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Convertirse en internacional, nuevo objetivo de las empresas

2015-enero-GBConsultores-Roxana LeotescuEconomista y Responsable del Área de Internacionalización empresarial en GB Consultores Financieros, Legales y Tributarios

Históricamente, España se ha caracterizado por ser un país básicamente importador, con una balanza comercial negativa, tendencia que se acentuó en el periodo 2004-2008, y que ha ido descendiendo de forma paulatina hasta la actualidad. El ejercicio 2013 supuso un punto de inflexión en el desarrollo del comercio exterior, produciéndose una considerable reducción del déficit comercial, tanto por las menores importaciones, como por el incremento de las exportaciones. Este cambio tan necesitado pone de manifiesto una mayor apertura de las empresas hacia el exterior, con el resultado de un incremento de la actividad empresarial exportadora.

El principal objetivo de las empresas en los años pasados ha sido afrontar del mejor modo posible los efectos de la crisis, mediante soluciones de mantenimiento y supervivencia dentro del ya débil tejido empresarial, pero ha quedado demostrado que solo aquellas empresas que han logrado compensar por los mercados internacionales la reducción del volumen de negocio derivado de la caída de la demanda interior, han conseguido, no solo atenuar los efectos de la crisis, sino situarse en niveles similares o incluso superiores a los registrados con anterioridad, lo que nos permite concluir que una de las mejores soluciones pasa por la generación de negocio en los mercados exteriores, mediante la elaboración, puesta en marcha y desarrollo de un adecuado Plan de Internacionalización.

Es evidente que este proceso tiene un mayor éxito en aquellas empresas que, previamente a esta decisión, ya habían realizado operaciones de exportación y eran conocedoras, de algún modo, del funcionamiento del comercio exterior.

Indudablemente, el proceso de internacionalización de una empresa es lento y costoso, por lo que los resultados no son inmediatos; exigen una maduración para obtener una correcta tasa de rentabilidad. Las empresas ligadas al sector de la construcción -muchas de ellas sin un plan convenientemente trazado o, más bien, sin una estrategia de internacionalización concreta-, son las que se han visto más forzadas al desarrollo de este proceso, dada la fuerte caída del mercado interior.

Proceso de transformación

La internacionalización supone la ejecución de un proceso de transformación de la empresa, pasando de desarrollar la actividad en un mercado local y algún mercado internacional, a convertirse en una empresa global, que opera en todo el mundo. Dependiendo del tipo de producto del que tratemos, el proceso de internacionalización se puede realizar de forma más rápida y eficaz o suponer un proceso largo y costoso. Dada la importancia de este proceso y de los costes que conlleva, hay que efectuar una preparación previa, con el fin de anticiparse a los posibles problemas que irán apareciendo en su ejecución.

Una salida prematura al exterior puede suponer mayores dificultades que añadir a las habituales de la empresa y, en el peor de los casos, podría llevarla a un grave problema de liquidez y/o de rentabilidad, lo que se puede al menos prever, mediante un estudio minucioso de las fortalezas y debilidades de la empresa. Lo que dure el proceso dependerá de su estructura y grado de organización y consolidación.

Pasos previos

La importancia en el éxito o fracaso del proceso de internacionalización estriba en los pasos previos a la realización de cualquier acción de implantación en el exterior, que abarcaría, como mínimo, las siguientes actuaciones:

> Tener diseñado y desarrollado el Plan de Internacionalización, en el que se defina la estrategia de internacionalización y temas tales como mercados, responsables, recursos y objetivos.

> Desarrollo del Plan Financiero correspondiente, en el que se proyectará, por una parte, el asociado al propio Plan de Internacionalización; y por otra, los efectos en  la estructura económico-financiera de la empresa con la implantación de dicho plan, desde un punto de vista de corto y medio plazo, y distinguiendo entre la actividad habitual y la generada por su puesta en marcha, lo que supondrá la identificación de las necesidades de fondos de cada una de ellas. Esto supondrá determinar las necesidades operativas de fondos (NOF) para financiar, tanto la actividad corriente, como el crecimiento exterior. 

> Realización del Plan de Tesorería para conocer los flujos de caja derivados de cobros y pagos previsionales. Dada la correlación directa entre el volumen de facturación y las necesidades de financiación en el corto plazo, la empresa deberá negociar los productos financieros idóneos, que tienen distinto formato según los distintos mercados y canales de venta.

> Contar con un Plan de Inversiones a acometer dentro y fuera del país, para calibrar su impacto, tasa de retorno y necesidades de financiación. El Plan de Internacionalización empresarial es realmente un Plan de Inversión, con necesidades de fondos en distintos momentos y con recuperación de la inversión en un plazo normalmente no inferior a tres años.

La planificación previa de estas actividades supone contar con una seguridad a la hora de iniciar el Plan de Internacionalización empresarial, teniendo los riesgos previstos, controlados, diversificados y minimizados, junto con una optimización de procesos y recursos. Su desarrollo permite una redefinición del modelo de negocio, que conseguirá una estabilidad futura basada en una mayor solvencia y notoriedad.

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