F. Sampedro: «Europa no atraviesa otra crisis, sino un cambio de época»
El secretario de Estado para la Unión Europea reclama más autonomía estratégica, inversión común y capacidad de decisión ante la presión de Estados Unidos y China, los conflictos internacionales y el avance de los movimientos antieuropeístas
«Europa no está atravesando una nueva crisis. Estamos asistiendo a un cambio de época». Con esta advertencia, el secretario de Estado para la Unión Europea, Fernando Sampedro, ha defendido la necesidad de construir una UE más integrada, competitiva y autónoma ante el aumento de las tensiones geopolíticas, las dependencias estratégicas y el crecimiento de los movimientos antieuropeístas.
Sampedro ha participado en la presentación del Informe sobre el Estado de la Unión Europea 2026, elaborado por la Fundación Alternativas bajo el título La Unión ante tiempos de incertidumbre.
El documento analiza los principales desafíos que afronta el proyecto comunitario, desde su posición frente a Estados Unidos y China hasta la competitividad industrial, la defensa, la inmigración, el Estado de derecho y la carrera tecnológica.
Durante su intervención, el secretario de Estado ha señalado que la inestabilidad en Oriente Próximo demuestra que la seguridad europea no termina en sus fronteras. A ello se suman las tensiones comerciales, la dependencia de materias primas y el avance de discursos políticos que cuestionan los propios fundamentos de la Unión.
«El proyecto europeo está siendo amenazado desde dentro y desde fuera», ha advertido. Frente a este escenario, Sampedro ha organizado su propuesta para el futuro de Europa alrededor de seis grandes bloques: autonomía estratégica, competitividad, seguridad, valores, atención al sur y ampliación.
Una Europa con mayor soberanía estratégica
El primer reto señalado por Sampedro es avanzar hacia una mayor soberanía estratégica. Europa, ha explicado, debe prepararse para actuar en un mundo «más incierto y hostil», reduciendo aquellas dependencias que limitan su capacidad de decisión.
Esta soberanía no significa aislarse o dejar de comerciar con el resto del mundo. El objetivo es diversificar los proveedores de energía, materias primas, tecnología y otros productos estratégicos para evitar una dependencia excesiva de un solo país.
«La soberanía estratégica consiste en tener capacidad para decidir con quién comerciar y decidir sobre nuestro futuro», ha resumido.
El secretario de Estado ha defendido una Europa con mayor autonomía energética y capacidad para movilizar el capital necesario para financiar su transformación. También ha insistido en que ningún Estado miembro puede competir por separado con las capacidades económicas, comerciales y tecnológicas de Estados Unidos o China.
La soberanía europea debe ser, por tanto, compartida e interdependiente. Para ejercerla, la UE necesita adoptar decisiones de una forma más ágil y eficaz, especialmente cuando debe responder a amenazas económicas o crisis internacionales.
Sampedro ha reclamado llevar a la práctica las propuestas planteadas en los informes de Enrico Letta y Mario Draghi sobre el mercado único y la competitividad. Considera que la Unión ya dispone de diagnósticos suficientes y que ha llegado el momento de ejecutarlos.
Competitividad, inversión y energía
El segundo gran bloque es la competitividad, una de las prioridades del actual mandato de la Comisión Europea presidida por Ursula von der Leyen.
Para Sampedro, Europa necesita impulsar y movilizar inversiones a gran escala si quiere competir en sectores como la inteligencia artificial, los semiconductores, las baterías, la energía o las tecnologías limpias.
El mercado único ha sido uno de los principales motores económicos del proyecto europeo, pero continúa fragmentado en ámbitos como los servicios, las telecomunicaciones, la energía y los mercados de capitales. El secretario de Estado ha pedido avanzar hacia una verdadera integración que permita a las empresas crecer, financiarse y operar en todo el territorio comunitario con menos barreras.
España, a su juicio, está especialmente bien situada en la transición energética. Su disponibilidad de energías renovables puede convertirse en una ventaja para atraer industria, centros tecnológicos y grandes instalaciones productivas, incluidas las gigafactorías.
No obstante, ha advertido de que esta estrategia necesita recursos suficientes. «No podemos hacer más con menos», ha afirmado al referirse al próximo marco financiero plurianual de la Unión Europea.
El debate presupuestario se produce en un momento en el que algunos Estados miembros no quieren aumentar su contribución. España defiende estudiar nuevas vías de financiación, entre ellas el desarrollo de recursos propios europeos y la emisión conjunta de deuda.
Durante la presentación del informe, el vicepresidente ejecutivo de la Fundación Alternativas, Diego López Garrido, también ha defendido una ampliación del presupuesto comunitario y un uso más decidido de los eurobonos para responder a los nuevos desafíos.
López Garrido puso además sobre la mesa una de las grandes paradojas de la UE: su considerable peso económico no se traduce en un poder político equivalente. Aunque Europa podría perder participación en el PIB mundial durante los próximos años, concentra aproximadamente la mitad del gasto social del planeta, según ha destacado durante su intervención.
Vivienda y precariedad como problemas europeos
La competitividad no puede medirse únicamente a través de la producción industrial o del desarrollo tecnológico. Sampedro ha señalado que la Comisión Europea ya reconoce el acceso a la vivienda como una «verdadera crisis social» que requiere una respuesta comunitaria.
El problema afecta especialmente a los jóvenes y a las familias que viven en las principales ciudades europeas, donde el precio de la vivienda ha avanzado en muchos casos por encima de los salarios.
El secretario de Estado también ha situado la precariedad laboral entre los asuntos que la Unión debe abordar. La prosperidad europea, ha defendido, debe sostenerse sobre su modelo social y no puede limitarse a una mejora de los indicadores macroeconómicos.
España cumple en 2026 cuarenta años desde su incorporación a las entonces Comunidades Europeas. Sampedro ha vinculado esa adhesión con el proceso de modernización económica y social vivido por el país.
El mercado interior, los fondos europeos y las políticas comunitarias han actuado, según ha indicado, como motores de transformación. Durante estas cuatro décadas, España ha ampliado su Estado del bienestar y varias generaciones han crecido considerando Europa como una parte natural de su vida cotidiana.
«Cuando Europa avanza, España avanza con ella», ha corroborado.
Una comunidad europea de defensa
El tercer bloque de la intervención ha estado dedicado a la seguridad y la defensa. Para Sampedro, la prosperidad europea no puede garantizarse sin capacidad para protegerla.
La guerra en Ucrania, los conflictos en Oriente Próximo y las amenazas sobre infraestructuras, rutas comerciales y suministros estratégicos han obligado a la UE a replantearse su papel en materia de defensa.
Entre las opciones que deben estudiarse, el secretario de Estado ha mencionado la creación de una comunidad europea de defensa. La iniciativa permitiría coordinar mejor las capacidades de los Estados miembros y determinar qué inversiones, equipamientos y recursos pueden desarrollarse conjuntamente.
Sampedro ha asumido que Europa tendrá que incrementar su esfuerzo en defensa, pero considera fundamental que ese aumento se realice de manera coordinada.
El objetivo no debe consistir únicamente en gastar más, sino en evitar duplicidades, mejorar la interoperabilidad y generar capacidades europeas compartidas. También ha reclamado mecanismos más ágiles en política exterior y de seguridad para que la Unión pueda responder con mayor rapidez a las crisis internacionales.
Derechos humanos frente al avance del populismo
El cuarto bloque se refiere a los valores y principios sobre los que se construyó la Unión. Sampedro ha advertido de los retrocesos registrados en materia de derechos y del crecimiento de formaciones que cuestionan la integración europea.
El propio informe de la Fundación Alternativas analiza el ascenso de los partidos de extrema derecha y su influencia sobre la toma de decisiones comunitaria.
Diego López Garrido ha señalado que el crecimiento de estas fuerzas está dificultando el avance de la integración. También ha advertido de la importancia de las próximas citas electorales en grandes Estados miembros, entre ellos España.
Sampedro ha defendido el papel de España como país comprometido con los derechos humanos y con una política exterior basada en los valores europeos.
«En un mundo inestable, la disyuntiva es el orden o el desorden, la paz o la guerra», ha afirmado. Los europeos, ha añadido, no pueden renunciar al derecho y a la paz que han permitido alcanzar los actuales niveles de libertad y bienestar.
Una Europa geopolítica que también mire al sur
El quinto bloque se centra en la dimensión mediterránea. Sampedro ha recordado que España ha apoyado a los socios de Europa oriental desde el inicio de la guerra de Ucrania, pero ha reclamado que la Unión preste una atención equivalente a su frontera sur.
«Nosotros también somos frontera de la Unión Europea. El Mediterráneo forma parte de nuestra seguridad integral», ha subrayado.
España defiende una política europea capaz de gestionar eficazmente tanto las fronteras orientales como las meridionales. La inestabilidad en el norte de África, los movimientos migratorios y los conflictos de Oriente Próximo tienen consecuencias directas sobre la seguridad, la economía y la cohesión social de Europa.
Esta mirada al sur obliga a reforzar la cooperación política y económica con los países vecinos, además de desarrollar una gestión ordenada y común de las fronteras.
La ampliación como necesidad geopolítica
La ampliación constituye el sexto eje planteado por el secretario de Estado. Durante años fue considerada principalmente como una política interna de la Unión, pero la nueva situación internacional le ha otorgado una dimensión claramente geopolítica.
El número de países candidatos demuestra, según Sampedro, la vigencia del modelo europeo como espacio de democracia, derechos y libertades.
España apoya el avance de los Balcanes occidentales, Ucrania y Moldavia hacia la adhesión. Para el secretario de Estado, incorporar nuevos miembros permitiría ampliar el espacio europeo de estabilidad en un momento marcado por la rivalidad entre grandes potencias.
«La ampliación de la Unión Europea -ha incidido- constituye una necesidad geopolítica».
Una UE más amplia también exigirá reformas internas. Europa tendrá que revisar su proceso de toma de decisiones, su presupuesto y el funcionamiento de sus instituciones para evitar que el aumento de miembros reduzca su capacidad de actuación.
El secretario de Estado ha concluido reclamando una Europa más fuerte, libre y autónoma que pueda garantizar la prosperidad y mantener una sociedad abierta. En su opinión, el proyecto comunitario ha demostrado que puede avanzar precisamente en los momentos de mayor dificultad.
Para las generaciones más jóvenes, Europa forma parte de la normalidad en la que han crecido. Sin embargo, Sampedro ha advertido de que la paz, los derechos y la democracia no están garantizados y necesitan compromiso y voluntad política.
«Más Europa significa más prosperidad, más democracia y más capacidad para decidir sobre nuestro futuro», ha concluido.
Gemma JimenoLicenciada en CC de la Información por la Universidad del País Vasco, Gemma Jimeno se incorporó a ECO3 Multimedia, S.A., en 1998 como Redactora y ha participado activamente en el desarrollo de diferentes líneas de negocio. Desde hace años desempeña las funciones de Editora de los contenidos informativos, de los diferentes productos editoriales de E3 Media.












