El Perelló convierte el tomate en alta cultura gastronómica
La feria ha crecido hasta convertirse en una de las mayores citas gastronómicas de la Comunitat Valenciana, con 12.000 metros cuadrados y una agenda que combina showcookings, degustaciones y productores de proximidad.
Hay productos que trascienden la despensa y se convierten en símbolo de identidad. En la Comunitat Valenciana, la tomaca —así la llaman en valenciano— es uno de ellos. Y El Perelló, enclavado entre l’Albufera y el mar, lleva trece ediciones demostrando que un tomate puede ser mucho más que un ingrediente: puede ser un acontecimiento económico, cultural y gastronómico de primer orden.
Del 5 al 7 de junio de 2026, la localidad vuelve a convertirse en epicentro de la agricultura de proximidad con la XIII Fira de la Tomaca, una cita que ha crecido hasta ocupar más de 12.000 metros cuadrados de puestos gastronómicos y artesanales, con el tomate valenciano como protagonista indiscutible.
Inauguración oficial
Viernes, 5 de junio: 19 h – 22 h
Sábado, 6 de junio: 10 h – 15 h | 17 – 22 h
Domingo: 7 de junio: 10 h – 15 h | 17 h – 22 h
Un tomate con apellido propio
El tomate valenciano no es un tomate cualquiera. Se distingue por su forma apuntada característica, una carne especialmente tierna y un sabor que la ha convertido en referencia de la gastronomía mediterránea. Se cultiva principalmente en las comarcas de L’Horta, el Camp de Túria, la Ribera Alta, la Ribera Baixa, l’Alt Palància y La Canal de Navarrés, territorios que forman el mapa productivo de uno de los cultivos hortícolas más apreciados de la región.
Su valor trasciende lo agrícola: esta hortaliza es un componente esencial de la dieta mediterránea, reconocido por la UNESCO como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad desde 2013. Una distinción que otorga a este humilde fruto rojo un peso simbólico y comercial en los mercados nacionales e internacionales.
Economía de proximidad en estado puro
Más allá del sabor, la Feria del Tomate representa un modelo de negocio que cada año gana adeptos en el sector agroalimentario: el turismo gastronómico vinculado al producto local. Los miles de visitantes que se desplazan al Perelló durante el fin de semana activan la hostelería, el comercio y los servicios de toda la comarca, convirtiendo lo que empezó como una celebración vecinal en un motor económico de temporada.
La oferta no se limita al tomate. Los expositores presentan productos gastronómicos de proximidad, enseres de cocina y piezas de artesanía, en una fórmula que mezcla mercado agroalimentario, experiencia culinaria y feria artesanal. Los showcookings y las degustaciones guiadas acercan al visitante a las posibilidades culinarias del producto estrella, mientras los productores locales obtienen visibilidad directa ante el consumidor final.
Arte y tomate: el cartel de la edición
Este año, la identidad visual de la feria propone un guiño culto y reivindicativo. El cartel es una reinterpretación moderna del bodegón La Cesta de Manzanas de Paul Cézanne, sustituyendo las manzanas por tomates valencianos. El mensaje es claro: la pasión por el cultivo y la tradición agrícola tienen la misma dignidad que el arte clásico.
Una apuesta estética que resume bien el espíritu de esta feria: elevar lo cotidiano, poner en valor lo local y demostrar que la huerta valenciana tiene mucho que decir en la conversación cultural y económica de la Comunitat.
Ana SánchezRedactora licenciada en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera con más de tres años de experiencia en diferentes áreas y medios de comunicación de la Comunidad Valenciana.







