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Cátedra de Empresa Familiar de la Universitat de València

MBHA quiere llegar al mercado americano a través de Ford gracias a su planta en Turquía

Muelles y Ballestas Hispano-Alemanas lleva produciendo dos años en Turquía desde donde abastece a clientes como Daimler que fabrica allí autobuses y camiones

Miguel Ruiz Dealbert, CEO de MBHA

El fabricante castellonense Muelles y Ballestas Hispano-Alemanas (MBHA), dedicado a la producción de muelles, ballestas y elementos de suspensión para vehículos comerciales pesados, se ha fijado como meta entrar como proveedor en la división de camiones de Ford, a través de su planta en Turquía, para conquistar posteriormente el mercado estadounidense.

Así lo ha explicado su CEO, Miguel Ruiz en el desayuno-tertulia organizado esta semana por la Cátedra de Empresa Familiar de la Universitat de València –promovida por Edem, Ivefa, IEF y AVE con el apoyo de Broseta y Bankia– sobre experiencias de internacionalización.

Miguel Ruiz Dealbert, CEO de la compañía, ha comenzado su exposición destacando cómo en 1963 su padre, con capital nacional y extranjero, fundó la compañía que, tras distintas alianzas con multinacionales, desde japonesas a americanas, en 2014, logró retornar el 100% del capital a manos de la familia tras recomprar el 50% de su participación a la multinacional americana Hendrickson. “Fue un proceso muy duro, que se extendió durante dos años y en el que tuvo que ser el organismo que regula la competencia en Alemania el que nos diera la razón”, ha concretado el directivo.

Tras ese punto de inflexión, el grupo familiar, que tiene como socio único a Invest Ziur, supo que en un nicho tan especializado como es el desarrollo de procesos productivos asociados a las ballestas, debía diferenciarse de sus competidores (en su mayoría multinacionales) por la tecnología  –“solo hay ocho fabricantes en Europa que construyen vehículos pesados y si queríamos llegar a ellos tenía que ser a través de la I+D. En este campo vamos por delante de grandes competidores tanto en desarrollos de acero como en nuevos materiales”–, ha indicado Ruiz.

Es por ello, que cuando Daimler (Mercedes-Benz) trasladó hace unos siete años su centro de I+D para vehículo industrial de Stuttgart a Estambul “vimos que teníamos que aprovechar esa oportunidad para buscar ventajas competitivas  desde la proximidad, instalándonos también allí”.

Ruiz ha narrado su periplo para establecerse en Turquía donde lleva produciendo ya dos años: “un país –ha señalado– con doce fronteras, siete de las cuales han estado en guerra y cuatro de ellas, totalmente destruidas, están ahora en proceso de reconstrucción, y donde la industria del camión es muy importante. De hecho, Mercedes-Benz cuenta con una fábrica de camiones y otra de autobuses, y firmas como MAN o Volvo están pensando en establecerse allí”, ha detallado.

Pero en el punto de mira de la castellonense, tal y como ha subrayado Miguel Ruiz, está Ford. Para Ruiz es “curioso” pero la multinacional americana posee en Turquía toda la tecnología de su fábrica de camiones. “Estamos viendo la oportunidad de entrar en el mercado americano a través de Estambul. Ford es un cliente que venimos persiguiendo en los últimos años y, de momento, ya estamos dentro, porque hemos logrado las homologaciones y estamos con procesos de ingeniería. La idea es poder atacar EE.UU. en un futuro”, aventura el CEO de MBHA.

Durante el coloquio, Ruiz ha detallado las dificultades para empezar a producir en el país otomano, “intentamos un acuerdo con un socio local, pero tras tres años de negociaciones fue imposible cerrar el acuerdo por la desconfianza que mostraba”. Finalmente, se embarcaron solos en esta aventura, y con la ayuda de su proveedor de acero consiguieron comprar una fábrica de una empresa local que se encontraba inmersa en un proceso judicial. “Desmontamos por completo la instalación y la dotamos de nuestra tecnología”. Asimismo, contaron con el asesoramiento del despacho Martínez-Echevarría “con sede en Turquía y con el que nos hemos entendido bien”, ha detallado.

Además de los problemas burocráticos, Ruiz ha mencionado la dificultad inicial de fidelizar al personal y la necesaria formación de los RR.HH.; la potente inversión realizada para “salvaguardar nuestra tecnología” –dotando de la máxima conectividad con la sede de Castellón al nuevo centro productivo; la volatilidad de la monedaen su caso, ha mencionado “una importante devaluación de la que nos estamos recuperando”– y la necesidad de valorar este tipo de proyectos por “el retorno a largo plazo”.

En este sentido ha apuntado, que esta experiencia les ha servido para impulsar una nueva compañía, aquí en España, especializada en el diseño y desarrollo de componentes fabricados con materiales compuestos. “Nuestro objetivo es satisfacer las necesidades de nuestros clientes industriales desarrollando soluciones estructurales ligeras dentro del sector automoción”.

La compañía familiar que cerró 2017 con 79,42 millones de facturación y algo más de cinco millones de beneficio, cuenta además con una filial en Portugal que le aporta flexibilidad y complementa sus líneas productivas enfocadas a series muy grandes como Tier 1.

Al mismo tiempo, ha asegurado Miguel Ruiz, que están estudiando nuevos mercados, entre ellos Brasil.

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