España vende más fuera, pero compra todavía más: el déficit comercial supera los 32.700 millones hasta junio
España ha cerrado el primer semestre de este año con récord de exportaciones, pero las compras al exterior crecieron más del doble.
El déficit comercial es uno de los grandes termómetros de la economía española: refleja cuánto compra el país al resto del mundo frente a lo que consigue venderle. Aparece cuando la balanza se inclina del lado de las importaciones, es decir, cuando por las aduanas entra más de lo que sale. No es una cifra que hable de quiebra ni de deuda, sino la fotografía de un desequilibrio: España lleva años comprando fuera más de lo que vende, y en el arranque de 2026 esa brecha no solo se mantiene abierta, sino que se ensancha a un ritmo que conviene mirar de cerca.
Un déficit que crece un 30% en seis meses
Entre enero y junio, las exportaciones españolas de bienes sumaron 201.134 millones de euros, un 2% más que en el mismo periodo de 2025. Las importaciones, en cambio, avanzaron un 5,2%, hasta 233.915 millones. Esa distancia entre lo que crece la venta y lo que crece la compra elevó el déficit comercial hasta 32.781 millones, frente a los 25.113 millones del primer semestre del año pasado: un aumento del 30,5%. La tasa de cobertura —el porcentaje de importaciones que las exportaciones alcanzan a financiar— retrocedió del 88,7% al 86%.
El desfase se agudizó en el mes de junio: las importaciones se dispararon un 15,7% y el déficit mensual, de 7.687 millones, más que duplicó el de junio de 2025 (3.588 millones).
La verdadera historia no es la energía
El déficit energético sigue siendo el más abultado en términos absolutos: 17.558 millones en el semestre. Pero apenas creció un 7,5% respecto al año anterior (16.337 millones). El verdadero motor del deterioro está en el comercio no energético, cuyo saldo negativo casi se duplicó, al pasar de 8.776 a 15.223 millones, un salto del 73,5%.
Dicho de otro modo: de los 7.668 millones en que empeoró el déficit total, más del 80% procede de los bienes no energéticos. La factura energética pesa, pero esta vez el desequilibrio lo explican sobre todo la maquinaria, los automóviles y la química.
¿Qué compra España?
El capítulo que más importa España son los bienes de equipo: 55.256 millones en el semestre, casi una cuarta parte de todas las compras exteriores (23,6% del total), con un alza del 7,9%. Dentro de esta partida crecen con fuerza los equipos de oficina y telecomunicaciones (+10,8%) y la maquinaria para la industria (+10,3%). Le siguen la energía (31.675 millones, +13,6%) y el sector del automóvil (26.131 millones, +11,1%), donde las importaciones de coches y motos se dispararon un 16,5%. Estos tres capítulos aportan la mayor parte del empuje importador.
En sentido contrario, los productos químicos —el segundo mayor importador, con 36.045 millones— aliviaron el desequilibrio: sus compras cayeron un 4%, arrastradas por los medicamentos. Sin ese descenso, el déficit habría sido aún mayor.
China, el gran desequilibrio
Por origen, Asia concentra buena parte del deterioro. Las importaciones procedentes de China alcanzaron 26.600 millones (+10,1%) y dejaron un saldo negativo de 22.600 millones, con diferencia el mayor déficit bilateral de España. A distancia le siguen los desequilibrios con Estados Unidos (-6.698 millones, pese a que sus ventas a España cayeron un 3,2%) y Alemania (-4.639 millones). Frente a estos números, España mantiene superávit con socios como Reino Unido (+6.801 millones), Portugal (+9.514 millones) y Francia (+9.461 millones).
La Comunitat pasa de superávit a déficit
El patrón nacional se reproduce —y se agrava— en la Comunitat Valenciana. La región exportó 20.180 millones en el semestre (+5%) e importó 20.961 millones (+11%), de modo que su balanza comercial pasó de un superávit de 352 millones en 2025 a un déficit de 780 millones en 2026. La Comunitat aporta el 10% de las exportaciones españolas y el 9% de las importaciones.
Por sectores, la alimentación, bebidas y tabaco mantiene a la región en positivo, con un superávit de 1.979 millones y ventas por 5.144 millones. Pero el tirón de las compras de bienes de equipo (+18,8%, hasta 4.517 millones) y de productos químicos (+21%, hasta 3.016 millones) inclinó la balanza hacia el número rojo.
Valencia tira de las importaciones: Castellón y Alicante aguantan
El desequilibrio se concentra en la provincia de Valencia, que importó 14.238 millones (+12,8%) frente a los 11.448 millones que exportó (+6,7%). Su déficit se amplió así hasta 2.790 millones, desde los 1.898 de un año antes. Castellón y Alicante, en cambio, siguen en superávit: la provincia castellonense cerró el semestre con un saldo positivo de 1.452 millones, sostenido por el azulejo —las semimanufacturas no químicas dejaron un superávit de 1.477 millones—, y Alicante con 559 millones. Ambas, eso sí, redujeron su excedente respecto a 2025.
Ana SánchezRedactora licenciada en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera con más de tres años de experiencia en diferentes áreas y medios de comunicación de la Comunidad Valenciana.






