Revista Economía 3

Erre Arquitectura firma los proyectos valencianos de vanguardia

Para el equipo todos los trabajos, con sus diferencias y complejidades, forman parte de su ADN como firma

Parte del equipo de Erre Arquitectos

Es un joven equipo que lleva desde 2008 creando modernos espacios en València y fuera de ella. Desde viviendas, como la de dos fundadores del estudio, José Martí y Ángeles Ros, que transformaron un piso del Ensanche en una vivienda unifamiliar; el edificio residencial AC33, en pleno barrio de Russafa; a estaciones como la de Alboraya-Palmaret y su gran parque de más de 6.000 metros cuadrados; o el complejo financiero Marina de Empresas, impulsado por el presidente de Mercadona, Juan Roig, padre de la arquitecta y socia de la empresa, Amparo Roig.

Es una suerte poder trabajar con promotores que hacen que te rodees de un equipo humano impresionante, con los mejores expertos y las mejores personas. Esto te permite mejorar continuamente y aumentar tu nivel de exigencia y responsabilidad en tu día a día”, comentan sobre la vinculación familiar del estudio con algunos de los encargos. Erre Arquitectura también ha desarrollado con éxito L’Alquería del Basket y el córner de la diseñadora Adriana Iglesias en El Corte Inglés de Marbella.

El estudio estaba inmerso este verano en dos emblemáticos proyectos que cambiarán la fisonomía de València: la rehabilitación del Palacio de los Valeriola, construido a principios del siglo XVII, futura sede del Centro de Arte Contemporáneo Hortensia Herrero (CAHH), y la construcción del pabellón cubierto Casal España Arena, en colaboración con el estudio internacional HOK. Ambas instalaciones tienen prevista su apertura en el año 2023. Todo un reto, teniendo en cuenta la crisis social y económica que ha provocado la pandemia.

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Casal España Arena, en colaboración con el estudio internacional HOK

“Somos conscientes que los momentos que estamos viviendo son difíciles y que cada uno de nosotros tendremos que poner un granito de arena para reactivar la economía y no ser sujetos pasivos. En un momento tan crucial, lo más importante es centrarnos en demostrar que estamos a la altura de las circunstancias tomando las medidas necesarias en la lucha contra el coronavirus”, apunta el equipo.

El centro empresarial Marina de Empresas, construido en 2015, aprovechando las antiguas bases de los equipos de la Copa del América supuso un punto de inflexión para el estudio valenciano. Un “reciclaje urbano” de 18.000 m2 de equipamientos en una zona en desuso tras la cancelación en 2012 del Gran Premio de Fórmula 1.

“Fue un proyecto de una enorme responsabilidad que nos hizo crecer, ser mejores. Nos tuvimos que esforzar mucho para cumplir un programa muy exigente, de altas especificaciones técnicas. Crear un espacio específico para la concentración, tanto de los estudiantes como de los jóvenes emprendedores, y aprovechar la tremenda oportunidad de sacarle partido a la ubicación, una de las mejores zonas de València. Teníamos que mirar al mar y volcarnos a él. Fue complejo por la reutilización de parte de lo existente y por los plazos de ejecución. Tras recibir el encargo, tuvimos seis meses para redactar el proyecto inicial, conseguir los permisos para iniciar las obras y un año para terminar”, señalan fuentes de Erre Arquitectura.


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