Maite Antón (AEFA): «Alicante tiene un germen extraordinario de emprendimiento»
La asociación alicantina reúne a diferentes generaciones que se dan la mano para asegurar la continuidad de sus empresas, el arraigo al territorio y el empleo de miles de personas.
De izquierda a derecha, José Juan Fornés, vicepresidente; Maite Antón, presidenta, y Ángeles Serna, vicepresidenta de AEFA
En la Asociación de la Empresa Familiar de la provincia de Alicante (AEFA) late algo más que economía: late familia. La asociación reúne a generaciones que se dan la mano para asegurar la continuidad de sus empresas, el arraigo al territorio y el empleo de miles de personas.
Aquí el relevo no es solo fiscal o jurídico; es educación, valores compartidos y orgullo de pertenencia. AEFA acompaña, forma y representa, actuando como puente entre la tradición que sostiene y la innovación que impulsa. En sus historias se mezclan legado y futuro con un propósito claro: que cada proyecto familiar perdure y siga haciendo mejor a su comunidad. Hablamos con Maite Antón, presidenta de AEFA.
Así nació AEFA
– Empecemos por el principio. Para quien no conozca AEFA, ¿cuáles son vuestras primeras prioridades estratégicas y cómo ayudáis a los asociados?
AEFA es la Asociación de la Empresa Familiar de la Provincia de Alicante. La historia de la asociación explica muy bien su propósito y su labor para favorecer el entorno en el que vivimos. En 1992, se crea el Instituto de la Empresa Familiar (IEF) porque hasta entonces no existía ninguna institución que reconociese las singularidades de las empresas familiares. Los datos sobre su peso e importancia eran, en gran medida, proyecciones de empresas cotizadas o traslaciones de datos de otros países.

Maite Antón, presidenta de AEFA. Fotografía: Nala Estudio
– En 1992, ¿cuál era la situación?
Se empezaba a ver el desafío del relevo generacional. Grandes empresas de Madrid y Barcelona se dieron cuenta de que, llegado el traspaso, los impuestos hacían inviable la continuidad. Entonces, se reunieron y crearon el IEF. En aquel entonces expusieron la situación al Gobierno central y este entendió que la desaparición de esas empresas tendría efectos catastróficos en la economía y en la sociedad. Se creó la exención en el momento del traslado generacional: no te ahorras impuestos, simplemente, si continúas con la empresa, no pagas por el traspaso a la siguiente generación.
A raíz de ello, el IEF entendió que la continuidad no era solo un problema fiscal, sino también de formación de los miembros de la familia y de concienciación sobre la importancia del relevo.
Entre los primeros 100 miembros del IEF, estaba Manuel Peláez Castillo, que fue un visionario al proponer trasladar esa formación a los distintos territorios: propuso crear asociaciones territoriales. Al principio, hubo resistencia, pero su persistencia lo hizo posible.
En 1995, se creó AEFA. Fue la primera territorial y, por eso, la única de carácter provincial; después, el resto se fueron constituyendo a nivel autonómico o regional. Siempre he pensado que esto es una muestra del carácter emprendedor y visionario de nuestra provincia.
Desde su constitución, AEFA tiene tres funciones básicas. La primera: fomentar que las empresas familiares perduren en el tiempo, crezcan y aporten a su entorno, centrándonos especialmente en el momento delicado del traspaso generacional. Para ello, ofrecemos formación extensa y variada.
La segunda: ser la voz y representación de las empresas familiares ante las administraciones. Dependemos de las normas para desarrollar la actividad y nos gusta subrayar que AEFA no representa solo a sus asociados, sino a todas las empresas familiares. Ante administraciones autonómicas o locales, defendemos al conjunto, porque no todas tienen capacidad de tener voz directa.
La tercera: mostrar a la sociedad qué es la empresa familiar. A veces, seguimos anclados en ideas de siglos pasados sobre una supuesta lucha entre empresario y trabajador. En todas las empresas familiares que conozco, los empresarios son familias con una idea, una responsabilidad y la conciencia de que la empresa son todas las personas que la integran. Si el proyecto sale adelante, es bueno para todos; si no, es malo para todos también. Debemos abandonar prejuicios y pensar con mente abierta: ¿cuál es mi responsabilidad aquí y cómo puedo, desde lo individual y lo colectivo, mejorar la organización?

Fotografía: Nala Estudio
El valor de la empresa familiar
– ¿Por qué las empresas familiares son tan relevantes?
En 2015, se hizo un estudio global a través de las cátedras de empresa familiar de toda España para conocer, con datos propios, el peso de la empresa familiar. Ese estudio se ha actualizado recientemente. Los resultados son contundentes: en la Comunitat Valenciana y en la provincia de Alicante, alrededor del 94% de las empresas son familiares; en el conjunto de España, alrededor del 92%. En nuestra provincia, las empresas familiares sostienen más del 8 % del empleo privado y más del 80% del tejido productivo.
Más allá de lo cuantitativo, lo cualitativo es esencial. La empresa familiar aspira a continuar en el tiempo, generación tras generación, lo que da visión de largo plazo. Eso implica cuidar el entorno: si pretendes estar aquí la próxima generación, debes preservarlo. La sostenibilidad, tan en boga ahora, la practican de forma natural las empresas familiares desde sus inicios.
También destaca el arraigo al territorio, que frena la despoblación. Nuestra provincia no está centralizada en una capital. Hay dos grandes núcleos y muchísimas ciudades relevantes con sectores económicos muy diversos. Es la única en España que, de los 88 CNAE existentes, está representada en 84 con empresas de renombre, lo que representa una enorme dispersión sectorial y geográfica. Ciudades como Villajoyosa, con el chocolate, o Castalla con la industria del mueble, muestran cómo el arraigo empresarial afianza el arraigo de las personas.
La responsabilidad social corporativa es otra constante. Recuerdo cuando, hace 20 años, a lo que siempre se había hecho –ayudar a equipos, asociaciones, proyectos culturales o sociales– se le puso ese nombre. Para muchas empresas familiares es algo natural.
La mayor función social de la empresa familiar es el empleo: cada persona con un trabajo puede desarrollar su proyecto vital. Y, a partir de ahí, surgen los impuestos que sostienen el estado del bienestar. Por donde lo mires, valía la pena crear AEFA y mantenerla 30 años.

Fotografía: Nala Estudio
Alicante, tierra de emprendedores
– Además, el empresariado alicantino es peculiar.
En nuestra provincia han surgido muchas actividades a pesar de las condiciones adversas. Por aquí pasaron muchas civilizaciones (íberos, fenicios, romanos…) y la necesidad de sobrevivir te hace tomar lo mejor de cada una. En Alicante, hay un germen extraordinario de emprendimiento y actividad económica.
Un ejemplo: en los últimos premios de AEFA –celebrados en Aspe–, una empresa premiada fue la alcoyana La Española, pionera en la aceituna rellena de anchoa… ¡en Alcoy, donde no hay ni aceitunas ni anchoas! Aun con comunicaciones difíciles, Alcoy fue un polo de la revolución industrial junto con Barcelona. En general, de cada adversidad se extrajo fortaleza. Y un rasgo histórico es el carácter internacional y exportador, cuando viajar era arduo y no se dominaban idiomas.
Hoy AEFA cuenta con 195 asociados, desde los 32 iniciales. El crecimiento ha sido sostenido e incluso en crisis apenas se registran bajas, lo que dice mucho. Nuestro interés no es «sumar por sumar», sino aportar valor: muchos se asocian porque se sienten representados o porque necesitan formación y asesoramiento para el relevo generacional. No hay restricciones por tamaño o plantilla: basta con ser una empresa familiar..
– ¿Tenéis mezcla de generaciones entre los asociados?
Predominan empresas de primera, segunda y tercera generación, pero también hay de cuarta y quinta. Contamos con una de las empresas más antiguas de España, creada en 1725, que cumple 300 años y está ya en la undécima generación: Turrones 1880 y El Lobo, en Jijona. En nuestras jornadas, asociados y empresas invitadas comparten su trayectoria, cómo han superado dificultades y qué virtudes han desarrollado; son sesiones muy inspiradoras.
AEFA celebra su 30º aniversario
– AEFA cumple 30 años. ¿Cómo lo estáis celebrando?
Con muchas actividades. AEFA es muy activa. Este año hemos querido resaltar nuestras acciones de formación y celebrar una gran fiesta para los asociados, reforzando el orgullo de pertenencia. Las empresas pasan por complicaciones constantes y es importante saber que hay un lugar donde se te comprende: a veces digo que la asociación actúa como «terapia de grupo».
En Navidad, por ejemplo, organizamos una jornada de familia en la que suelen coincidir tres generaciones –a veces, incluso, cuatro– de una misma familia empresaria.
Como novedad en los premios de este año, hemos creado el premio Joven Alma Empresaria para reconocer a jóvenes de familias empresarias, con gran responsabilidad presente y futura. Queremos poner en valor a quienes se incorporan, innovan, se internacionalizan y mantienen vivo el espíritu emprendedor.
Además, tenemos dos cátedras de empresa familiar en las universidades públicas de la provincia (Universidad de Alicante y Universidad Miguel Hernández), las más antiguas externas de cada universidad. Este 30º aniversario nos han distinguido en ambas. Y hemos lanzado Empresa Familiar en las Aulas, dirigido a Secundaria y FP: un empresario acude al aula y después el alumnado visita la empresa de su entorno. Cambia radicalmente su percepción y les motiva al ver un proyecto real.

XXX Gala de Premios AEFA el pasado 2 de octubre en el Teatro Wagner de Aspe (Alicante)
Club de Empresas Centenarias de AEFA
– Explícame qué es el Club de Empresas Centenarias.
Pretendemos reconocer y estudiar a las empresas que, con éxito intergeneracional, han llegado a los 100 años. Identificamos una primera relación de más de 100 y, con la Cámara de Comercio –la transversalidad y la unión con el entorno son señas de AEFA–, organizamos una gala anual para distinguir a 6 o 7 empresas que alcanzan o superan el siglo. Creamos el Club para que puedan reunirse y compartir cuestiones específicas y, además, elaboramos un estudio sobre las claves de su longevidad. En las galas se observan tres constantes:
- Innovación: Cada generación da un paso en maquinaria, procesos, productos o internacionalización.
- Respeto por el legado: El orgullo por abuelos y bisabuelos es el gran motor de estas empresas.
- Reconocimiento a las personas: todas ponen en valor a quienes han trabajado en ellas durante décadas.
Fórum AEFA y Sénior AEFA
– ¿Qué papel tienen el Fórum AEFA y el Sénior AEFA en el relevo generacional?
Son esenciales. Convivimos, a menudo, tres generaciones con inquietudes distintas. AEFA es un todo, pero con dos espacios: Fórum AEFA (jóvenes) y Sénior AEFA.
Para los jóvenes, es clave una red entre iguales, formación específica y un entorno acorde a su forma de relacionarse. Hay un congreso nacional anual con todas las territoriales, visitas a empresas y programas compartidos. Además, hemos lanzado un programa de prácticas entre territoriales para que nuestros jóvenes puedan realizar estancias en empresas de toda España. Y, como muchos estudian o trabajan en Madrid, hemos creado allí un grupo para que se conozcan.
Uno de los grandes retos hoy es el talento: atraerlo y fidelizarlo. Las generaciones jóvenes viven otras realidades; ir contra ellas es un error. En la empresa familiar, además, está el talento de la propia familia: solo deben incorporarse quienes tengan capacidad e implicación, en el puesto adecuado y con condiciones equivalentes a las de cualquier profesional. Damos alas para que se formen y vuelvan a aportar a la provincia y a la comunidad. Debemos hacer nuestras empresas atractivas.
La empresa familiar actual
– ¿Cuál es el nivel de profesionalización actual en las empresas familiares alicantinas?
Hay de todo, por la enorme diversidad con la que contamos. A mayor tamaño, más mentalidad y posibilidades para profesionalizar. He defendido mucho ganar tamaño porque potencia la innovación y mejora condiciones. Pero el contexto ha sido durísimo: la crisis de 2008 a 2015, la pandemia, las tensiones geopolíticas actuales, los aranceles… Aun así, hay empresas muy profesionalizadas y otras que no pueden por pura supervivencia. AEFA ayuda mostrando consecuencias positivas y caminos viables.
Importante: profesionalizar no significa «directivos externos sí o sí»; significa la persona adecuada en el puesto adecuado, sea o no de la familia.

– ¿Qué cambios regulatorios y fiscales reclamáis a la Administración para la empresa familiar?
En lo específico, facilitar el relevo generacional, punto de mayor debilidad. Queremos consolidar la bonificación en el relevo. No es un regalo: es permitir que la empresa continúe aunque fallezca el titular.
Por una parte, en las empresas más longevas que implican a terceras y cuartas generaciones, hay que ampliar grados de consanguinidad para que la bonificación alcance esas realidades. Por otra, debe considerarse familia a quienes conviven y forman parte del proyecto, aunque no haya vínculo biológico directo.
También pedimos que no sea obligatorio que un familiar ocupe el puesto de máxima dirección para mantener la condición de empresa familiar bonificada. Defendemos normas cumplibles y conectadas con la realidad, no atajos.
– ¿Y en el plano general?
El entorno económico es complicado y se percibe cierta parálisis. No tener Presupuestos Generales del Estado desde 2022 es inconcebible y perjudica a territorios como el nuestro, el último en inversión estatal. La infrafinanciación de la Comunitat Valenciana repercute en todo, igual que la burocracia excesiva. Por ejemplo, el agua requiere un Plan Nacional que la trate como un bien común, no como arma de disputa.
AEFA es una asociación sin ánimo de lucro e independiente –tanto económica como políticamente–; los asociados lo exigen y lo cuidamos. Fuimos pioneros con un código ético que fija nuestros valores como faro y ejemplo para los asociados.
Innovación y futuro
– Hablabas de innovación: ¿cómo van en digitalización y automatización las empresas familiares alicantinas?
Hay empresas muy innovadoras y digitalizadas. Por ejemplo, La Española contaba en nuestros premios que su bote de aceitunas tiene más tecnología que un smartphone, por la maquinaria y procesos. O el Grupo Iñesta, que fue pionero en soluciones naturales hace más de 40 años, con la sostenibilidad y la economía circular como núcleo del negocio. En general, falta más digitalización e innovación, en parte por el pequeño tamaño de la mayoría (el 99,5% son pymes). A veces, cuesta dar el salto por recursos y por cultura, y ahí la Administración debe facilitar.
A pesar de todo, la empresa familiar sigue muy potente por su resiliencia. Los datos muestran mayor supervivencia media que las no familiares. En la crisis de 2008 muchas familias aportaron sus ahorros para mantener la empresa. En empleo, suelen sostener más puestos –lo cual puede implicar menor productividad–, pero ante las crisis resisten hasta la última gota: nuestro reto es equilibrar.
– Visión de futuro: ¿cómo imaginas AEFA en el 35º aniversario?
La veo fuerte, con más asociados y prestigio provincial, autonómico y nacional. Este 30º aniversario usamos el lema «Nuevos horizontes, mismo propósito»: expresa muy bien lo que somos. La mirada a largo plazo es nuestra mayor fortaleza; el propósito y los valores de la empresa familiar nos mantienen en el camino. Orgullosos del pasado, ilusionados con el futuro: pies en la tierra para sobrevivir hoy y mirada en el horizonte para pervivir generaciones.
– Para finalizar, una pregunta más personal: ¿qué motiva a Maite Antón para liderar AEFA?
Creo en el proyecto y en lo que la empresa familiar significa para un país y un territorio. Creo en su importancia y en la necesidad de darle continuidad y fortaleza. También me mueve el apoyo de los asociados, la Junta y todo el equipo que siente el proyecto y lo traslada. Incluso, nuestros colaboradores nos expresan que la asociación es especial. Ese respaldo es lo que más me impulsa.
Sara MartíCoordinadora editorial. Graduada en Periodismo por la Universidad Jaume I, estoy especializada en contenido web y ediciones digitales por el Máster en Letras Digitales de la Universidad Complutense de Madrid. Mi experiencia en el mundo de la comunicación abarca desde el institucional hasta agencias y medios de comunicación. Al día de la actualidad empresarial y financiera en Economía 3 desde marzo de 2021.






