Paterna abre la puerta a convertir bajos comerciales en viviendas
La nueva normativa urbanística habilita el uso residencial en los bajos de los edificios y prohíbe los bloques y conjuntos de apartamentos turísticos en todo el término municipal
La nueva normativa urbanística habilita el uso residencial en los bajos de los edificios y prohíbe los bloques y conjuntos de apartamentos turísticos en todo el término municipal
Paterna ha aprobado una nueva normativa urbanística que permitirá habilitar como vivienda los bajos de los edificios. El objetivo declarado por el consistorio es doble: ampliar la oferta de vivienda habitual y contribuir a contener los precios en un municipio de casi 80.000 habitantes que forma parte del área metropolitana de València.
La medida no llega sola. La misma norma limita los usos turísticos y prohíbe la implantación de bloques y conjuntos de apartamentos turísticos en todo el término municipal, vetando la construcción de edificios destinados íntegramente a ese fin. Es decir, el Ayuntamiento actúa a la vez sobre la oferta —abriendo un stock de locales que hoy no computa como residencial— y sobre la demanda que compite por ella.
¿Qué busca el ayuntamiento?
El alcalde, Juan Antonio Sagredo, ha enmarcado la decisión en la protección del derecho a la vivienda «frente a la especulación» y ha defendido que la conversión de bajos permitirá «dar una nueva vida a locales vacíos o en desuso», aumentar el número de viviendas disponibles y mejorar el entorno urbano.
El consistorio ha subrayado que las nuevas viviendas deberán cumplir estrictamente las condiciones de habitabilidad, accesibilidad, salubridad y seguridad, un matiz relevante: la conversión de bajos comerciales es precisamente el tipo de operación en la que la normativa técnica —altura libre, ventilación, iluminación natural, accesos— determina si el resultado es vivienda digna o infravivienda.
Una herramienta con dos caras
La medida se inscribe en una tendencia que varios ayuntamientos españoles están explorando ante la escasez de suelo y el encarecimiento del alquiler: activar el parque de locales comerciales vacíos como reserva de vivienda sin necesidad de nuevo desarrollo urbanístico.
El reverso es comercial. Cada bajo que se transforma en vivienda desaparece del inventario de suelo terciario a pie de calle, con efectos sobre el tejido comercial de proximidad. En municipios con locales infrautilizados en planta baja, el balance suele ser favorable; en ejes comerciales activos, la retirada de superficie puede erosionar la actividad. Es el equilibrio que la normativa tendrá que resolver en su articulado.
Ana SánchezRedactora licenciada en Periodismo por la Universidad CEU Cardenal Herrera con más de tres años de experiencia en diferentes áreas y medios de comunicación de la Comunidad Valenciana.






