Entrevista a José David Garrido, director de Innovación del IBV

“La innovación social es uno de los ámbitos con más perspectivas de crecimiento”

El director de innovación del Instituto Biomecánico de Valencia nos habla de Fallskip, la aplicación que mide variables biomecánicas para reducir el riesgo de caídas

`Jose´David Garrido, director de innovación de Fallskip. | Foto: E3

La aplicación Fallskip, desarrollada por investigadores del Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV) en el ámbito de la innovación social, permite obtener de forma precisa y en poco más de dos minutos una valoración objetiva del riesgo de una persona a sufrir una caída atribuible a su estado funcional. Según la Organización Mundial de la Salud, esta es la segunda causa de muerte en adultos mayores.

El proyecto ha conseguido llegar hasta las semifinales de los Premios Mapfre de Innovación Social. Aunque no han podido pasar a la final, no cambia el objetivo a corto plazo de sus creadores de conseguir implantarla en aquellos servicios de atención sanitaria cuyos usuarios son en gran parte personas mayores, como los de geriatría, rehabilitación o fisioterapia.

Diseñado dentro de la línea de investigación en personas mayores del IBV, esta aplicación móvil se basa en un protocolo clínico a partir de una modificación del test Time up & Go (TUG) con el fin de obtener “un índice del riesgo de caída sencillo y fiable”. Se calcula que la puesta en marcha de medidas preventivas reduciría entre un 30 y 40% el riesgo de accidentes.

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Aplicación móvil de Fallskip. | Foto: E3

Para conocer más en detalle las características de esta innovación, que ya se puede encontrar en el mercado, hablamos con José David Garrido, director de innovación y experto en valoración biomecánica en el IBV.

-Conociendo ya la utilidad general de Fallskip, ¿me podrías explicar un poco más en detalle su funcionamiento? ¿Qué variables mide y cómo las combina para crear un índice del riesgo y qué tecnologías usa?

-El dispositivo FallSkip registra el movimiento del paciente a lo largo de la prueba, lo analiza y calcula las variables biomecánicas asociadas al riesgo de caídas. Mediante el análisis del centro de masas durante la fase de bipedestación se mide la capacidad de mantener el equilibrio. El análisis del desplazamiento de este centro de masas permite determinar el patrón de la marcha del usuario. A continuación, calcula la fuerza muscular en miembros inferiores a través del análisis de la potencia para efectuar el movimiento y, finalmente, mide la capacidad de reacción ante estímulos externos.

Estas variables son introducidas en un modelo biomecánico que asigna el riesgo de sufrir una caída con arreglo a las características personales de cada individuo como el género, la estatura, el peso y la existencia de antecedentes previos de caída.

-¿En qué consiste el Test Timed up and Go y vuestra versión adaptada?

-El sistema analiza la respuesta biomecánica del paciente al realizar un protocolo modificado del Test “Timed up & Go” (TUG), el cual se desarrolla en cuatro fases consecutivas. La primera es la de bipedestación: el paciente debe permanecer de pie con los brazos a los lados mirando al frente durante 30 segundos. A continuación, el dispositivo emite un sonido y en ese instante el paciente debe iniciar una marcha por un pasillo de tres metros en línea recta, en dirección a una silla. En tercer lugar, al llegar al final del pasillo, el paciente debe sentarse y levantarse de una silla. Por último, el paciente camina en sentido opuesto hasta alcanzar la posición de partida de la prueba.

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Protocolo de utilización de Fallskip. | Foto: E3

-¿Qué tipo de “índices de ayuda al diagnóstico” permite calcular?

-El resultado del riesgo de caída está disponible inmediatamente después de la realización de la prueba y se acompaña de una valoración objetiva y numérica de todas las variables biomecánicas asociadas al riesgo de caídas. De esta forma, el profesional sanitario puede identificar el origen o causa del riesgo, ya sea un déficit de equilibrio, un patrón de marcha alterado, una debilidad muscular o una capacidad de reacción limitada.

Con esta información, el profesional puede orientar la intervención terapéutica más adecuada y potenciar aquella capacidad que se encuentra más debilitada y que, por tanto, influya más en el nivel de riesgo del paciente.

Además, la facilidad de repetir la prueba y obtener una valoración objetiva de cómo evolucionan las capacidades del paciente permite cuantificar la efectividad del tratamiento. Así se facilita la toma de decisiones en relación a su mantenimiento, finalización o, en caso necesario, modificación.

-¿En qué fase se encuentra el proyecto? ¿Ya se está usando en entornos sanitarios?

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Solución biomecánica de Fallskip con la que opta a los premios que calcula el riesgo de caídas en personas mayores. | Foto: E3

El sistema ha finalizado su proceso de desarrollo y validación y en estos momentos más de 35 instituciones del sector sociosanitario e investigación clínica están utilizando el sistema dentro de sus procesos de atención a las personas mayores.

¿Qué penetración se espera que tenga en los centros?

Nuestra perspectiva a corto plazo es la transferencia del sistema en los segmentos de atención primaria, residencias de personas mayores, profesionales de la fisioterapia, rehabilitación, geriatría y salud laboral.

-¿Habéis calculado aproximadamente cuántas caídas podrían evitarse al año con un nivel de implantación determinado de la aplicación?

En España se producen al año más de 3 millones de caídas de personas mayores de 65 años, con un balance de más de 1.400 fallecidos como consecuencia de sus complicaciones. Se calcula que anualmente mueren en todo el mundo unas 646.000 personas debido a caídas. Según la OMS, la implantación de sistemas de prevención de caídas basados en la cuantificación a priori del riesgo pueden evitar entre un 30 y un 40% de las mismas.

-Según he visto, está pensada no solo para introducirla en hospitales y centros médicos sino también para personal no especializado. Dado que va enfocada a personas mayores, supongo que la interfaz es muy intuitiva y está adaptada a estas edades. ¿Qué feedback habéis tenido en este sentido?

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Médico coloca la aplicación en las lumbares de una paciente. | Foto: E3

El sistema está pensado para que sea utilizado por personal sanitario, aunque no necesariamente especialista en biomecánica. Hemos cuidado mucho la interfaz del sistema para que sea muy intuitivo tanto su uso como la comprensión de la información que proporciona. También ha sido un elemento clave en el diseño la facilidad de llevar a cabo las medidas, de tal manera que el tiempo requerido para realizar la prueba sea mínimo, de no más de 2 minutos. Todos conocemos la limitación de tiempo y espacio que existe en las consultas clínicas, razón por la que consideramos un valor diferencial la sencillez y rapidez del sistema FallSkip.

-¿Estáis trabajando en alguna otra aplicación similar o de otro tipo?

Precisamente en este momento estamos trabajando en un nuevo proyecto, basado en tecnología móvil, que posibilita la reconstrucción 3D de las formas corporales. Las aplicaciones de esta tecnología son muy diversas, desde ayudar a la detección precoz de la obesidad, el estudio de la evolución del grado madurativo de los niños, el control del efecto de la actividad física o en cirugía estética o de reconstrucción.

-¿Qué supone para vosotros haber llegado a la semifinal en los Premios de Innovación Social de Mapfre?

Es un honor formar parte de los proyectos seleccionados como finalistas. El respaldo de La Fundación Mapfre nos impulsa a seguir trabajando en el campo de la innovación al cuidado de las personas y en la mejora de la calidad de vida. Les agradecemos mucho su apoyo a este y otros proyectos en el campo de la innovación social, sin duda uno de los ámbitos con más perspectivas de crecimiento y de generación de innovaciones que aporten un valor excepcional a las personas mayores.

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