. El importe neto de la cifra de negocios pasó de 104,9 a 112,7 millones. Los ingresos por abonados se recuperaron hasta 11,2 millones y las retransmisiones aumentaron hasta 75,3 millones. El resultado del ejercicio mejoró desde una pérdida de 45,9 millones hasta siete millones negativos.
También cambió la gestión de plantilla. El valor neto contable de los derechos de jugadores descendió desde 83,6 hasta 64,3 millones. Las altas fueron 14,8 millones, mientras las bajas y transferencias redujeron el coste histórico en 113,7 millones. El club obtuvo 19 millones por ventas y un beneficio de 14,1 millones.
El modelo seguía apoyándose en traspasos, pero el ajuste de gastos permitió acercarse al equilibrio sin una desinversión tan extrema como la de 2020/21.
Además, el flujo de caja operativo, no obstante, fue negativo en 12,1 millones. El club consumió efectivo en la actividad ordinaria antes de inversión y financiación.
Esta diferencia entre resultado y tesorería es fundamental. Perder siete millones no significa haber consumido únicamente siete millones. Las variaciones de cobros, pagos y circulante pueden ampliar o reducir la salida real.
El balance continuaba dependiendo del principio de empresa en funcionamiento
A junio de 2023, el patrimonio neto era de 35,5 millones después de nuevas ampliaciones y capitalizaciones. Sin embargo, el fondo de maniobra seguía siendo negativo en 77,1 millones si se excluía el efecto de determinados activos y pasivos vinculados.
Los auditores mantuvieron un párrafo de énfasis sobre continuidad y destacaron:
pérdidas recurrentes
- dependencia de financiación
- apoyo de Meriton
- incertidumbre sobre el estadio
- necesidad de nuevos ingresos
También llamaron la atención sobre el valor de los activos fiscales y del inmovilizado inmobiliario.
El Valencia CF no estaba en una situación equivalente a la de 2021, pero todavía no podía financiar su crecimiento solo con la actividad ordinaria.
2023/24: el regreso al beneficio no vino de vender más
El ejercicio 2023/24 terminó con un resultado positivo de 168.000 euros. La mejora no se produjo porque los ingresos crecieran de forma generalizada. Los derechos de televisión bajaron 7,6 millones. El elemento clave fue el control de gastos: el coste de personal disminuyó 13,5 millones y el resultado de explotación mejoró 6,3 millones.
La cifra demuestra un cambio de filosofía. Durante años, el Valencia CF intentó equilibrar las cuentas mediante Champions y ventas. En 2023/24 logró acercarse al punto de equilibrio reduciendo estructura.
El beneficio fue mínimo, pero tenía una lectura distinta de los resultados generados por operaciones extraordinarias. La mejora procedía de una base de costes menor.
Aun así, la deuda neta del grupo solo se redujo 13,4 millones y el fondo de maniobra continuaba negativo en 94,3 millones antes de la gran refinanciación posterior. El equilibrio era todavía frágil.
2024/25: el resultado operativo mejora, aunque la cifra de negocios cae
En 2024/25, la cifra de negocios bajó desde 106,9 hasta 103,7 millones. La reducción se debió principalmente a menores derechos televisivos por las clasificaciones deportivas y al reparto asociado al acuerdo CVC.
Sin embargo, el resultado de explotación aumentó desde 16 hasta 23,8 millones. El club consiguió 2,2 millones de beneficio antes de impuestos, consolidando el segundo ejercicio consecutivo con resultado positivo.
La mejora operativa convivió con un aumento de gastos ordinarios sin amortización hasta 114,5 millones, motivado en parte por el coste deportivo, la destitución del cuerpo técnico y las sustituciones por lesiones.
Esto obliga a evitar una conclusión excesivamente optimista. El Valencia ha recuperado beneficio, pero no presenta todavía un margen amplio y estable.
Su rentabilidad depende de mantener disciplina y de que el Nou Mestalla cree nuevas vías de ingresos.
La refinanciación corporativa cambia los vencimientos
Durante 2024/25 se ejecutó una financiación a largo plazo de 121,3 millones y un préstamo puente de 65 millones. El préstamo puente fue cancelado con la financiación del estadio. La operación permitió liquidar deudas financieras corporativas anteriores y liberar gravámenes, incluida la hipoteca sobre Mestalla.
La refinanciación mejora varias cosas:
- alarga vencimientos
- reduce presión de corto plazo
- unifica acreedores
- libera garantías
- aporta liquidez
- facilita financiar el estadio
No obstante, hay que recordar que también generó costes. El gasto financiero de 2024/25 ascendió a 22,4 millones, frente a 17,5 millones el año anterior, debido a cancelaciones y ajustes a valor razonable.
Refinanciar no es gratis. El beneficio está en la estabilidad futura, no necesariamente en el resultado del ejercicio de ejecución.
Los 322 millones del Nou Mestalla
La financiación específica del estadio se estructuró en dos tramos:
- 237 millones de euros en bonos a 28 años
- 85 millones mediante un crédito a cinco años
Los bonos tienen tres años de carencia y un tipo fijo del 5,82%. El crédito aplica Euríbor más 3,5%, aunque durante los dos primeros años de construcción el tipo queda fijado en el 5,545%.
El crédito de 85 millones está previsto que se reembolse con la venta de los terrenos del antiguo Mestalla una vez terminado el nuevo estadio. Esta estructura concentra dos riesgos.
El primero es inmobiliario: que la venta del actual campo se produzca por el importe y en el calendario previstos.
El segundo es operativo: que el nuevo recinto genere suficiente margen para atender los bonos durante 28 años.
Titulizar el estadio significa vender parte de sus flujos futuros
La operación se realiza mediante «Nou Mestalla, Fondo de Titulización». El club utilizará parte de los ingresos futuros del estadio para pagar la deuda. Esos flujos quedan vinculados al fondo y a los tenedores de los bonos.
La estructura se ha definido como financiación sin recurso corporativo, de manera que el endeudamiento descansa sobre el proyecto y no debería comprometer directamente la gestión ordinaria del club.
Sin embargo, «sin recurso» no significa sin coste económico. Si una parte de los ingresos del estadio se dedica al servicio de la deuda, no estará disponible para salarios, fichajes o amortización de deuda corporativa hasta que se cumplan las condiciones pactadas.
El proyecto debe generar un excedente después de:
- gastos de explotación
- mantenimiento
- intereses
- amortización
- reservas y covenants
- devolución del principal
Solo ese excedente podrá financiar realmente el crecimiento deportivo.
El fondo de maniobra mejora, pero el perímetro importa
Con la refinanciación y el fondo de titulización, el capital circulante del grupo a junio de 2025 pasó a ser positivo en 160,2 millones, frente a 94,3 millones negativos un año antes.
La cifra cambia si se excluyen los activos y pasivos del fondo: el fondo de maniobra corporativo continuaba negativo en 19,8 millones, aunque mejoraba en 74,5 millones. La diferencia es esencial.
El dinero del fondo está destinado al estadio y no puede interpretarse como tesorería libre para cualquier uso. La mejora corporativa es significativa, pero menor que la consolidada.
El Valencia CF dispone ahora de liquidez para ejecutar la obra, pero debe separar financieramente el proyecto de la actividad deportiva.
¿Puede el Nou Mestalla triplicar los ingresos del actual estadio?
La viabilidad se apoya en una previsión: los ingresos del nuevo estadio podrían multiplicar por tres los del actual Mestalla.
El recinto tendrá más de 70.000 localidades, cerca de un 10% de hospitality, restauración, ocio, eventos y explotación premium. El estudio de viabilidad fue realizado por CSL, consultora de Legends.
La lógica existe. Mestalla tiene limitaciones importantes para monetizar hospitalidad y actividad no ligada al partido. Pero el análisis debe distinguir ingreso bruto y margen.
Un estadio puede facturar mucho más y también asumir:
- costes de operación
- personal
- seguridad
- mantenimiento
- energía
- comercialización
- reparto con operadores
- inversiones periódicas
La prueba no será si el estadio triplica ventas, sino cuánto flujo de caja libre conserva después de pagar la deuda.
El Valencia ha cambiado una crisis de corto plazo por una obligación de largo plazo
La fotografía actual es mucho más estable que la de 2021. El club ha reducido el coste deportivo, recuperado beneficio, capitalizado préstamos y eliminado parte de las antiguas garantías. Además, ha asegurado financiación para terminar una obra detenida desde 2009.
Pero el riesgo no ha desaparecido. Ha cambiado de forma. Antes, el Valencia dependía de:
- Meriton
- ventas de jugadores
- derechos televisivos pignorados
- refinanciaciones frecuentes
- pagos aplazados
Ahora dependerá de:
- completar el estadio en plazo
- vender el terreno de Mestalla
- obtener los ingresos premium previstos
- atender bonos durante 28 años
- conservar disciplina deportiva
La deuda de largo plazo es más compatible con un activo que producirá ingresos durante décadas. Es una estructura mejor que financiar una obra de estadio con vencimientos cortos. Pero sigue siendo deuda.
El Nou Mestalla debe hacer lo que los fichajes no pudieron
Durante años, el Valencia intentó crecer mediante plantilla. Los buenos jugadores debían llevar al club a Europa y Europa debía financiar nuevos jugadores.
El modelo era circular y volátil. El Nou Mestalla pretende introducir una fuente más estable: ingresos independientes de una clasificación concreta. Hospitality, restauración y eventos pueden producir recursos incluso cuando el equipo no disputa Champions.
Esa es la oportunidad. También es la última gran prueba de Meriton. Después de ampliaciones, capitalizaciones, pérdidas, ventas y quince años de obra paralizada, la propiedad ha conseguido financiar la finalización.
El juicio financiero no debe hacerse cuando se coloca una nueva grada ni cuando se inaugura el estadio. Debe hacerse varios ejercicios después, cuando sea posible medir:
- ingreso incremental
- EBITDA del recinto
- flujo de caja operativo
- servicio anual de la deuda
- inversión de mantenimiento
- excedente para la plantilla
Hasta entonces, el Valencia CF habrá resuelto la financiación, pero no todavía el retorno.
La conclusión de la serie de estas tres entregas es clara: el club ha sobrevivido vendiendo jugadores, capitalizando deuda y aplazando el estadio. Ahora necesita que el estadio revierta esa historia.
El Nou Mestalla no puede ser únicamente la obra que cierre una deuda emocional de quince años. Tiene que convertirse en el activo que permita al Valencia dejar de vender futuro deportivo para pagar su pasado financiero.
Rafa DasíGraduado en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera, con especialización en información económica y financiera del tejido empresarial valenciano. Encargado del contenido diario y de la gestión de las distintas plataformas de Economía 3, así como presentador del pódcast Las 5 claves.










