Evolución y nacimiento de nuevas empresas de videojuegos

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Para el representante de ITI, se producirán dos movimientos: en primer lugar, seguirán surgiendo nuevas empresas “debido a lo fácil que se puede acceder al mercado ya que no es necesaria mucha infraestructura para desarrollar el producto”. Y la segunda evolución vendrá de “la fusión de estas nuevas empresas que les permitirá afrontar proyectos más ambiciosos y convertirse en tractoras dentro del sector”.

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 A juicio de José Manuel Muñoz, y según el tipo de actividad –diseño y desarrollo de videojuego–, “seguirán creciendo los microestudios. Pero, se producirá una deslocalización tanto del talento como de las grandes empresas desarrolladoras”.

El representante de Adequa puso también en valor la importancia del hardware y del interface de los videojuegos, “un apartado que se está descuidando y no se está potenciando en España y al que le hace falta un mayor apoyo institucional”.

Importancia de la I+D para la competitividad empresarial

Para Jaime Torres, la naturaleza dinámica e innovadora del videojuego debería provocar que hubiera una protección legal de todas las investigaciones que se intentan llevar a buen término. Para ello, “es necesario que los centros tecnológicos y los centros universitarios viabilicen la transferencia de tecnología a la propia empresa”.

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Jaime Torres (ESAT) y José Manuel Muñoz (Adequa)

 Todo ello, –continuó el directivo de ESATse debería articular a través de una política común de la que actualmente carece la Comunidad Valenciana aplicada al sector del videojuego”. Por contra, en el ámbito nacional, en 2009 se aprobó en el Parlamento que el videojuego pasaba a tener tratamiento de industria cultural, y por tanto, a ser subvencionable. A partir de ese momento, ya podía acceder a líneas de subvención, lo que ha permitido que pequeñas empresas llevaran a cabo procesos de I+D gracias a ellas. “Con lo cual –matizó Jaime Torresuna política acertada de subvenciones destinadas a investigación y desvinculadas de la explotación del negocio posibilitarán que la empresa crezca y que haya interés por parte de capital extranjero”.

Concretamente, –acentuó Ignacio Galve–, lo que estamos demandando todos aquí son líneas de ayudas o subvenciones que permitan a las empresas disponer de capital para investigar. Hay que tener en cuenta que se trata de un sector dinámico, cambiante y muy asociado a los cambios tecnológicos que se van produciendo a muy corto plazo, lo que obliga a las empresas a estar continuamente innovando e investigando. Para ello, necesitan ayuda para estar al día”.

En esta misma línea, Jaime Torres apuntó también que “la empresa que está investigando necesita oxígeno financiero para continuar y este debe materializarse a través de ayudas y subvenciones porque no pueden dedicar recursos económicos a este apartado”.

Para César Carrión, “la principal cuestión en las líneas de I+D es la evolución, es decir, lo que ahora es bueno, dentro de dos años se habrá quedado obsoleto. Por otra parte, muchas microempresas tienen una capacidad de desarrollo pequeña y cuando ya han hecho el sobreesfuerzo y lo incorporan al mercado esa tendencia ya no está de moda. Por ello, necesitan mucha I+D, formación continua y conocer las tendencias del mercado”.

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Ignacio Galve (ITI)

Ante la importancia de que la investigación se haga por egresados muy preparados, una de las dificultades que contempló Jaime Torres, es que “los planes formativos universitarios en España se renuevan cada cinco o diez años. De hecho, es uno de los factores que recoge la agenda 2020 europea como determinante de que España lleve un retraso importante en el sector digital”.

Ante esta situación, –esclareció Jaime Torreslas universidades y los institutos tecnológicos deben procurar que los nuevos profesionales salgan bien preparados. Por su parte, las administraciones públicas deben esforzarse para que el tejido empresarial tenga las herramientas y el capital económico necesario para poder investigar”.

Por su parte, el sector del juguete, “está concienciado con la necesidad de innovar y son receptivos a las nuevas tendencias que marca el mercado pero tienen miedo a invertir en un producto nuevo. En concreto, les falta financiación para asumir un riesgo”, recalcó César Carrión.

En esta misma dirección, Ignacio Galve indicó que, a pesar de que siempre habrá espacio para el juguete tradicional, “los empresarios deben pensar que los jugadores tienen otras necesidades y deben ir a por ellas y, además, hacer converger sus capacidades con la demanda del mercado”.

César Carrión recalcó también la importancia de tener en cuenta la edad del usuario del videojuego. “A la hora de desarrollarlos hay que pensar tanto en los jóvenes como en las personas mayores de entre 65 y 70 años que manejan el móvil o la tableta”.

¿Somos competitivos?

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César Carrión (Aiju)

Otro aspecto relevante para ser competitivos, según apuntó Jaime Torres, es la calidad del producto. “Una cuestión sobre la que ITI tiene mucho que decir, ya que esta debe estar en todas las fases de desarrollo de un proyecto”.

Por ello, añadió Ignacio Galve, “desde ITI colaboramos con ESAT ayudando a los futuros desarrolladores a que cuando abandonen el ámbito educativo tengan en cuenta aspectos como la calidad del software, la metodología de desarrollo y el testeo para que el ciclo de desarrollo se acorte, se gestionen anticipadamente posibles fallos y así cuando salga al mercado sea antes y con mejor experiencia de usuario. Y, un aspecto importante, nos conozcan y sepan cómo podemos ayudarlos”.

¿Es necesario proteger la innovación?

José Manuel Muñoz incidió en la importancia de proteger jurídicamente la innovación “desde que nace un proyecto hasta que acaba. Sobre todo para preservar el resultado final, tanto si es hardware como si es software”. Si además, queremos llevarlo a cabo en el ámbito internacional, esta acción conlleva mucho tiempo y dinero. Con lo cual, –aclaró José Manuel Muñoz– “para una pyme es inabordable plantearse la protección de su trabajo antes de lanzarlo al mercado. Por lo tanto, debemos planteárnoslo para determinados proyectos ya que si no lo hacemos y queremos buscar un inversor tendremos una debilidad”.

A pesar de todo, es importante, –recalcó José Manuel Muñoz–, “concienciar desde la Universidad  a los futuros profesionales de la necesidad de proteger su trabajo”.

 

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