Denuncia la escasez de referentes femeninos

Nuria Lloret: “Las mujeres deben escuchar menos y dejar de tener miedo a equivocarse”

La presidenta de AECTA organiza una mesa redonda en la que reivindica la igualdad de acceso a los puestos directivos para incentivar el liderazgo femenino

Mesa redonda con Eva Blasco, Nuria Lloret, Juan Magraner y Gemma Cortijo

“Las mujeres deben escuchar menos y dejar de tener miedo a equivocarse, a expresar sus opiniones y a las consecuencias de las decisiones”, apuntó Nuria Lloret, presidenta de la Asociación de Empresas de Consutoría Terciario Avanzado Comunitat Valenciana (AECTA), en la mesa redonda ‘Leadership DNA’ que acogió ayer la Sala de Cultura y Aula de Formación Cajamar.

Participaron junto a ella Gemma Cortijo, directora ejecutiva de la Cámara Hispano USA en New York, y Eva Blasco, presidenta de EVAP y de CEV Valencia, para intercambiar pareceres sobre igualdad de género y sobre la posición de liderazgo que debe tomar la mujer en las organizaciones.

Ante la pregunta de si mujeres y hombres cometen los mismos errores cuando se trata de liderar, Eva Blasco precisó que el liderazgo femenino “no es exclusivo de la mujer”, sino que responde a una forma de hacer las cosas que puede ser asumida tanto por las mujeres como por los hombres. Se refería a la feminización del liderazgo, que busca potenciar otras cualidades en el ejercicio del poder como la capacidad transformadora, la horizontalidad o la solidaridad, frente a la visión conservadora típicamente masculina del poder.

Aunque evitó generalizar, la presidenta de EVAP y de CEV Valencia expresó también que la mayor parte de las mujeres “tienen una mayor sensibilidad para retener el talento” y defendió la incorporación de mujeres a los puestos de dirección “aunque solo sea por una visión capitalista”, ya que la presencia femenina en estos cargos va aparejada a una mayor rentabilidad de las empresas.

Lloret sostuvo que “existe una diversidad muy grande” a la hora de ejercer el poder por parte de las mujeres, pues “algunas han masculinizado su postura”. Para la presidenta de AECTA, los errores deben analizarse en base a cómo se ha actuado y no en si el que los comete es hombre o mujer.

Por su parte, Gemma Cortijo alertó sobre la baja presencia de mujeres que aún predomina en los altos puestos de las empresas estadounidenses. “A pesar de que en las capas bajas de las empresas el reparto es equitativo, a medida que van teniendo lugar las promociones las mujeres se van quedando fuera y solo un 23% de las vicepresidencias recaen en ellas”. Además, lamentó que los datos de la Comunitat Valenciana sobre acceso de la mujer a altos cargos sean “los peores de España”.

Según afirmó, de seguir así, “en 10 años no habremos avanzado nada” , por lo que “es necesario establecer objetivos numéricos y de responsabilidades” para que las cifras mejoren, además de “fomentar la cultura inclusiva y respetuosa y adaptar el trabajo a las vidas personales”.


Eva Blasco: “Pensamos que vivimos en una igualdad real, se percibe que los sueldos y las responsabilidades son las mismas, pero no es así”

Sin embargo, Blasco advierte que, aunque de forma muy lenta, “en España sí se está produciendo un cambio” que ya se observa en hechos como las listas cremallera de los partidos o la composición paritaria del Consell. Aun así, Blasco aboga por implementar medidas que vayan más allá y se muestra partidaria de las cuotas, a las cuales considera “absolutamente necesarias para conseguir resultados”.

Lo mismo opina Nuria Lloret, que pese a sus reticencias a las cuotas y las medidas de paridad, ha acabado por posicionarse a favor de ellas con el tiempo: “Te das cuenta de que, como mujer, no has hecho lo que has querido sino lo que has podido”, afirma, y añade que “muchas no llegan donde quieren aunque valen para ello”. “Pensamos que vivimos en una igualdad real, se percibe que los sueldos y las responsabilidades son las mismas, pero no es así”, apuntaba Eva Blasco.

El liderazgo femenino como nuevo modelo de liderazgo

La presidenta de AECTA destacó que casi todas las softkills y competencias transversales, cada vez más cotizadas en el mercado laboral, comparten la característica de que “son muy femeninas”. Es el caso de competencias como la empatía, la ética, el trabajo en equipo o las habilidades sociales o de comunicación. “Que se esté trabajando en que estas competencias sean valoradas va a significar un cambio en el liderazgo a nivel global”, señalaba.

Por su parte, Cortijo aseguró que todos los líderes, hombres y mujeres, “tienen características comunes como ser organizados, inteligentes o ambiciosos”, pero subrayó que la diferencia fundamental se encuentra en cómo utilizan unos y otros estos atributos para liderar.

Mientras que las mujeres son “más transformadoras, se esfuerzan por mantener a sus equipos motivados, se involucran personalmente en los entornos de trabajo y prefieren las estructuras organizativas planas”, los hombres “prefieren las estructuras jerárquicas, encargan los proyectos a sus equipos y son líderes más transaccionales que premian o disciplinan a sus empleados en función de si las transacciones se han realizado bien o no”, explicaba.

Educación en valores de igualdad de género

Respecto a si la educación sigue siendo machista, Lloret ha afirmado que en la universidad a la que pertenece aún existen profesores que muestran este tipo de comportamientos y falacias. “La mayoría de las universidades no tienen vicerectorados de igualdad y, además, no hay contenido sobre este tema. Falta formación para el profesorado, que ha de ser obligatoria, en cuanto a educación en igualdad de género”, afirmó.

Aludió también la presidenta de AECTA a la necesidad de visibilizar a las mujeres en los libros de primaria y secundaria, ya que “los libros de historia actuales son sobre los hombres”. Eva se sumó a la reivindicación al considerar que en el colegio “se marcan ya muchas vocaciones” y es necesario que las niñas obtengan inspiración de otras mujeres relevantes.

Falta de referentes femeninos

Cuando se les preguntó sobre referentes, Eva Blasco intervino primero para denunciar la escasez de figuras femeninas con las que identificarse: “No tenemos prácticamente referentes femeninos en la historia, siempre estamos citando a las mismas mujeres”.

Por su parte, Lloret incidió en que las mujeres “no tienen que tener solo referentes masculinos o femeninos” y que “hay que tener referentes en diferentes niveles” que “se ajusten a las expectativas de cada uno”. “Yo me siento muy alejada de mujeres que han dirigido un país”, afirmaba, para concluir que es necesario que haya referentes que “te den la sensación de que puedes llegar a ese nivel”.

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