Las premiadas de Mujeres al Timón enseñan a liderar sin perder el rumbo
El Club Náutico de Valencia se convirtió en escenario de liderazgo, talento y resiliencia con la tercera edición de los Premios Mujeres al Timón, impulsados por la Fundación Mujeres al Timón y Economía 3. La cita, pensada como una regata entre ocho embarcaciones formadas por empresarias y directivas de la Comunitat Valenciana, tuvo que reescribirse: la mala mar y el oleaje obligaron a adaptar el programa previsto, aunque las participantes sí salieron al agua y vivieron la experiencia hasta el final.
Trabajo en equipo, comunicación bajo presión, capacidad de adaptación y toma de decisiones ágiles fueron las competencias que se pusieron a prueba esa mañana. Al término de la jornada, los ocho equipos eligieron mediante votación a una compañera de cada embarcación, en un ejercicio de reconocimiento entre iguales que reforzó el espíritu de la iniciativa.
Ana Carrascosa (Ibercaja) fue la elegida en Brisa Imperial; Lidia Navarro (Manc Recyclapast), en Aura Boreal; Monica Blesa (Caixa Popular), en Levante Azul; Nuria Castellar (Claire Joster), en Aquillón; Cristina Trilles (Vortex Coworking), en Velaris; y Mayte Carvajal fue proclamada por sus compañeras en Sirocco. Carmen Marco (Grant Thornton), en Costa Sirena; y Amalia Capilla (Miramoon Pharma), en Marea.
Todas ellas coinciden en algo: lo que comenzó como una competición náutica terminó siendo una metáfora de cómo se lidera cuando el entorno no acompaña.
Red ante la adversidad: Brisa Imperial
Ana Carrascosa, de Ibercaja, reconoce que la jornada no fue fácil para ella. El mareo la acompañó buena parte de la travesía, pero asegura que en ningún momento se sintió sola. «Agradezco mucho a mis compañeras de equipo, que me cuidaron y acompañaron en todo momento«, afirma.
De esa experiencia extrae una reflexión que, dice, también es aplicable al ámbito profesional. «La verdadera competición no es contra quienes te rodean, sino contra una misma. No se trata de ganar a tu equipo, sino de superar tu mejor versión, trabajar tus debilidades y prepararte para conseguir el mejor resultado posible dentro de tus capacidades. Rodearte de gente que te apoye y te impulse es lo que te permite desarrollar todo tu potencial», explica.
Carrascosa, sin experiencia previa en navegación, se queda con la coordinación que exige una embarcación para funcionar. «Cada persona cumple un papel, y cualquier maniobra depende del trabajo conjunto. Es una metáfora perfecta de lo que ocurre en las empresas y en los equipos de trabajo», asegura.
Desde su puesto en el sector financiero, sostiene que la incertidumbre se gestiona igual en el mar que en los mercados: «Manteniendo la calma, analizando la situación y adaptándote con rapidez, sin perder de vista el objetivo final».
Un trabajo compartido: Levante Azul
Mónica Blesa, de Caixa Popular, recibió el reconocimiento de sus compañeras con ilusión y también con sorpresa. «En ningún momento pensé en liderar de una forma concreta; mi prioridad fue aportar lo mejor de mí misma y ayudar al equipo en lo que hiciera falta para que la experiencia fuera positiva para todas. Por eso prefiero hablar de un trabajo compartido más que de un liderazgo individual: cada una tuvo un papel importante, y que sean mis propias compañeras quienes lo valoren es lo que hace este premio aún más especial», afirma.
Blesa se reconoce en la actitud de salir al agua a pesar del oleaje. «En el ámbito financiero nos encontramos con frecuencia escenarios cambiantes que exigen capacidad de adaptación, toma de decisiones ágil y serenidad ante la incertidumbre. Mantener el foco y confiar en tu criterio y en el del equipo es la manera de transformar los imprevistos en aprendizaje», explica.
De la jornada se lleva, sobre todo, la conexión generada con sus compañeras de equipo. «En un contexto tan distinto al habitual se ponen en valor habilidades como la comunicación, la empatía y la capacidad de apoyarte en los demás. Cuando las condiciones empeoraron, el ambiente evolucionó de forma natural hacia una mayor colaboración, y cada una asumió su papel con responsabilidad y confianza mutua», recuerda. Sobre el compromiso de Caixa Popular con el liderazgo femenino, Blesa lo vive «con orgullo y responsabilidad: no se trata de impulsar iniciativas puntuales, sino de integrar esa visión en la cultura corporativa y generar espacios donde las mujeres puedan crecer y asumir posiciones de liderazgo», asegura.
Empatía y escucha: Aquillón
En Aquillón, el equipo más reducido jugó a favor de Nuria Castellar, de Claire Joster. «Al ser un equipo más pequeño, fue más fácil conectar. Desde el primer momento hubo mucha cercanía, comunicación y apoyo entre todas», cuenta.
Desde su experiencia en selección y gestión del talento, Castellar define el liderazgo femenino con una frase: «Tiene mucho que ver con la empatía, la escucha y el saber construir equipo; busca resultados, pero sin perder de vista a las personas». Sobre el perfil más demandado en el mercado actual, explica: «Se buscan perfiles muy completos: personas con visión estratégica, pero también con mucha inteligencia emocional. Líderes capaces de adaptarse, de gestionar el cambio y de crear entornos de trabajo donde la gente pueda dar lo mejor de sí. Se valoran por encima de todo las competencias y la adaptación a los cambios constantes».
A nivel emocional, reconoce que «salir de la zona de confort siempre cuesta un poco, pero precisamente ahí está el valor de la experiencia: en retarte y darte cuenta de todo lo que eres capaz de hacer». Sobre el estado del mar, admite que «daba un poco de respeto, pero me sentía muy segura con el patrón al lado». De la experiencia se lleva «aprendizaje, confianza y, sobre todo, conexiones muy reales» con mujeres en su mismo estatus profesional. Por eso lanza un mensaje claro a las empresas que todavía no apuestan por visibilizar el talento femenino: «Es una oportunidad que no deberían dejar pasar. Apostar por el talento femenino no es solo hacer lo correcto, también es una decisión inteligente para el negocio. La diversidad suma, en todos los sentidos», concluye.
Del coworing al mar: Velaris
Cristina Trilles, de Vortex Coworking, encontró en la jornada un paralelismo directo con su día a día profesional. «La jornada me recordó mucho a lo que ocurre en un entorno de oficinas flexibles. En ambos casos conviven personas y empresas con perfiles muy diferentes que comparten algo en común; en el caso de Vortex es el espacio. Esta diversidad es enriquecedora, pero también conlleva retos. Para que las cosas funcionen, es fundamental la comunicación, el sentimiento de comunidad y la flexibilidad para adaptarse unos a otros», explica.
Sobre qué valoran las mujeres de otras mujeres en momentos de presión, Trilles lo tiene claro: «Valoramos especialmente a las personas que son capaces de transmitir confianza cuando las cosas se complican. En esos momentos de presión es fácil centrarse en las propias preocupaciones u objetivos, pero lo que realmente marca la diferencia es la capacidad de pensar en el equipo, escuchar y ayudar a que cada persona aporte lo mejor de sí misma». Y añade: «Vi muchas muestras de colaboración, comunicación y compañeras apoyándose unas a otras. Me llamó especialmente la atención que, a pesar de la meteorología, predominaron el buen humor y las risas por encima del estrés o los gritos».
El momento de mayor exigencia en su trayectoria llegó durante la pandemia, cuando Vortex apenas llevaba dos años de trayectoria y acababan de abrir su segunda ubicación. «Aquella etapa me enseñó que la resiliencia no consiste solo en resistir, sino también en saber adaptarse y mantener el foco en el largo plazo, a pesar de la incertidumbre y el miedo», recuerda.
El valor de pedir lo que mereces: Costa Sirena
En Costa Sirena, sus compañeras eligieron a Carmen Marco, de Grant Thornton. Sobre qué pudieron ver en ella ese día, lo deja en duda con humildad: «No sabría decirlo con certeza. Quizá fue, simplemente, que estuve ahí a pesar de las condiciones. El mar estaba complicado ese día, y a veces ya solo eso, no echarse atrás, vale más que cualquier otra cosa». Recibir el premio, asegura, «es algo que se valora especialmente» después de un día compartido en esas circunstancias.
Marco traslada directamente la cultura de su firma a lo vivido en el barco. «En nuestro trabajo, igual que en una regata con mala mar, las condiciones cambian, la información que tienes nunca es completa y las decisiones hay que tomarlas en el momento, sin tiempo para deliberar eternamente», explica. «Lo que aprendes en un entorno como el de Grant Thornton es a no perder la cabeza cuando todo se mueve. A confiar en el equipo, a saber delegar, a entender que cada persona aporta algo distinto y que el resultado depende de que cada una esté en su sitio haciendo lo que sabe hacer». Y añade: «La diferencia entre salir adelante o no la marcan los pequeños detalles. Eso lo llevas dentro y aparece de forma natural cuando la situación lo requiere».
Sobre la toma de decisiones bajo presión, Marco encuentra paralelismos claros entre el barco y su trabajo diario. «En el barco, igual que en una operación o en una crisis empresarial, no tienes toda la información, el tiempo es limitado y las decisiones tienen consecuencias inmediatas. No te puedes permitir el lujo de la duda eterna», afirma. «Decidir mal a tiempo suele ser mejor que decidir perfecto demasiado tarde. Se puede rectificar sobre la marcha si la primera decisión no fue la correcta, pero paralizarse no es una opción», sostiene.
La pasión vence al miedo: Sirocco
En Sirocco, Mayte Carvajal fue proclamada directamente por sus compañeras de embarcación. Para ella, «ninguna se quedó en tierra a pesar de la incertidumbre que generaba el cambio de planes, y eso, defiende, ya es en sí mismo una muestra de compromiso con el equipo», defiende.
Carvajal encuentra en la vela una metáfora directa del liderazgo: «el mar recuerda que no todo depende de una misma, y liderar consiste en leer el contexto y tomar decisiones, no en luchar contra las circunstancias sino en aprovecharlas».
El momento en que las olas impidieron ver a la embarcación que tenían delante fue, para ella, el punto en que el grupo dejó de ser un conjunto de desconocidas: «el mal tiempo las retó y eso aceleró la conexión entre todas«.
Carvajal se identifica plenamente con el concepto de talento sénior, no solo por edad sino por recorrido: la experiencia aporta visión, criterio y la capacidad de relativizar, porque no todas las tormentas generan una crisis si se sabe aprovecharlas. Si tuviera que resumir en una frase lo que aprendió esa mañana, sería que la pasión vence miedos y barreras: cuando algo apasiona, dice, la falta de experiencia no detiene, sino que empuja a superarse y aprender, aunque sea a la fuerza.
Una edición con propósito
Más allá de la competición, la cita renovó el compromiso de la Fundación con la Casa Ronald McDonald de Valencia, entidad que ofrece alojamiento gratuito a familias con hijos hospitalizados que deben desplazarse a la ciudad para continuar tratamientos médicos. Con trece años de trayectoria, la entidad ha atendido ya a más de 1.900 familias.
La clausura del acto corrió a cargo de Susana Camarero, vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad de la Generalitat Valenciana, quien trazó un paralelismo entre la jornada vivida y el liderazgo femenino del día a día: liderar una empresa, un proyecto o un equipo exige visión, valentía y capacidad de reacción, las mismas cualidades que demostraron las participantes al decidir salir al agua pese a la mala mar. Como resumió la propia Elisa Valero, presidenta de la Fundación, al cierre del acto: cuando las mujeres toman el timón, el rumbo cambia.
Ana SánchezRedactora licenciada en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera con más de tres años de experiencia en diferentes áreas y medios de comunicación de la Comunidad Valenciana.











