Logotipo de Mujeres al Timón Mujeres al Timón
Club Alcatí
Domingo, 27 de Septiembre de 2026
Pulsa ENTER para buscar
Infonif Club Empresas Podcast Rankings Eventos Revistas

Mireia Server, Rolser: "La innovación empieza al observar cómo vive la gente"

La CEO de la empresa familiar repasa el reto de liderar la tercera generación de una empresa familiar, la transformación del carro de la compra en un producto de diseño internacional y su visión sobre sostenibilidad, liderazgo femenino y continuidad empresarial

M. Server, Rolser: «La innovación empieza al observar cómo vive la gente»
Publicado a 27/09/2026 8:00

Mireia Server habla de Rolser con la naturalidad de quien ha crecido entre producto, fábrica y familia. Forma parte de la tercera generación de una compañía nacida en Pedreguer en 1966 y que hoy está presente en más de 60 países, pero su mirada no se queda en la nostalgia: quiere que la empresa siga evolucionando sin perder la esencia que la ha hecho reconocible. En esta entrevista, la CEO de Rolser y miembro de la Fundación Mujeres al Timón reivindica la cultura del esfuerzo, el diseño, la sostenibilidad y un liderazgo basado en las personas.

– Formas parte de la tercera generación de una empresa familiar que nació en Pedreguer en 1966. ¿Qué significa para ti recoger el testigo de una compañía con seis décadas de historia y, al mismo tiempo, sentir que tienes que dejar tu propia huella?

Para mí supone, sobre todo, una enorme responsabilidad. Cuando llegas a una empresa que tiene detrás 60 años de historia, eres muy consciente de que lo que tienes hoy existe gracias al esfuerzo, al trabajo y también a las decisiones que han tomado muchas personas antes que tú.

Yo he tenido además la suerte de vivir Rolser desde pequeña, sentirla, saborearla. Por eso siento un gran respeto por lo construido.

Culb deportivo empresarial Alcatí

Creo que cada generación tiene que entender el momento que le toca vivir. El mercado cambia, el consumidor cambia, la forma de comprar cambia y también cambia la manera de relacionarnos con las marcas. Nuestra responsabilidad ahora es saber interpretar esos cambios y preparar a Rolser para los próximos años.

Mi huella me gustaría que fuera precisamente esa: contribuir a que Rolser siga evolucionando, creciendo y siendo una empresa relevante, pero sin perder la esencia y los valores que nos han traído hasta aquí con una continuidad de nuestras futuras generaciones.

– Rolser ha pasado de fabricar bolsos, capazos y posteriormente carros de la compra a convertirse en una marca internacional presente en más de 60 países. ¿Cuál ha sido, desde tu perspectiva, la clave para saber evolucionar sin perder la esencia de la empresa?

Creo que una de las claves ha sido no conformarnos nunca con lo que ya funcionaba. Rolser siempre ha tenido una inquietud por mejorar: el producto, los materiales, el diseño, los procesos y también nuestra manera de llegar al mercado.

finanedi

Pero al mismo tiempo hemos mantenido algo muy importante: seguimos siendo fabricantes. Conocemos el producto desde dentro, sabemos cómo se hace y tenemos una cultura industrial muy arraigada. Para mí, esa combinación entre industria, diseño e innovación es una parte fundamental de nuestra identidad.

También hemos sabido transformar la percepción de un producto muy cotidiano. Un carro de la compra puede parecer algo sencillo, pero detrás hay diseño, ergonomía, materiales, funcionalidad, sostenibilidad y una forma de entender cómo se mueve y compra una persona.

Y creo que esa mentalidad es la que nos ha permitido salir de Pedreguer y estar hoy en más de 60 países sin dejar de ser Rolser.

Cercanía, cultura del esfuerzo, conocimiento industrial…

– Este año Rolser cumple 60 años. ¿Qué balance haces de estas seis décadas y qué crees que debe conservar la compañía de su pasado y qué debe cambiar necesariamente para afrontar las próximas décadas?

Sistemarq Reformas integrales

Llegar a los 60 años es para estar orgullosos, pero también es un momento para mirar hacia delante. En seis décadas hemos vivido cambios enormes en la industria, en la distribución, en los hábitos de consumo y en la sociedad, y Rolser ha conseguido adaptarse a todos ellos.

Del pasado conservaría muchas cosas: nuestra cultura del esfuerzo, la cercanía, el conocimiento industrial, la capacidad de resolver problemas y esa inquietud constante por mejorar el producto. Son valores que forman parte de nuestra manera de trabajar y que no deberíamos perder.

Pero también tenemos que ser capaces de cuestionarnos. Lo que nos ha hecho llegar hasta aquí no necesariamente será suficiente para llevarnos hasta los próximos 60 años.

Tenemos que ser más ágiles, escuchar todavía más al consumidor, internacionalizarnos más, incorporar nuevas tecnologías y atrevernos a explorar nuevas categorías y nuevas formas de entender nuestros productos.

Cumplir 60 años no debería servir para acomodarnos, sino para preguntarnos qué queremos que sea Rolser dentro de 10, 20 o 30 años.

– En la entrevista que mantuvimos con Economía 3 hablábamos de la importancia de la innovación, el diseño y de dar nuevos usos y públicos a un producto tan cotidiano como el carro de la compra. ¿Hasta dónde puede llegar Rolser en esa transformación y qué oportunidades de crecimiento estáis explorando?

Creo que todavía tenemos muchísimo recorrido. Durante mucho tiempo el carro de la compra estuvo asociado casi exclusivamente a una función muy concreta y a un determinado perfil de consumidor. Nosotros llevamos años intentando romper y estamos rompiendo esa percepción.

Hoy hablamos de movilidad, de sostenibilidad, de diseño, de ergonomía y de facilitar pequeños gestos de la vida cotidiana. Y ahí es donde creo que se abre un territorio mucho más amplio para Rolser.

Rentbis

La innovación para nosotros no consiste únicamente en añadir algo tecnológico a un producto. Muchas veces consiste en observar cómo se comporta una persona y preguntarnos: ¿cómo podemos hacer esto más fácil?

Eso es precisamente lo que estamos haciendo ahora: observar nuevos hábitos, nuevos públicos y nuevas necesidades. Estamos trabajando en soluciones que amplíen los usos de nuestros productos y también explorando oportunidades que aprovechen nuestro conocimiento industrial y nuestra capacidad de fabricación.

No queremos diversificar simplemente por tener más productos. Queremos hacerlo allí donde Rolser pueda aportar algo diferente y tenga sentido como marca.

Hasta en el MoMa de Nueva York

– Habéis llevado el carro de la compra al terreno del diseño y la moda, con colaboraciones como la realizada con Agatha Ruiz de la Prada, y uno de vuestros modelos ha llegado incluso al MoMA de Nueva York. ¿Qué valor tienen este tipo de alianzas para construir una marca internacional?

Tienen muchísimo valor porque ayudan a mirar el producto desde otra perspectiva. Colaboraciones como la de Ágatha Ruiz de la Prada nos permitieron acercarnos a otros públicos y demostrar que un objeto funcional también puede tener personalidad, diseño y desfilar por una pasarela de la moda.

Y que un producto Rolser llegue a un espacio como el MoMA de Nueva York tiene para nosotros un significado especial, porque demuestra que incluso un objeto tan cotidiano puede ser reconocido por su diseño.

Este tipo de hitos ayudan también a construir marca internacionalmente. Cuando estás presente en más de 60 países necesitas algo más que un buen producto: necesitas una identidad reconocible.

Para nosotros el diseño nunca ha sido únicamente una cuestión estética. Tiene que convivir con la funcionalidad. Creo que precisamente ahí está una parte de la personalidad de Rolser: conseguir que algo útil, cotidiano y duradero pueda ser también atractivo y generar una conexión con quien lo utiliza.

– Rolser también está apostando por la sostenibilidad y por una movilidad cotidiana más consciente. ¿Cómo se traduce este compromiso en el producto y en la estrategia de la compañía y hasta qué punto el consumidor está demandando empresas más responsables?

Para nosotros la sostenibilidad tiene que traducirse en decisiones concretas y no quedarse únicamente en un mensaje de comunicación.

Hay una primera idea que parece muy sencilla pero que es fundamental: fabricar productos pensados para durar. Un producto que se utiliza durante muchos años, que puede tener recambios y al que puedes prolongar su vida útil ya parte de una filosofía de consumo diferente. Como anécdota a esto, muchos clientes se quejan de que duran demasiado… (ríe). En la calle puedes encontrar modelos de carros que tienen mas de 30 años tranquilamente.

Seguimos trabajando en materiales, procesos, embalajes, eficiencia y en cómo reducir nuestro impacto en diferentes puntos de la cadena.

Además, nuestro propio producto está muy relacionado con una forma de movilidad cotidiana más sostenible. Ir andando a comprar y poder transportar la compra cómodamente evita en muchos casos utilizar el coche para pequeños desplazamientos.

Creo que el consumidor es cada vez más consciente y exige más a las empresas, pero también es más crítico. Ya no basta con decir que eres sostenible: hay que demostrarlo. Y eso es positivo, porque nos obliga a todos a avanzar de verdad.

Tan básico como preguntarte, ¿qué mundo quiero dejar a mis hijos? Y a partir de ahí todo fluye.

«Sigo aprendiendo de los que me rodean»

– Has defendido que el liderazgo femenino es natural y que cada vez hay más mujeres en puestos de dirección. Desde tu experiencia, ¿qué aportan las mujeres a la empresa y qué barreras crees que todavía tenemos que derribar para que esa presencia sea mucho mayor?

En Rolser he crecido viendo mujeres trabajando, tomando decisiones y asumiendo responsabilidades, así que para mí nunca ha sido algo excepcional.

Tampoco me gusta generalizar diciendo que las mujeres lideramos de una determinada manera y los hombres de otra. Cada persona tiene su carácter y su forma de gestionar. Sí creo que la diversidad en los equipos directivos aporta diferentes visiones, sensibilidades, experiencias y maneras de enfrentarse a los problemas, y eso enriquece muchísimo a una empresa.

Hemos avanzado mucho, pero todavía existen barreras, especialmente cuando aparecen determinadas etapas de la vida personal y profesional. La conciliación y la corresponsabilidad siguen siendo fundamentales para que una mujer no tenga que elegir entre desarrollar plenamente su carrera o su vida personal.

Al final deberíamos llegar a un punto en el que ver a una mujer dirigiendo una empresa deje de ser noticia. Ese será probablemente el mejor indicador de que realmente hemos avanzado.

– Cuando piensas en la Mireia que empezó a trabajar en la empresa familiar y en la directiva que eres hoy, ¿qué has aprendido sobre liderazgo, sobre gestionar personas y sobre ti misma? Y, mirando hacia adelante, ¿qué Rolser te gustaría entregar a la siguiente generación?

Creo que, sobre todo, sigo aprendiendo de todas las personas que me rodean, y eso me encanta. Aprender de otros, de su experiencia y de otras formas de ver las cosas me nutre mucho, no solo profesionalmente, sino también como persona.

Cuando empecé en Rolser, mi cabeza estaba principalmente en el producto, las ventas y el marketing. Con el tiempo he ido entrando en otros departamentos y asumiendo también la responsabilidad de trabajar con personas y equipos, y es una parte que me está gustando muchísimo. Soy muy de trabajar en equipo y cada vez tengo más claro que una empresa se basa, principalmente, en las personas.

Tener ahora la oportunidad de conocer otras áreas de la empresa, trabajar con perfiles muy diferentes y seguir aprendiendo de ellos te hace crecer muchísimo. Aprendes a escuchar, a comunicar, a confiar, a saber, exigir también cuando es necesario, a reconocer cuando te equivocas y a tomar decisiones que muchas veces no son fáciles.

También he aprendido que no puedes saber de todo ni hacerlo todo tú. Rodearte de un buen equipo, con energía y con ganas, confiar en las personas y crecer con ellas es probablemente una de las partes más importantes para que una empresa funcione. Con los años tienes más experiencia, pero eso no significa que tengas siempre la razón.

¿Y qué Rolser me gustaría dejar en el futuro? Buena pregunta. Me gustaría ver su continuidad, con una marca fuerte y reconocida, pero sin olvidar nunca nuestros orígenes. Obviamente, me haría mucha ilusión que siguiera pasando de generación en generación y que quienes vengan detrás la cuiden como intentamos hacerlo nosotros.

Una vez escuché en una entrevista a una empresaria decir algo que se me quedó grabado: «Yo no quiero una empresa más grande, quiero una empresa feliz». Y esa idea me caló mucho.

Eso es lo que quiero para Rolser: una empresa feliz, respetuosa, un lugar al que la gente quiera venir a trabajar; una empresa cuyos productos los consumidores quieran porque realmente los necesitan, les gustan y les hacen la vida un poco más fácil.

Si conseguimos seguir siendo esa empresa en el futuro, creo que habremos hecho bien nuestro trabajo.

Firma
Fotografía de Gemma JimenoGemma JimenoLicenciada en CC de la Información por la Universidad del País Vasco, Gemma Jimeno se incorporó a ECO3 Multimedia, S.A., en 1998 como Redactora y ha participado activamente en el desarrollo de diferentes líneas de negocio. Desde hace años desempeña las funciones de Editora de los contenidos informativos, de los diferentes productos editoriales de E3 Media.
Artículos relacionados
Patatas Aguilar Fruitattraction
Agencia SEO BEOS
Culb deportivo empresarial Alcatí
Últimas Noticias
Ayudas EDU 2026-2030
Ajudes EDU 2026-2030
Mutua Levante Sello empresa solidaria
¿Sabías que...?
Agencia SEO BEOS
Club deportivo empresarial Alcatí