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Prolongación de la revista publicada en la revista Economía 3

J. Iglesias Noriega: “La Ley de Contratación no valora lo mismo que el mercado”

El director artístico de Les Arts nos habla de las claves de su elección y el problema de selección de músicos que provocó la dimisión de su antecesor

| Foto: Vicente A. Jiménez

Seguimos entrando al detalle en la charla que pudimos disfrutar con Jesús Iglesias Noriega, nuevo director artístico del Palau de Les Arts Reina Sofía. En esta ocasión, abordamos algún aspecto de su elección por parte del Patronato de Les Arts para el cargo y, especialmente, la cuestión a la que su antecesor, Davide Livermore, achacó su dimisión: el arduo y burocrático proceso de selección de personal artístico.

-¿Cuánto tiempo empleaste en preparar el proyecto de tu candidatura?

-El problema de esto es que tienes que pensar, y a la vez estás trabajando. Muchas veces no se tiene tiempo para plantearse un proyecto de esta envergadura. Además, las circunstancias personales de aquel momento no hacían que fuera el idóneo.

-A menudo en estos casos, justo al acabar el plazo se puede ocurrir algo que no se ha incluido y ya sea tarde…

-Puede pasar. Pero yo soy muy analítico. Y a partir de ahí, también me imagino que habrán valorado mi trayectoria. En el Patronato siempre dijeron que mi proyecto se adaptaba muy bien a lo que ellos buscaban. También es verdad que después de presentarlo es cuando descubres la realidad. Cuando se prepara, no se tiene toda la información: ni la cantidad de personal ni cómo se maneja el dinero…Digo esto en el sentido de que un euro no cunde lo mismo en Madrid, que en Ámsterdam, que en València. Es la misma moneda, pero la estructura de costes es diferente, porque cada uno tiene una normativa diferente. Aquí, por ejemplo, el IVA es alto, cosa que en Ámsterdam no pasaba. Un 20% se va al IVA, por lo que aquí un euro vale 0,8 céntimos. En Ámsterdam, un euro vale un euro. Y esas cosas las tienes que ir aprendiendo. Pero al margen de eso, la temporada es un fiel reflejo del proyecto, no una copia. Porque, obviamente, un proyecto es más un espíritu, unas ideas, que una línea de trabajo. Lo importante es no presentar un proyecto con una forma y luego hagas algo distinto. Adaptándome a la realidad, creo que he conseguido que la temporada refleje fielmente lo que presenté.

-¿Te sentías favorito o lo presentaste y te olvidaste hasta que te llamaron?

-Fue muy rápido. Fue un periodo muy curioso, porque además, yo en julio estaba de vacaciones, y no sabía cuándo iban a anunciarlo. Favorito o no, no se sabe, porque son procesos muy largos, entran muchos factores. Además, yo no conocía a nadie aquí.

-Lo que habla muy bien de la elección y de tus méritos para haber conseguido el puesto.

-No tenía ninguna conexión con el teatro a nivel profesional.

Noriega

| Foto: Vicente A. Jiménez

-Desgraciadamente, tenemos que abordar temas burocráticos, pero necesarios. La calidad y el prestigio de la Orquestra de la Comunitat Valenciana (OCV) y del Cor de la Generalitat son ampliamente reconocidos. Pero sabes que tus antecesores pusieron en el punto de mira los procesos de selección de los componentes, de un cariz demasiado administrativo, demasiado parecido a una oposición formal para ser funcionario, sin alma artística. ¿Esos problemas siguen ahí? ¿Se van a abordar de forma diferente? ¿Depende de ti o no?

-Eso tiene que ver con la normativa. No es una cosa que pueda cambiar yo, ni el Patronato, ni te diría que la Conselleria. Es una ley nacional que, efectivamente, no reconoce las especificidades no sólo de la música, sino no creo que lo haga tampoco en Sanidad -no la conozco, pero estoy casi seguro-, no lo hace en Educación…Ese es el problema. Que la Ley de Contratación Nacional no reconoce esas especificidades ni la existencia de mercados concretos. Yo lo focalizo en la OCV porque es lo que a mí me afecta, y seguramente el director de un hospital tenga problemas similares. Cada uno tiene su especificidad, y eso es lo que la normativa de España no tiene.

Creo que como todos, en todos los sectores, estamos sufriendo esa problemática, la parte política tiene la capacidad de promover un cambio normativo, o de adaptar o mejorar la ley. Pero eso es largo siempre. A lo mejor es conformarse con muy poco, pero el hecho de que la gente sea consciente del problema ya me parece importante. Y creo que, por lo menos, la administración en general es consciente de que quienes dependemos de ella tenemos ese corsé administrativo que ahoga demasiado. Nadie está diciendo que no tenga que haber un procedimiento, un mecanismo de control y que esto sea la selva. Lo que necesito es un procedimiento reglado que me permita obtener los mejores resultados. El procedimiento que se quiera; pero que en este caso, el de una orquesta o un coro, uno al que puedan optar los mejores. Que nadie diga “uff, tengo que tener estos requisitos, me tengo que preparar la Constitución Española y el Estatuto de Autonomía…”; es decir, primero por el efecto llamada, que al leer la convocatoria no se diga “¿esto es para una orquesta o para qué?”.

música

| Foto: Vicente A. Jiménez

Y luego, que el propio procedimiento te permita valorar y escoger a los mejores. Por ejemplo ahora, con la normativa en vigor, se tendría que hacer un concurso-oposición. A mí no me importa. Pero para escoger un músico de una orquesta, para mí es totalmente irrelevante si ha hecho 25 cursos de interpretación. Lo que me importa es que llegue y demuestre que toca. También pudo haber tocado en una gran orquesta durante diez años, pero ya no estar en forma, pero se le valora por haber tocado en la Filarmónica de Berlín. En cada especialidad, o en cada parte específica, uno tiene que valorar lo que se valora en el mercado, y eso es lo que, en este caso, la normativa no diferencia. Obviamente, esto es una cosa en la que estamos trabajando porque es un problema, y lo que sí puedo decir es que desde Conselleria de Cultura hay sensibilidad para trabajar en este camino.

-¿En Holanda, o en otros países, funciona de forma diferente? ¿Somos tontos aquí y el resto de países no?

-No lo sé, no tengo tanta información, y no me vi en esa situación. En todos los sitios, y también en España, hay una prueba de audición. Aquí hubo un acuerdo de diálogo social que lo complementa, aunque no del todo satisfactoriamente. Al final, la base de todo es que se hacen procedimientos sin considerar muchos de los elementos, o sin haber consultado a diferentes sectores que tienen que utilizar esa normativa. A lo mejor funciona fenomenal para ciertos ámbitos donde no hay un elemento artístico, es decir, un elemento subjetivo. Ese elemento subjetivo es el problema del arte, es muy difícil de introducirlo en una normativa o un procedimiento. Y esa subjetividad es lo atractivo de este mundo.

-Por ejemplo, mientras trabajabas en la Dutch National de Amsterdam, ¿llegó algún día un violinista de 18 años que deslumbró aunque sólo hubiera tocado en dos sitios antes, y no tuvo que hacer más para entrar en su orquesta?

-Es posible. Yo creo que por determinadas circunstancias entró una especie obsesión por el control…

-Seguro que con buenas intenciones, pero todos sabemos que una cosa son las buenas intenciones y otra su aplicación.

-Pero bueno, uno es un profesional. No se puede dudar de la profesionalidad de los demás a priori. Claro que tienen que haber mecanismos de control, cómo no. Pero también tiene que haber una confianza en que los que trabajamos en lo público somos profesionales y tenemos una honestidad. Es como aquello de pagar justos por pecadores.

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