Ximo Puig: “El problema de la financiación es de tal gravedad que pone en cuestión la propia supervivencia de la Generalitat”

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Ximo Puig, President de la Generalitat Valenciana

– Hablemos ahora del 80% de los ingresos de la Generalitat; esto es, de la participación de la Comunidad Valenciana en los ingresos del Estado. Está claro que la solución al gravísimo problema de infrafinanciación que sufrimos en esta Comunitat pasa por una reforma del modelo de financiación autonómica, y eso exige un pacto de Estado. ¿Es posible hoy ese pacto de Estado sobre el modelo de financiación autonómica? Sea cual sea el pacto de Gobierno en Madrid, ¿la Generalitat mantendrá su punch reivindicativo?

Eso por descontado. Aunque solo sea porque no tenemos otra solución: el problema de la financiación es de tal gravedad que pone en cuestión la propia existencia de la Generalitat. Y más allá de la Generalitat, atenta a la dignidad de este pueblo, porque si tenemos 12 puntos de diferencial de renta respecto a la media española en una comunidad como esta, no es por casualidad.

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No digo que esos 12 puntos de diferencial de renta respecto a la media española se deban exclusivamente al problema de infrafinanciación, pero una parte importante del problema sí obedece a la ausencia de políticas públicas suficientes, porque cuando estamos hablando de más de 12.000 millones de euros de deuda histórica, lo que estamos diciendo es que esos miles de millones de euros situados en nuestra economía, en sus servicios públicos, es una ingente cantidad de dinero que se nos ha escatimado a lo largo de estos años, que hubiesen contribuido a hacer aún mejor esta Comunitat.

En estos primeros seis meses lo que hemos conseguido entre todos –lo digo sin ningún tipo de triunfalismo–, es llegar a un gran acuerdo de Comunidad, y eso es importante: sindicatos, empresarios, partidos políticos, las Cortes por unanimidad, etc., hemos coincidido en que esta situación es inaceptable y hay que resolverla.

Y ese gran acuerdo político es importante porque en el pasado reciente, los problemas de corrupción que hemos sufrido han desviado la atención del principal problema que tiene la Comunidad Valenciana, que es la pésima financiación.

Primera cuestión: nos hemos puesto de acuerdo que este es el principal problema que tenemos en la Comunidad Valenciana. Pero ahora tenemos que continuar, al margen de quien esté en el Gobierno. Debemos seguir explicando el problema de la Comunidad Valenciana al resto de España, empleando para ello nuestra capacidad pedagógica.

Es necesario explicar que es un problema grave, no solo porque está limitando nuestro crecimiento y desarrollo –y por tanto, la capacidad de contribución a la riqueza nacional–, sino porque es un problema de igualdad entre españoles: por un injusto y arbitrario sistema de reparto de rentas, hay cinco millones de españoles –los ciudadanos de la Comunidad Valenciana–, que tenemos menos posibilidades de desarrollo que el resto y esa injusticia es insoportable.

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No más Levante feliz

– Pero la imagen que existe de nosotros en buena parte de España es que esto sigue siendo el Levante feliz.

Esa labor pedagógica que propugno es importante porque, en efecto, como dice, la imagen que tienen de la Comunidad Valenciana en España aún es, en muchos casos, la del Levante feliz. Hay una parte de esa imagen que es cierta: la capacidad de iniciativa, el dinamismo emprendedor y la potencialidad de desarrollo que aquí existe y que no la tienen otras comunidades autónomas.

Pero no es justo que nuestro éxito sea nuestro fracaso, cuando ese dinamismo y capacidad innovadora viene acompañado de una mala respuesta pública. Debemos continuar con la labor pedagógica en Madrid y donde haga falta. Y tenemos que hacerlo no solo por razón de justicia. Tenemos argumentos técnicos. El trabajo al respecto que estos últimos años ha hecho el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), con la dirección de Paco Pérez, es muy positivo, porque aporta sustentación técnica a nuestra reivindicación. Este problema tendrá que resolverse con argumentos técnicos porque, en caso contrario, no será posible solucionarlo. Si vamos al chalaneo entre comunidades autónomas, nunca conseguiremos la solución justa.

– ¿Cuáles son las fortalezas del modelo que se propone desde la Generalitat?

En esencia, la principal fortaleza del modelo que planteamos es que no resuelve solo el problema de la Comunidad Valenciana, sino que es bueno para toda España, porque lo que garantiza es la igualdad de trato de cualquier ciudadano para el disfrute de los servicios públicos del Estado, esté donde esté y haya nacido donde haya nacido.

Algunos grupos políticos en el ámbito nacional, como Ciudadanos, ya sabemos que están de acuerdo con nuestras ideas. Y otros grupos, como Podemos, entienden que esa puede ser una vía positiva para abordar el problema. En el Partido Popular también me consta que hay personas que piensan que es una buena proposición para España, y en el PSOE hay importantes cuadros del partido que consideran que es la forma correcta de abordar el tema. Nuestro trabajo en estos momentos es seguir construyendo esta alianza de puntos de vista.

– Llegará un momento en que habrá que abordar el tema de fondo: la reforma del sistema de financiación autonómica.

Ese será el momento de la política. Hay un problema de fondo en esta cuestión: tenemos que llegar a un pacto de modelo de Estado que, por una parte, garantice la singularidad de las autonomías pero, por otra, la igualdad de derechos y oportunidades entre los ciudadanos. Ese es el gran reto: conciliar singularidad e igualdad.

Sé que lo que estoy diciendo no me granjeará la simpatía de algunos territorios, pero tengo que decirlo igualmente: no es posible ni razonable que haya dos o varias velocidades para el desarrollo y dos o varios niveles de cobertura pública: no es soportable en una sociedad democrática moderna.

2016-enero-Ximo-Puig-02El momento de pactar

– Todo lo que ahora está pasando en la política española, con la formación del Gobierno, la crisis catalana, etc., introduce elementos de distorsión o de retraso para abordar estas cuestiones.

Así es, que no haya claridad para la formación de un Gobierno en España no facilita las cosas. Ahora bien, la democracia siempre tiene soluciones. Ya sabemos que los resultados que han salido de las urnas son muy complicados pero, ¿por qué no vivimos este momento como una oportunidad para el diálogo, que es lo que nos han pedido los ciudadanos, y buscamos las reformas necesarias para revitalizar las instituciones democráticas? Porque, con sus votos, los ciudadanos nos han exigido que dialoguemos. Hay que aprender a corresponsabilizarnos, a no tener siempre la razón.

Se está viviendo con demasiado dramatismo lo que es normalidad democrática. Si se entiende bien, lo que tenemos delante es una gran oportunidad para resolver problemas como el encaje territorial de toda España –que ese es el fondo de lo que en Madrid se ve como el problema catalán–, y para atender algunas reformas que están permanentemente encima de la mesa, como por ejemplo la educación, que es un asunto fundamental. Ahora que es necesario ponerse de acuerdo pactando, a lo mejor existe esa posibilidad. ¿Es complicado? Sí, sin duda. 

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