CaixaBank y Bankia competirán hasta el último día e innovarán para ajustar plantilla

En esa búsqueda innovadora se ha comprometido a profundizar en la capacidad de incorporar habilidades en personas que quieran tener otras posiciones

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Ya se nota la complicidad entre ellos, sonrisas y gestos de afinidad, a pesar de que el cansancio, tras 15 días de intenso trabajo –due diligence-, apenas se podía disimular. Gonzalo Gortázar y José Ignacio Goirigolzarri se conocen bien y juntos dirigirán las riendas de la mayor entidad financiera en España, pero quien mandará, según ha dejado claro Goirigolzarri, será Gortázar.

Gortázar se ha mostrado “feliz” de trabajar de nuevo con Goirigolzarri, a quien conoce desde hace más de 20 años, y ha asegurado que contar con un presidente con la trayectoria y la experiencia de este en una operación “tan compleja” es una garantía de que se tomarán “las mejores decisiones”.

Si bien, aún faltan muchos meses para que se materialice la fusión –se estima que la autorización de los reguladores y el cierre de la fusión se produzca a finales del primer trimestre de 2021– y mientras tanto, los dos bancos tienen que seguir trabajando por separado, funcionando y presentando resultados a consejeros y accionistas.

“Bankia y Caixabank seguirán compitiendo hasta que se concrete la fusión. Serán dos bancos independientes, centrados en conseguir beneficios para sus accionistas, como no podría ser de otra manera”. Un mensaje claro que han traslado ambos ejecutivos a lo largo de la rueda de prensa, sin que haya faltado la sonrisa para asentir.

La otra cara de la moneda

Si bien, la operación tendrá otra cara de la moneda. El acuerdo supondrá la ruptura de al menos dos alianzas estratégicas firmadas por Bankia y que “chocan” o “no tienen sentido” en el nuevo contexto como son el acuerdo en el plano de los seguros con Mapfre y en el de la financiación al consumo con el francés Crédit Agricole, así como un importante recorte de plantilla.

En ambos casos se tratarán de encauzar de la mejor manera posible. Gortázar ha reconocido que todavía es pronto para especular sobre las personas afectadas y el perfil: “En el pasado hemos llegado ya a acuerdos con sindicatos (sobre procesos de este tipo) y siempre han sido no traumáticos. Buscaremos hacerlo así”.

Admite que las negociaciones que se abrirán con los sindicatos serán “más que duras, complicadas”, aunque se ha mostrado convencido de que “nos dejaremos la piel para un acuerdo”. “Tengo la confianza de que será así”, ha insistido.

Los equipos que están preparando la fusión prevén que los costes de reestructuración se elevarán hasta los 2.200 millones de euros, incluyendo el gasto de la reducción de la plantilla y las indemnizaciones por la rupturas de los acuerdos.

Las dos entidades bancarias suman juntas en estos momentos algo más de 51.000 empleados -35.500 de CaixaBank y 15.800 de Bankia-, aunque la plantilla sobre la que se podría aplicar el expediente de regulación de empleo (ERE) se reduciría hasta los 44.000, una vez descontados los trabajadores de las filiales.

A la hora de abordar la negociación, Gortázar ha señalado incluso que buscarán “maneras innovadoras de ayudar en el proceso”, intentando ser “creativos” con fórmulas que no sean la de las prejubilaciones.

En este sentido José Ignacio Goirigolzarri, ha añadido “nos hemos comprometido a profundizar en la capacidad de incorporar habilidades en personas que quieran tener otras posiciones”.

Respecto al impacto de la fusión en la red de oficinas bancarias, sobre todo pensando en los municipios más pequeños de las zonas rurales, Gortázar ha dejado claro que “no vamos a desbancarizar España”. “Sería un error desde todos los puntos de vista y tirarnos un tiro a nosotros mismos”, ha dicho.

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