Para la OCDE, la subida del salario mínimo contribuye al crecimiento

El informe del organismo internacional destaca la creación de empleo y la fortaleza de la demanda interna

La ministra en funciones Nadia Calviño en la reunión de la OCDE donde se han dado las previsiones económicas para España

España es uno de los pocos países que no ven rebajadas sus perspectivas económicas para este año y el próximo por la OCDE, que también es algo más optimista que la Comisión Europea sobre el déficit público español, en línea con las expectativas del Gobierno.

En su informe semestral de Perspectivas publicado este martes, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) calcula que la economía española crecerá este año un 2,2 % y un 1,9 % en 2020, las mismas cifras que había dado en noviembre y que coinciden con las del Ejecutivo.

Tanto la Comisión Europea (CE) como el Fondo Monetario Internacional (FMI) habían corregido ligeramente a la baja en las últimas semanas sus proyecciones sobre España para 2019, y estimaban que su PIB subiría un 2,1 % este ejercicio, así como un 1,9 % en 2020.


Entre los temas pendientes, la baja productividad, el escaso gasto en I+D y la falta de flexibilidad del mercado laboral


La OCDE no ha considerado necesaria esa rectificación porque aunque constata que la ralentización económica global afecta a España (su PIB progresó un 2,6 % en 2018), ve varios elementos que le distinguen del conjunto de la zona euro, donde el golpe sí será mucho más duro (1,2 % en 2019 y 1,4 % en 2020).

El principal es una demanda interna sólida, que se sustenta en la fuerte creación de empleo (el paro debería bajar del 15,3 % de media en 2018 al 13,8 % en 2019 y al 12,7 % en 2020) así como en una serie de medidas que han favorecido el consumo: las subidas de sueldos en el sector público, de las pensiones y del salario mínimo.

Para la economista jefe de la OCDE, Laurence Boone, aunque el incremento del salario mínimo haya sido fuerte, partía de un nivel bajo y ahora está en la media de los países de la organización, de forma que más que ser un freno para la actividad contribuye a “un crecimiento más inclusivo”.

El secretario general, el mexicano Ángel Gurría, reconoció que a España “le va muy bien”, pero también señala las asignaturas pendientes como la menor productividad, la educación, el sistema sanitario, el poco gasto en investigación y desarrollo y la falta de flexibilidad del mercado laboral o de productos.

Gurría, durante la presentación del informe afirmó que hay que mantener el camino de las reformas, porque los buenos resultados que se ven ahora son consecuencia de las que se hicieron hace seis años


El informe coincide con las proyecciones del Gobierno sobre el déficit público hasta reducirlo al 2% del PIB


La OCDE coincide con las proyecciones del Gobierno español sobre el déficit público, ya que cree que disminuirá al 2 % del PIB en 2019 y se acerca mucho en la previsión del 1,3 % en 2020 (dos décimas más). Ahí se desmarca de la Comisión Europea, que no espera que baje del 2,3 % este año ni del 2 % el próximo.

Ese optimismo no le impide advertir que hace falta fortalecer de forma estructural las finanzas públicas teniendo en cuenta los altos niveles de deuda (pese a que bajará en términos relativos al 96,5 % del PIB este año y al 95,7 % el próximo). Por eso insiste en que cualquier sorpresa positiva por el lado de la recaudación debería dedicarse a reducir la deuda.

La ministra española de Economía, Nadia Calviño, que estuvo en la presentación del informe en la sede de la OCDE en París, aseguró que esa recomendación “ha sido la orientación de nuestro Gobierno desde el primer día. Hemos utilizado todos los ingresos adicionales para intentar reducir lo más rápidamente posible el déficit y la deuda”.

Eso “sin dejar de priorizar el gasto social, el gasto en educación, en sanidad (…) para que el crecimiento no sólo sea sólido, sino inclusivo“, precisó Calviño.

El llamado “Club de los países desarrollados” considera que el sistema fiscal español se asienta demasiado en el trabajo, y acaba penalizando el crecimiento y el empleo. De forma que aconseja dar más peso a las tasas medioambientales y al IVA, que provocan menos distorsiones. EFECOM

Suscríbete a nuestra newsletter