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Iberaudit Kreston incorpora la consultoría para complementar sus servicios integrales

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Iberaudit Kreston es una firma multidisciplinar que representa en España, Portugal y Andorra a la red mundial de auditoría y consultoría Kreston. Desde 1971, Kreston International ofrece servicios de auditoría y consultoría, a través de 600 sociedades distribuidas en más de 100 países y su equipo está integrado por 20.000 profesionales con una alta cualificación que garantizan un servicio de calidad basado en la experiencia local de todos los miembros de la red. Kreston International está actualmente dentro de las doce principales firmas de servicios profesionales a escala mundial. La oficina de Valencia está liderada por Esther Fernández en el área de auditoría, a la que el pasado año se unió Mila Pedraza como socia de consultoría. Una división que empieza su andadura en Valencia con el objeto de desarrollarse y en cinco años llegar a ser un referente para las pymes de la Comunidad Valenciana.

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¿Cómo se pone en marcha Iberaudit Kreston?

E.F. Iberaudit Kreston nació en Comunidad Valenciana, siendo la primera oficina la de Valencia, para seguir incorporando despachos en España y Portugal, en un proyecto liderado inicialmente por Alfonso Pérez Pretel. En 2008 decidimos incorporarnos a la red mundial Kreston International, comenzando a partir de ese momento, un proyecto de expansión y de mayor proyección internacional. Desde 2011, el proyecto está liderado por Mercè Martí como presidenta ejecutiva. Considero que es el mejor perfil para liderar nuestro proyecto por su gran profesionalidad, tenacidad e ilusión en lo que emprende, a estas cualidades se suma que es la única mujer en España que lidera una firma de auditoría tan importante –12º puesto en el ranking de firmas auditoras en España con casi 20 millones de facturación en 2015–.

– ¿Los socios participáis de la matriz en España?

E.F. Sí, actualmente somos 38 socios que, junto a un equipo global cercano a 400 profesionales, trabajamos para aportar valor y estándares de calidad comunes a nuestra amplia red de oficinas en la península –dieciséis en total, dos en Comunidad Valenciana (Valencia y Alicante), doce más en el resto de España y otras dos en Portugal y Andorra–, lo que ha consolidado a Iberaudit Kreston como una firma multidisciplinar de referencia.

– Esther, llevas vinculada a la oficina de Valencia prácticamente desde sus inicios…

E.F. Toda mi carrera profesional en auditoría se ha desarrollado en Iberaudit Kreston. Desde mi punto de vista, lo más interesante es poder formar parte de una firma que desde una concepción local ha ido creciendo y adaptándose a los nuevos retos hasta afianzar una proyección internacional, con la integración en Kreston International. Formar parte de la compañía desde sus inicios, supone para mí un bagaje importantísimo.

– Mila, también iniciaste tu carrera en Iberaudit y la idea es acabarla aquí, ¿ha sido una cuadratura del círculo perfecta?

M.P. Podemos decir que sí. Llegué a Iberaudit hace 20 años, tenía claro que quería ser auditora y necesitaba tres años de experiencia práctica además de aprobar el examen. Fue la primera experiencia profesional que tuve. En ese tiempo se incorporó también al proyecto Esther y nuestra relación que, se empezó a forjar ahí, ha continuado todos estos años.

Las circunstancias del mercado en aquel entonces hicieron que saliera de Iberaudit y durante 12 años estuve trabajando al principio como auditor senior y luego como gerente en diversas firmas como Audihispana Grant Thornton, Arthur Andersen –ahora Deloitte– y Moore Stephens Ibergrup. Posteriormente, me incorporé a la dirección financiera y de administración del Grupo Ros Casares; fueron ocho años muy intensos, en los que aprendí fundamentalmente cómo han de variar las prioridades de gestión en época de crecimiento o de crisis y recesión.

Tras ocho años en la compañía, de nuevo las circunstancias hicieron que mi salida de Ros Casares coincidiera con un momento crucial y de expansión en la oficina de Iberaudit Kreston en Valencia y fue así como decidimos incorporar el área de consultoría y complementar los servicios integrales de nuestra firma en Valencia.

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Esther Fernández, socia de Consultoría y Auditoría

E.F. Hasta el año pasado nos apoyábamos en nacional para realizar los trabajos de consultoría que surgían pero, en septiembre de 2015, decidimos que nuestra apuesta por la consultoría iba a ser total e incorporamos a Mila como socia de la oficina para liderar el proyecto. Creemos que el mercado de la consultoría va a crecer progresivamente y por el hecho de existir incompatibilidades con la auditoría, era conveniente tener dos cabezas visibles y distintas a la hora de desarrollar la consultoría. Hoy, la oficina de Iberaudit Kreston en Valencia ofrece servicios de auditoría, consultoría y outsourcing.

-¿Qué expectativas tenéis?

E.F. En estos primeros meses nuestros objetivos se están viendo superados. Lógicamente, ahora estamos en un porcentaje mayoritario de negocio de auditoría frente a consultoría (80 %-20 %), pero en un periodo no muy extenso, entre 3 y 5 años, nuestro objetivo es que ambas líneas puedan igualarse, incluso que la consultoría llegue a superarla. Y, todo ello, teniendo en cuenta que la auditoría es un servicio recurrente y la consultoría puede no serlo tanto.

– ¿Por qué Mila para liderar el proyecto?

E.F. Nos conocemos desde hace 20 años y eso da consistencia a nuestro proyecto. Además, vimos en su perfil la oportunidad que representaba su bagaje técnico y profesional por la combinación de conocimientos teóricos de la auditoría y la legalidad, con la parte más práctica de la gestión en el día a día de Ros Casares. Se juntaron dos factores, que creíamos que la consultoría iba a crecer y que había una persona de grandes cualidades que podía liderar el proyecto y aportar mucho a la pyme valenciana como era Mila.

– ¿Qué valor precisamente buscáis aportar en este mercado de la consultoría?

M.P. Nos gusta “meternos en harina” e ir directamente a los problemas diarios de la empresa, para poder contribuir a una mejora en la gestión de los recursos. Personalmente pienso que todos los consultores deberían haber pasado en algún momento previo de su carrera por el día a día y la realidad de la empresa. Para mí, el factor diferenciador, es que he estado durante ocho años en un grupo empresarial importante, con empresas de proyección internacional y problemáticas diferentes. Un consultor tiene que ser realista, para lograr aplicar y hacer compatible toda la legalidad y el cumplimiento de la normativa, con gestionar la empresa de una manera eficiente y exitosa; es decir con su día a día: la realidad de sus ventas, sus clientes y proveedores, la negociación con bancos, etc.

E.F. Mila tiene experiencia en auditoría, pero también en dirección financiera y está muy preparada para la gestión real.

– ¿Qué cliente buscáis en esta área?

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Mila Pedraza, socia de Auditoría y Consultoría

M.P. Por la estructura del tejido empresarial valenciano, sobre todo pymes. Estamos trabajando con distintos sectores, entre ellos, el sector marítimo, producción y servicios.

El hecho de continuar trabajando y haber superado el peor tramo –esperemos– de la crisis financiera ha despertado una inquietud en la pyme por hacer las cosas bien y rodearse de profesionales que la asesoren y acompañen adecuadamente. En este sentido, está creciendo de manera considerable la figura de interim manager, enfocada a pymes que por su tamaño y estructura no pueden ni deben soportar un coste fijo de un director financiero cualificado, pero, al mismo tiempo, no quieren renunciar a una gestión financiera y administrativa adecuada, que les permita mes a mes continuar con su trabajo, evitar tensiones de tesorería, controlar los costes…

– ¿Realmente está necesitado el empresariado de esa ayuda externa?

M.P. Sí, en ocasiones se ve un poco “desvalido” en la planificación y gestión del día a día. Se ha dado cuenta de que la figura de la gestoría tiene sus limitaciones, ya que normalmente los servicios que contratan se traducen en la llevanza de libros contables y la trascripción de los datos a los modelos fiscales pero, todo ello sin entrar en la gestión y el origen de las cifras, por tanto, entendemos que las pymes necesitan además valor añadido.

Nosotros podemos acompañarles en su gestión financiera diaria con un coste adecuado a su estructura. Ambas figuras somos compatibles y complementarias.

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