Principales demandas del sector de la automoción a los institutos que integran Imaut

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Sergio Navarro (ITI)

En opinión del representante del ITE, “las demandas del sector van muy alineadas con las directrices definidas en el programa de Horizonte 2020, concretamente el Reto 4 que hace referencia al Transporte Inteligente, Ecológico e Integrado. Por ello, los fabricantes están incidiendo en la necesidad de mejorar la eficiencia y la reducción de emisiones de CO2 y el exponente máximo es el vehículo eléctrico aunque hay otras opciones como los híbridos y los que utilizan gas comprimido (GNC) o licuado (GLP)”. A pesar de todo, esgrimió Juan Pablo González, “la regulación medioambiental a corto plazo va a exigir una reducción del ruido para conseguir una interacción con el entorno más amigable y de las emisiones encaminadas a hacer desaparecer al vehículo con motor de explosión de los centros urbanos”.

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Otra demanda del sector definida por González consistiría “en dotar al automóvil de más dispositivos ‘inteligentes’ que faciliten la conducción para que esta sea más segura y eficaz”.

Por su parte, Manuel Sánchez argumentó que desde Aimme, al igual que el ITE, también están trabajando en la disminución de emisiones y en la inteligencia del vehículo. En concreto, especificó Sánchez, están trabajando en el aligeramiento del peso del vehículo ya que conlleva una reducción de las emisiones y de consumo de gasolina. “A pesar de que su estructura pesa entre un 25 o 30 % menos que hace unos años, incluye elementos inteligentes y sus acabados son mejores. Por ello, hay que buscar soluciones de diseño que no le añadan peso y deberíamos hablar de la hibridación adecuada de metales y plásticos”.

Por otro lado, hizo referencia a la necesidad de mejorar los procesos de fabricación de las empresas de automoción de la Comunitat. “Para ello, debemos conseguir que estos se hagan en las mejores condiciones, cuesten poco y respondan a unos niveles de calidad determinados. Además, las empresas deben implementar nuevos conocimientos a sus procesos incluyendo nuevos materiales que contribuyan al desarrollo de producto en su pequeña medida”.

Del mismo modo, Manuel Sánchez insistió en que “el sector de la automoción debe diversificarse y estar presente en otros sectores”.

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Rosalía Guerra (Aimplas)

En opinión de Rosalía Guerra, “el sector de la automoción demanda reducir tiempo, el peso de los componentes y los costes sin disminuir la calidad”. “Además si tenemos en cuenta la opinión del conductor, este busca un vehículo personalizado y con una calidad óptima, expectativas que debe cumplir el fabricante”, añadió Guerra.

En cuanto a la diversificación del sector comentada por Manuel Sánchez, para Rosalía Guerralas empresas no diversifican porque el sector es tan exigente que les deja muy poco margen para irse a otros sectores. A pesar de todo, buscan nuevos mercados en otros fabricantes y nuevos proyectos pero siempre dentro del sector”.

Un problema a tener en cuenta y que expusieron tanto José Solaz como Sergio Navarro es que los centros de decisión de los grandes fabricantes están fuera del país, una cuestión que complica el poder presionar o hacer lobby. A juicio de Rosalía Guerra, “se puede llegar a los centros de decisión de los grandes fabricantes a través de los Tier 1 con un material alternativo, con una pieza o con un conjunto de más calidad, pero siempre sin subir el precio”.

Otra dificultad del sector auxiliar de automoción valenciano que apuntó José Solaz es que hay pocas empresas Tier 1, “la mayoría de ellas son Tier 2 y 3 y tienen una menor capacidad de decisión y de influencia. A pesar de todo, se trata de un sector con una estructura muy rígida y es difícil que acepten propuestas si no incluyen una reducción de coste y mejoran la calidad”.

En opinión de Solaz, el sector tiene dos retos: uno de ellos es que los fabricantes quieren piezas o componentes con nuevas funcionalidades por el mismo precio. “Es decir, el sector da por hecho que lo nuevo tiene que valer lo mismo”. Y el segundo reto está vinculado con la mejora de la productividad desde el punto de vista ergonómico.

Al hilo de lo anterior, para Sergio Navarro, “la falta de productividad en España no es un problema de carencia de formación de los trabajadores sino de una insuficiente tecnificación en muchos casos, no tanto de las grandes empresas, que cuentan con robots y sistemas automáticos de fabricación y de gestión, pero sí de distintas capas de proveedores que deberían utilizar las TIC para mejorar procesos y avanzar los problemas futuros que puede tener la maquinaria”. Por ello, recalcó “desde los centros tecnológicos podemos ayudar a las empresas del sector a desarrollar maquinaria para fabricar las piezas, e incluso a mejorar la eficiencia de toda la cadena de valor. Es decir, debemos incidir en el uso de tecnologías de fabricación avanzada, de optimización de la producción y de previsión de la demanda, para contribuir a mejorar su productividad, preparando a las empresas frente al cambio de paradigma que se está dando en la industria de fabricación, para que evolucionen de manera natural hacia una Industria 4.0, en la que las TIC tienen un papel fundamental”.

I+D+i para competir

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Juan Pablo González (ITE)

Para Juan Pablo González, la I+D+i es importante “sobre todo en un sector que debe renovarse continuamente. De hecho, hemos pasado de un coche que tenía ‘lo básico’ a contar con ‘ordenadores’ que se mueven y que incluyen otras cualidades como eficiencia energética, bajo coste de mantenimiento y de consumo, seguridad, etc. Ahora queremos un vehículo con conexión a internet, GPS y que sea bonito estéticamente”.

Por otra parte, el vehículo eléctrico –analizó González–, supone “una apertura a nuevas tecnologías ligadas a dicha industria como son los motores eléctricos, los sistemas eléctricos de potencia, las baterías que propulsan al vehículo, etc., y que deben ser aprovechadas por los centros tecnológicos”. Desde el ITE, –matizó–, “estamos desarrollando materiales para baterías de ion-litio y sistemas de gestión para aumentar su vida y su eficiencia energética, además de sistemas de recarga rápidos y otros proyectos de integración con la red eléctrica ya que cambia la relación de esta con el usuario y concretamente con el vehículo eléctrico”.

Otra línea en la que se está trabajando en el ITE, según definió González, sería en la técnica V2G (del vehículo a la red). Es decir, “el vehículo almacena energía que puede volcar a la red para que esta soporte una punta de consumo sin necesidad de generarla”.

Por otra parte y a juicio de Sánchez, “la I+D+i consiste en convertir conceptos perfectos en realidades industriales y en una solución de mercado que el usuario quiera comprar frente a otras soluciones”. El directivo de Aimme insistió, al igual que Sergio Navarro, en la importancia de la tecnificación en las empresas de fabricación pero sin dejar de lado otros aspectos como los sistemas de gestión y de control de calidad y los procesos mejor adaptados a los sistema de producción ya que “esto también es tecnificación”, matizó.

En cuanto a desarrollo de producto, profundizó Manuel Sánchez, “los institutos tecnológicos sí que ‘tenemos mano’ en sectores como el ferroviario y el aéreo e incluso en el aeroespacial ideando nuevos conceptos de entornos, sistemas de gestión, piezas y subconjuntos e incluso nuevos materiales. Sin embargo, en la industria de automoción valenciana el concepto de tecnificación va unido al de productividad. Además, recalcó, es importante asegurar que el trinomio calidad, plazo y precio funciona bien”.    

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